El sector de los videojuegos no se caracteriza precisamente por tener una memoria de elefante, por lo que antes de decir nada de Killzone Shadow Fall convendría recordar la importancia que tiene este título dentro del catálogo de Playstation 4 en estos primeros compases de la generación, con tanto ilustre en desbandada general, así como del efecto realmente positivo que tuvo su anuncio en febrero de este año el mismo día en que se presentó la consola en sociedad. Dicho efecto podría haber sido mayor de no tener presente el fiasco de Killzone 2 y aquel falso trailer que tanto dio que hablar en su momento, por lo que hasta ahora no hemos podido confirmar, con nuestros propios ojos, que no solo aquella demo era real sino que, además, en juego real se ve incluso mejor.

La responsabilidad que ha asumido Guerrilla con esta entrega es simplemente colosal. No solo tenían que quitarse la espina de aquel fiasco de la anterior generación, algo que creemos que se ha conseguido, sino que encima debían cargar con el peso del sistema en su lanzamiento europeo y americano sin apoyos exclusivos de ningún tipo (lo de Knack no terminamos de tomárnoslo muy en serio, lo sentimos); creemos que este aspecto también ha recibido una buena nota, pero quizá falta aún una espina que Shadow Fall tampoco logra retirar del todo definitivamente: hacer que Killzone sea una franquicia de FSP a la altura de los más grandes, de un Halo o un Battlefield. Por bueno que sea el juego, que lo es (seguramente el mejor de la saga, y de largo), aún le falta un buen trecho por recorrer para estar a la altura de los más grandes.

Lo primero que hay que decir de Shadow Fall es que a nivel técnico es un fenomenal punto de partida para la generación, con un despliegue de medios que se sale de esta media tan tibia a la que nos está empezando a acostumbrar ya tanto Playstation 4 como Xbox One: juegos de luces, sombras y brillos sensacionales, distancias asombrosas de dibujado con un gran nivel de detalle, texturas sólidas y escenarios y un sinfín de detalles que, si es cierto todo lo que apuntan con su belleza y espectacularidad, nos hacen albergar grandes esperanzas de que en esta generación vamos a ver juegos alucinantes. Para entendernos, y a diferencia del 90% de los juegos de nueva hornada, esto una Playstation 3 no es capaz de moverlo así ni por asomo.

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El apartado sonoro del juego no está, por desgracia, a la altura de sus excelentes gráficos. La banda sonora es buena pero nos ha parecido algo discreta en momentos clave, pero lo peor se lo lleva un apartado de doblaje que resta muchos puntos al juego, y que únicamente en el fiable sonido de las armas y el estruendo del combate encuentra un aliado en condiciones. Es precisamente este tipo de detalles los que consideramos que se deben cuidar, pero sin olvidarnos del que quizá sea el fallo más grave del juego, todo lo relativo a una narrativa donde Guerrilla sigue sin aprobar, por benévolos que queramos ser con un juego de lanzamiento. No puede ser, a estas alturas de la industria, que se nos cuente una historia tan plana, lineal y previsible. Hay verdaderos abismos entre el interés que genera esta extraña historia de trincheras fronterizas donde vamos y venimos sin demasiada idea de cómo o de por qué, y entre las virtudes de juegos como Bioshock, que tiene ya la friolera de un lustro.

Y si mencionamos el juego de 2K Games es precisamente porque este juego tiene algunos puntos en común, como esos archivos de audio que nos dan testimonios acerca de la trama mientras avanzamos, y que tanto nos han recordado a los voxófonos de Infinite o a las primeras escuchas de Rapture (lo llamaremos homenajes, pero plagio descarado es igualmente acertado). Asimismo, no faltan las referencias a clásicos de la ciencia ficción como Blade Runner y su lluvia brillante, algo menos descarados que el anterior, y unos aires de Mass Effect que no hemos podido dejar de advertir en determinados momentos, especialmente al final con esos aires épicos y apocalípticos de su último tramo (sólo de pensar en un Mass Effect 4 que potencie lo visto aquí a nivel técnico, pero con el buen hacer de Bioware, se nos hace la boca agua).

