Siguiendo con la política de de Sony de remasterizar hasta la última gota de la gloriosa época final de Playstation 3, nos llega ahora uno de los mejores juegos, si no el mejor, de 2012: Journey. Por si acaso hay algún marciano que todavía no haya oído hablar de las virtudes y bondades de este juego, me gustaría remitirle a nuestro análisis de entonces. De él me permito rescatar esta cita para dar comienzo al actual:

“Por más que lo he intentado, la experiencia que transmite este juego es demasiado diferente, demasiado intensa para expresarla en palabras. Journey es la cima de esta generación porque en apenas tres horas obtiene un triunfo colosal allí donde todas esas aberraciones reiterativas con que nos han atolondrado estos años fracasan estrepitosamente: una experiencia audiovisual e interactiva antológica, de primerísimo nivel, que permanece en la retina y en la memoria durante años y que merece todos los elogios, todos los premios y reconocimientos.”

c9c3828d69bbefab74d5bd649cc279a3

Aunque leyéndola ahora creo que en su momento me dejé llevar un poco por la épica y esa maravillosa sensación que deja el juego tras su primera partida, creo que años después sigo suscribiendo buena parte de lo dicho entonces, si bien me gustaría hacer algunos matices de no poca importancia. En esencia, lo que ofrece Journey al jugador es un viaje a un universo bastante distinto al que los videojuegos nos tienen acostumbrados, algo que tiene todavía validez más de tres años después de su estreno.

Si hubiera que clasificar este juego podríamos definirlo como una aventura en tercera persona. El problema de Journey es que no tiene mucho que ver con ninguna aventura en tercera persona que hayamos visto antes. Los escenarios que hay que atravesar al mando de nuestro peculiar peregrino (divididos en tres grandes áreas, desierto, ruina y montaña nevada) ofrecen desde el primer minuto una belleza colosal, apoyada en un motor Phyreengine que se ha visto claramente potenciado en esta nueva versión, que fluye a las mil maravillas a 1080p y a una tasa de 60 frames que no baja en ningún momento. Eso permite que ciertos momentos del juego, en especial los descensos por la arena, alcancen cotas de gran espectacularidad.

El objetivo del juego es alcanzar una colosal montaña que se dibuja en el horizonte desde nuestro primer paso. Para ello, el personaje puede caminar, deslizarse por pendientes y dar grandes saltos gracias a unos poderes mágicos que vamos obteniendo gracias a unas esferas. Nuestro poder de salto se simboliza en el tamaño de una bufanda que cuelga de nuestra espalda, y que nos puede beneficiar en más de una ocasión. Cada área posee subniveles con sencillos puzzles que nos dan acceso al siguiente nivel, con mínimos tiempos de carga y alguna que otra secuencia cinemática que nos relata el origen del mundo mítico en el que nos desenvolvemos.

Journey

Si algo destaca además de su gran calidad gráfica, es sin duda la banda sonora de Austin Wintory, una de las piezas más apasionantes que se han sido creadas jamás para un videojuego. La música, aparentemente ambiental, está hábilmente relacionada con las acciones que realizamos en el juego, de modo que se adapta a nuestro estilo para ser ahora más circunstancial, ahora más dinámica según la situación en que nos encontremos. Y del mismo modo que el juego va experimentando un crescendo narrativo y visual, la música alcanza cotas de espectacularidad en sus compases finales que justifican sobradamente los premios que recibió en su momento, nominaciones a mejor banda sonora y mejor canción incluidas. Es, con diferencia, uno de los aspectos más excelsos en un juego sobresaliente en prácticamente todo.

Durante el camino, nuestro viajero puede encontrar a otros que también tratan de llegar a nuestro mismo destino. La posibilidad de comunicarnos con ella es algo básica, emitiendo una especie de ruido genérico del que se traslucen símbolos sobre nuestras cabezas, pero es bastante efectiva y nos permite que este bien camuflado cooperativo online aporte bastante interés a la experiencia de atravesar el mundo. Jugar en compañía nos ofrece algunas ventajas, como la recarga de poderes de nuestra bufanda, pero sobre todo permite vivir Journey de un modo mucho más completo. Hay ciertos momentos, como todo lo relacionado con las ruinas o la montaña, donde la sensación de soledad puede llegar a abrumar, mientras que en compañía se vuelve bastante más interesante, dados los peligros a los que nos enfrentamos y que nos pueden quitar de en medio, o a nuestro compañero, cuando menos lo esperamos.

Sony-Gamescom-Listing-Leaks-Journey-Unfinished-Swan-and-Until-Dawn-for-PS4-452270-4

Al margen de las mejoras técnicas de la remasterización, Journey en su versión de PS4 no ofrece absolutamente nada que no nos hubiera transmitido ya su versión anterior  en el terreno emocional, que es donde verdaderamente destaca por encima de la media. También es evidente, o al menos eso he notado yo al jugarlo esta segunda vez, que la capacidad de generar magia se pierde un poco cuando ya se conoce el camino y, en especial, el fabuloso desenlace, pero eso no quita para que siga en pie la recomendación de jugarlo a todo aquel que no lo conozca o que quiera desconectar un poco de tanto clon matazombi como hay en el mercado. Sí es cierto que esta nueva partida me ha hecho fijarme más en los detalles de mecánicas del juego y me he dejado llevar menos que aquella primera vez, en que literalmente lo viví como una especie de trance budista del que solo desperté al ver los títulos de crédito.

