Pues finalmente llegó el E3, llegaron las conferencias de Microsoft, EA, Sony, Ubisoft y… tenemos que ser muy sinceros: salvo que Nintendo lo remedie esta tarde (y nadie en la redacción da un duro por ello, para qué engañarnos), de momento este E3 2014 está siendo una auténtica decepción.
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Vamos por partes. Respecto a Microsoft, existía la teoría de que haber anunciado previamente Halo 5 Guardians y Forza Horizon 2 solo podía suponer que la compañía tenía decenas de ases en la manga, juegos desconocidos, nuevas IP’s, algo capaz, en suma, de dejarnos a todos con la boca abierta. Pues no. Se volvió a hablar de dichos juegos, del fenomenal Sunset Overdrive, se anunció Scalebound, el título exclusivo de Platinum de cuya existencia todos sabíamos ya al haberse filtrado la exclusiva de un estudio japonés importante, que tiene buena pinta pero tampoco es para volverse locos (y del que no sabemos fecha de lanzamiento, por cierto). Respecto a Kinect… No se supo nada, absolutamente nada: ni juegos, ni justificaciones, ni nada de nada. Tampoco se oyó la palabra Xbox 360 por ningún lado, aunque esto ya lo esperábamos más, dada la trayectoria de Microsoft en este aspecto. Primer varapalo del día, en suma.

Respecto a EA, qué decir: dejando a un lado el nada sorprendente FIFA 15, con el que todos contábamos ya de antemano (pero que todavía no vemos como ese salto significativo respecto a FIFA 14 y la anterior generación, como sí esperábamos), la doble decepción fue tan mayúscula como inesperada. Se habló de Battlefront 3 y del nuevo Mass Effect, pero no se mostró una sola imagen y se dio poquísima información, hasta tal punto que, sinceramente, creemos estar casi como al principio de la feria. Del juego de Star Wars se mostraron una serie de modelados genéricos de paisajes, nada de gameplay, que permiten anticipar que el juego lucirá muy bien. Pero eso ya lo podíamos haber anticipado sin ver a tanta gente de DICE hablar de lo muy bien que va a lucir.

Sobre Mass Effect, el asunto es aún más sangrante. Más allá de cuatro prototipos conceptuales de personajes y un escenario vaporoso con un krogan rugiendo, nada sustancial: mucho desarrollador en plan metafísico hablando de la experiencia cósmica de la saga, de las infinitas posibilidades del nuevo juego y de su motor gráfico, y pare usted de contar. Solo sabemos, y eso a estas alturas parece un notición, que el juego solo saldrá en consolas next-gen. Punto.

Luego vino Ubisoft. Y sí, Rainbow Six Siege promete mucho y Assassin’s Creed Unity pone a París entero a nuestros pies con un realismo gráfico asombroso, pero ¿qué hubo aparte de eso? Juegos de baile, de fitness… Y eso sin contar con que, francamente, Unity no nos mostró prácticamente nada que no hayamos vivido ya en otros juegos. El sistema de sigilo y de combate parecen clavados a los de Black Flag, cuando precisamente ahí está una de las claves que esta saga tiene que mejorar de una santa vez tras tanto juego clónico. Evidentemente, de aquí al 28 de octubre falta tiempo y se pueden pulir cosas, pero mucho nos tememos que vamos a tener la misma experiencia de juego otra vez, pero con un envoltorio más aparente. Ojalá nos equivoquemos, porque lo cierto es que el aspecto y la fluidez del juego parecen impresionantes.

Por último, Sony. Hay quien salió de la conferencia diciendo que aquello había sido un torbellino de juegos, un alud de superioridad… Nosotros tenemos una impresión francamente opuesta. Vamos a olvidarnos del tostón del apartado multimedia y televisivo, que parece que es un peaje obligatorio en toda conferencia que se precie (y mira que se criticó ya esto con Microsoft en el Xbox Reveal del año pasado), o de los diseños en blanco de la consola, que en fin… Centrándonos en los juegos, y al margen de lo increíble que luce No man’s land, sin duda nuestro título favorito de lo que va de feria, ¿qué tenemos? Otro Little Big Planet y el ya sabido nuevo capítulo de las aventuras de Nathan Drake, del que apenas conocemos en realidad título (Uncharted 4: A thief’s end) y año de lanzamiento (2015). El teaser era espectacular, claro, y mostraba a un Drake con un realismo inédito, pero no ofrecía mucho más que eso.

Luego está el tema de los remakes HD. The Last of Us Remastered se mostró en un tráiler donde solo había escenas CGI, nada de gameplay, y se confirmó para el 30 de julio. También tendremos GTA V para Xbox One y PS4 en septiembre, un año después de su salida al mercado de séptima generación. Y, sinceramente, estos son los dos títulos más potentes que tenemos por delante, porque cada cosa nueva que nos ofrecen de Destiny nos hace temblar aún más de puro miedo (¿el juego cada vez va perdiendo más personalidad, o es cosa nuestra?). Y como todo lo demás se ha ido a 2015, The Order 1886 incluido (con fecha para el 20 de febrero, por cierto), o Batman Arkham Knight (que luce maravilloso y mejor que lucirá cuando salga), pues a esperar toca.

Definitivamente, la conclusión que sacamos de este, por el momento decepcionante E3, es que la octava generación comienza en 2015. Todo lo realmente importante, todo lo realmente novedoso, original o fresco, es para ese año. Y hasta entonces, a seguir matando infectados con Joel y Ellie, o a hacer el cabra por los Santos con Michael, Trevor y Franklin en ultra HD. Menos da una piedra en 720.

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