Por lo demás, la campaña de Shadow Fall busca precisamente dejar al jugador boquiabierto en numerosas ocasiones, y lo cierto es que tiene momentos realmente conseguidos, como el inicio del capítulo cuarto o el tramo final donde literalmente todo vuela por los aires. Hemos agradecido mucho, por otro lado, que se interrumpa constantemente la rutina del pasillo con tiro al pato, y que determinadas misiones nos ofrezcan una cierta variedad de objetivos, así como escenarios abiertos por los que ir y venir (insistimos, en determinados momentos: también hay momentos pasilleros, especialmente hacia el final). Y flotar en gravedad cero con semejante potencia técnica nos ha parecido un detalle excelente, para qué vamos a negarlo. Lástima que los desajustes de la historia y el ritmo tan intermitente terminen por tirar por tierra buena parte del trabajo tan magnífico que se ha hecho en los apartados del diseño de escenarios y vehículos.

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Mención especial merece Búho, nuestro nuevo juguete tecnológico que hará las delicias de los más exigentes: el dron de combate se comporta como el más fiel de nuestros aliados durante todo el juego, ya sea atacando objetivos para darnos cobertura, cubrirnos con un escudo, desactivando defensas enemigas con sobrecargas o permitiéndonos un modo tirolina para acceder a lugares de otro modo imposibles. En cuanto uno aprende a sacar partido de este bicho tan entrañable y descubre sus enormes posibilidades el juego gana serios enteros y le permite destacar muy por encima, al margen de lo ya dicho, por sus predecesores. Qué gran idea.

Al margen de los diez capítulos de la historia queda, como era de esperar, un modo online que garantizará al menos que la espera hasta la llegada de los colosos del futuro sea más llevadera. Son modos y clásicas opciones de ajustes y personalización que los expertos en Call of Duty y similares encontrarán muy familiares, pero que suponen, de nuevo, un gran aperitivo de lo que el juego online podrá deparar en un futuro no muy lejano en el sistema. Una sana opción para los que terminen las 8 o 10 horas de campaña y se queden con más ganas de ensalada de tiros.

Algo que nos ha llamado la atención, y dejando claro de inicio que no somos precisamente unos expertos en el género, es la relativa facilidad con la que hemos superado buena parte de los retos del juego, algo que achacamos a una inteligencia artificial muy, muy mejorable. Los enemigos vienen a por nosotros sin organización de ninguna clase, cayendo en trampas realmente bobas y, en el colmo de los colmos, el enfrentamiento final se ha decantado por un bug de antología del disparate: la zona del jefe final tiene una habitación llena de armas a nuestra disposición. Al ir a recargar nos hemos dado cuenta de que no solo no venía a por nosotros, sino que se quedaba dando paseos a un metro y sin activar una sola de sus armas, aun cuando nosotros teníamos la puerta abierta y le estábamos friendo a misiles. De traca.

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Que nadie nos entienda mal: a nosotros nos encanta ver juegos a 1080p y a 60 frames, que nos seduzcan gráficamente como lo hace este juego, pero de esta generación esperamos no solo un salto en números, sino también en una serie de apartados que han lastrado mucho la anterior generación, como la regeneración automática de vida o la inteligencia artificial de los enemigos, y aquí esto es a veces un poco sangrante: no puede ser que un ejército de 15 soldados sea abatido con una estrategia tan lamentable como quedarse en una esquina y esperar a que vayan pasando por caja; no nos parece de recibo que los rivales abandonen alegremente las coberturas para darse paseos aquí y allá, o que vean cómo nos cargamos a uno de sus compañeros a menos de un metro y no hagan absolutamente nada. Estos detalles tienen que corregirse porque dañan mucho la credibilidad de un título que tiene demasiadas cosas buenas, demasiadas buenas ideas y un control excelente, dicho sea de paso, como para que esto siga pasando a estas alturas.