Aquello que hacía grande a Journey en 2012 sigue intacto, desde su hábil diseño a la sutil filosofía que subyace a cada uno de nuestros movimientos, y es de las remasterizaciones que más celebramos de todas las que están llegando últimamente por los sobresalientes méritos artísticos, técnicos y narrativos de este título. Sony ha tenido el detalle, además, de que todas aquellas personas que lo hubieran adquirido en su momento a través de la PS Store puedan volver a hacerlo ahora sin pasar por caja, algo que lamentablemente no ocurre con los que sí lo hicieron en formato físico.

journey0111

A modo de corolario, me gustaría finalizar con el término de aquella cita con la que inicié el análisis, y que creo que expresa bien el reconocimiento que, desde su lanzamiento, he sentido tanto por el juego como por la compañía desarrolladora, Thatgamecompany, cuya trilogía en PS3 (FlOw, Flower y Journey) constituye uno de los soplos de aire fresco más renovadores que ha vivido esta industria en las últimas décadas:

Son iniciativas como estas las que merecen el apoyo de los jugadores, las que se tienen que enseñar en las escuelas de desarrollo y las que deben ser reeditadas una y otra vez, para que no haya nadie que se quede sin saber lo que se siente ante esta obra maestra, un videojuego que superó a todos los demás desde su propuesta sencilla y arriesgada y que alcanzó una cima que lo llevó más allá de cualquier expectativa, a esas cumbres donde el arte despierta la imaginación del hombre desde hace tantos siglos.

thumb_23202_default_newsview

 

Siguiendo con la política de de Sony de remasterizar hasta la última gota de la gloriosa época final de Playstation 3, nos llega ahora uno de los mejores juegos, si no el mejor, de 2012: Journey. Por si acaso hay algún marciano que todavía no haya oído hablar de las virtudes y bondades de este juego, me gustaría remitirle a nuestro análisis de entonces. De él me permito rescatar esta cita para dar comienzo al actual: "Por más que lo he intentado, la experiencia que transmite este juego es demasiado diferente, demasiado intensa para expresarla en palabras. Journey es la cima de esta generación porque en apenas tres horas obtiene un triunfo colosal allí donde todas esas aberraciones reiterativas con que nos han atolondrado estos años fracasan estrepitosamente: una experiencia audiovisual e interactiva antológica, de primerísimo nivel, que permanece en la retina y en la memoria durante años y que merece todos los elogios, todos los premios y reconocimientos." Aunque leyéndola ahora creo que en su momento me dejé llevar un poco por la épica y esa maravillosa sensación que deja el juego tras su primera partida, creo que años después sigo suscribiendo buena parte de lo dicho entonces, si bien me gustaría hacer algunos matices de no poca importancia. En esencia, lo que ofrece Journey al jugador es un viaje a un universo bastante distinto al que los videojuegos nos tienen acostumbrados, algo que tiene todavía validez más de tres años después de su estreno. Si hubiera que clasificar este juego podríamos definirlo como una aventura en tercera persona. El problema de Journey es que no tiene mucho que ver con ninguna aventura en tercera persona que hayamos visto antes. Los escenarios que hay que atravesar al mando de nuestro peculiar peregrino (divididos en tres grandes áreas, desierto, ruina y montaña nevada) ofrecen desde el primer minuto una belleza colosal, apoyada en un motor Phyreengine que se ha visto claramente potenciado en esta nueva versión, que fluye a las mil maravillas a 1080p y a una tasa de 60 frames que no baja en ningún momento. Eso permite que ciertos momentos del juego, en especial los descensos por la arena, alcancen cotas de gran espectacularidad. El objetivo del juego es alcanzar una colosal montaña que se dibuja en el horizonte desde nuestro primer paso. Para ello, el personaje puede caminar, deslizarse por pendientes y dar grandes saltos gracias a unos poderes mágicos que vamos obteniendo gracias a unas esferas. Nuestro poder de salto se simboliza en el tamaño de una bufanda que cuelga de nuestra espalda, y que nos puede beneficiar en más de una ocasión. Cada área posee subniveles con sencillos puzzles que nos dan acceso al siguiente nivel, con mínimos tiempos de carga y alguna que otra secuencia cinemática que nos relata el origen del mundo mítico en el que nos desenvolvemos. Si algo destaca además de su gran calidad gráfica, es sin duda la banda sonora de Austin Wintory, una de las piezas más apasionantes que se han sido creadas jamás…
Gráficos - 96%
Sonido - 83%
Banda Sonora - 100%
Jugabilidad/Mecánicas - 85%
Originalidad - 95%
Duración - 79%
Argumento - 95%

90%

Journey es uno de los títulos de referencia de la anterior generación, y esta oportunidad para volver a visitarlo es, gracias a las mejoras técnicas que permite PS4, altamente recomendable para todo tipo de público. Se trata de una experiencia difícil de clasificar que nos traslada a un terreno emocional muy poco común en la industria, y que rebosa calidad visual y sonora. No os lo perdáis.

User Rating: 4.06 ( 4 votes)
90