Hemos podido ver un tráiler de más de ocho minutos de Death Stranding, lo último de Hideo Kojima y su productora particular, que ya tiene fecha de lanzamiento para PS4 (8 de noviembre de este 2019). Lo primero que me ha llamado la atención ha sido precisamente eso, que se vaya a lanzar este mismo año cuando el que más y el que menos lo daba ya por perdido hasta 2020 como poco, e incluso se hablaba de que fuera a ser intergeneracional o directamente un título de PS5.

No ha sido así, y es quizá lo primero y más importante que hay que celebrar. En cuanto al juego en sí, bueno… lo cierto es que no sé muy bien cómo describir lo que se ve en el tráiler, porque es tan particular como nos tiene acostumbrado ya este buen señor, con su gusto cinematográfico, sus actores de película, su musiquita de banda sonora invitada con referencia al artista y al título… vamos, nada que no venga haciendo ya toda la vida.

Lo que se ve de gameplay (porque las cinemáticas son todas muy espectaculares, con especial mención para las recreaciones digitales de Norman Reedus y Mads Mikkelsen, sus protagonistas), es, por desgracia, harina de otro costal. Se percibe mucha, mucha herencia de Metal Gear Solid V, tanto en las animaciones, tiroteos, menús radiales y paseos por escenarios amplísimos. Y esto, que no tiene nada de malo en sí mismo, a mí no me ha traído especialmente un buen recuerdo, más que nada porque aún siento escalofríos narrativos cuando me viene a la mente aquel título de mecánicas impecables y argumento absolutamente absurdo.

Y aquí hay también algo de eso, como esos soldados espectrales que tanto, tanto recuerdan al equipo fantasma de MGSV, con sus apariciones y desapariciones místicas, o esa mecánica de sumergirse en la tinta que, por cierto, me sacó completamente del tráiler para recordarme a Splatoon (??), o esos escenarios tan vacíos por los que es evidente que vamos a pasar nuestras buenas horas pateando de lo lindo. Evidentemente, es muy pronto aún para sacar conclusiones, pero esta impresión inicial, lejos de dejarme con ganas de más, me ha dejado con ganas de que otros lo prueben primero y me digan, porque yo ando algo escamado con este señor y sus epifanías ya tradicionales.

Y es que son muchos años de comer hype para desayunar con lo último de lo último de Kojima, desentrañando sus tráilers, sus enigmas, sus códigos y cifras que rozan la paraonia más absoluta, esperando esos siguientes lanzamientos como si fueran el advenimiento de una nueva divinidad, para luego encontrarme juegos simplones y ramplones en sus planteamientos, sin una sola respuesta (no digamos ya digna) para unas tramas que se dedican a dar vueltas y vueltas sobre temas tratados con tanta pretenciosidad como falta de talento, con narrativas obtusas y temas de fondo que sonrojarían a un guionista amateur (lo del virus lingüístico del malo de MGSV era para echarse a llorar de pena, de verdad).

En cualquier caso, aquí va el tráiler, y luego el comentario:

El juego ha anunciado también sus cuatro ediciones, a cuál más cara e innecesaria (incluso con sus skins doradas, al estilo más hortera de la saga Call of Duty, por cierto), así como que estará todo en perfecto español por primera vez en un juego de Kojima, para que nadie se pierda nada de su historia.

En cuanto a esta, y por lo que yo sé o he podido deducir aquí, estamos en un futuro post-apocalíptico en el que nuestro buen muchacho protagonista va de aquí allá haciendo de recadero o algo así, con un bebé metido en una especie de tanque que todo el mundo quiere robarle. También hay la posibilidad de viajar, a través de la tinta china esa de los malos, a una dimensión paralela donde aparecen soldados de la segunda guerra mundial y Mads Mikkelsen en plan siniestro con un escuadrón de soldados esqueléticos a los que les arden los huesos pero no la ropa… luego está también Guillermo del Toro, y una señora rubia muy guapa y otra con un nombre sexista. Ah, y hay golpes, y disparos y explosiones. En fin, lo de siempre…

Yo creo que este buen señor lleva viviendo de unas rentas estupendas desde el segundo MGS, el último de sus juegos que realmente estuvo a la vanguardia de su tiempo, y que desde entonces nos ha ido dando una somanta de refritos, secuelas y precuelas hasta que en Konami se hartaron de su egolatría, lentitud e ineficacia para sacar adelante sus juegos en el tiempo prometido, y lo mandaron a recoger amapolas. Ahora trabaja en exclusiva para Sony, y a mí se me antoja poco tiempo desde que a finales de 2015 empezara a trabajar en Death Stranding como para que vaya a estar terminado, con toda la ambición que prometen las premisas que se han facilitado a la prensa.

Jamás hubiera dicho que iban a anunciar este juego antes que The last of Us 2, e incluso tampoco antes de Ghost of Tshushima, pero así ha sido. Aún hay tiempo de que Naughty Dog confirme si su esperada secuela saldrá finalmente en septiembre-octubre, como parece que apuntan numerosos rumores, pero en cualquier caso creo que es una buena noticia para animar un 2019 que estaba empezando a ser ya demasiado anodino, y donde únicamente Sony ha tratado de levantarlo, sin éxito, con los más que normalitos Dreams y Days Gone.

Sea como fuere, y con todas las precauciones del mundo con Kojima y sus locuras, que también recomiendo a los lectores (las precauciones, no las locuras), lo cierto es que creo que el sector necesita de gente así para animar un poco el cotarro, aunque luego sus juegos no sean realmente para tanto y hagan más fuegos de artificio que otra cosa. Veremos.