En definitiva, y al margen de estas consideraciones sobre sus aspectos mejorables, creemos que es de justicia reconocer el mérito de Guerrilla en este primer intento de la octava generación, porque han hecho un trabajo que roza el sobresaliente en muchos apartados, y especialmente en el técnico, algo que tiene vital importancia en los juegos de primera hornada. Es evidente que Playstation 4 dará mucho más de sí, pero Shadow Fall es uno de los juegos que mejor muestra el potencial que está por venir en títulos futuros y se convierte, a nuestro juicio, en el exclusivo de compra obligada de este sistema, una responsabilidad que a falta de títulos de más enjundia, tipo Gran Turismo, God of War o Uncharted, Killzone ha sabido sostener mucho mejor de lo que casi todos pensábamos.

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El sector de los videojuegos no se caracteriza precisamente por tener una memoria de elefante, por lo que antes de decir nada de Killzone Shadow Fall convendría recordar la importancia que tiene este título dentro del catálogo de Playstation 4 en estos primeros compases de la generación, con tanto ilustre en desbandada general, así como del efecto realmente positivo que tuvo su anuncio en febrero de este año el mismo día en que se presentó la consola en sociedad. Dicho efecto podría haber sido mayor de no tener presente el fiasco de Killzone 2 y aquel falso trailer que tanto dio que hablar en su momento, por lo que hasta ahora no hemos podido confirmar, con nuestros propios ojos, que no solo aquella demo era real sino que, además, en juego real se ve incluso mejor. La responsabilidad que ha asumido Guerrilla con esta entrega es simplemente colosal. No solo tenían que quitarse la espina de aquel fiasco de la anterior generación, algo que creemos que se ha conseguido, sino que encima debían cargar con el peso del sistema en su lanzamiento europeo y americano sin apoyos exclusivos de ningún tipo (lo de Knack no terminamos de tomárnoslo muy en serio, lo sentimos); creemos que este aspecto también ha recibido una buena nota, pero quizá falta aún una espina que Shadow Fall tampoco logra retirar del todo definitivamente: hacer que Killzone sea una franquicia de FSP a la altura de los más grandes, de un Halo o un Battlefield. Por bueno que sea el juego, que lo es (seguramente el mejor de la saga, y de largo), aún le falta un buen trecho por recorrer para estar a la altura de los más grandes. Lo primero que hay que decir de Shadow Fall es que a nivel técnico es un fenomenal punto de partida para la generación, con un despliegue de medios que se sale de esta media tan tibia a la que nos está empezando a acostumbrar ya tanto Playstation 4 como Xbox One: juegos de luces, sombras y brillos sensacionales, distancias asombrosas de dibujado con un gran nivel de detalle, texturas sólidas y escenarios y un sinfín de detalles que, si es cierto todo lo que apuntan con su belleza y espectacularidad, nos hacen albergar grandes esperanzas de que en esta generación vamos a ver juegos alucinantes. Para entendernos, y a diferencia del 90% de los juegos de nueva hornada, esto una Playstation 3 no es capaz de moverlo así ni por asomo.   El apartado sonoro del juego no está, por desgracia, a la altura de sus excelentes gráficos. La banda sonora es buena pero nos ha parecido algo discreta en momentos clave, pero lo peor se lo lleva un apartado de doblaje que resta muchos puntos al juego, y que únicamente en el fiable sonido de las armas y el estruendo del combate encuentra un aliado en condiciones. Es precisamente este tipo de detalles los que consideramos que se deben cuidar, pero sin olvidarnos del que quizá sea…
Gráficos - 90%
Sonido - 88%
Banda Sonora - 82%
Jugabilidad / Mecánicas - 90%
Duración - 85%
Argumento - 69%
Originalidad - 65%

81%

Sin duda, el mejor título de lanzamiento de una PS4 que necesita juegos así para demostrar sus virtudes técnicas. Es cierto que Shadowfall queda un poco por debajo de las mejores entregas de la saga Killzone, pero no por ello deja de ser un título entretenido, de fácil acceso para todo tipo de jugadores y con una historia competente y un multijugador adictivo. Y, además, técnicamente es un juego sobresaliente con momentos realmente espectaculares, algo que cobra una mayor importancia por el momento de su salida al mercado. Muy recomendable.

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