Transcurrido ya el grueso del E3 2019, y a la espera de que Nintendo esta tarde diga lo contrario dándome la sorpresa de mi vida, creo que estoy en condiciones de afirmar que este ha sido, con diferencia, uno de los más discretos y, hasta cierto punto, decepcionantes E3 que recuerdo. Creo que ninguna compañía, ni una sola, ha estado a la altura del reto y que se ha notado más que nunca la ausencia de una Sony que estaba acostumbrada, salvo honrosas excepciones, a proporcionarme las mejores y más grandes alegrías en este evento. Además, lo más interesante se va todo a 2020, lo que deja aún más desangelado un 2019 que, en fin… Pero vayamos por partes:

Abrió el fuego Electronic Arts el sábado 8 por la noche, insistiendo de nuevo en su batería de juegos deportivos y ampliaciones, quién sabe por qué, para ese Anthem que van a terminar regalando en las gasolineras, al paso que va en ventas. Que FIFA 20 vaya a tener mejoras en sus diferentes apartados ya nos lo podíamos imaginar, y habrá que ver si ese modo callejero que es el modo Volta no es otra inmejorable oportunidad de seguir fraccionando los pagos dentro de un juego ya de por sí plagado de micropagos. Veremos. Lo que sí es destacable, aunque en esto EA no está ni mucho menos sola, es que la capacidad para la sorpresa fue prácticamente nula, con todo el tiempo dedicado a secuelas y ampliaciones de juegos como servicio.

Dejo para el final de esta conferencia a Jedi Fallen Order, lo nuevo de Respawn Entertainmente con la franquicia Star Wars de por medio. No comprendo, francamente, a qué tanto revuelo con un juego que ofrece mecánicas mil veces vistas, un apartado gráfico que no destaca especialmente ni por animaciones o recreaciones faciales, pero que evidentemente llena un hueco necesario, el de los juegos de esta saga con un mínimo de calidad, que eso nadie parece discutírselo. De ahí a revolucionar el concepto de la aventura de acción, también habrá que verlo, porque lo visto en el tráiler a mí me pareció de lo más normalito.

Siguiendo con Microsoft, nos dedicó su andanada de clásicos básicos en forma de los enésismos Gears 5, Halo Infinite y el anuncio de que Forza se retrasa un poco por aquello de llevar saturando cada año el mercado con sus (increíbles, eso sí) juegos de conducción. No hubo grandes sorpresas en el apartado First Party, como ese Fable que tanto se había venido comentando, y de Scarlett lo único que sabemos es que, como ya podíamos intuir, saldrá a finales de 2020 y tendrá una enorme potencia, cuatro veces superior a la actual máquina más potente del mercado, Xbox One X. Fenómeno.

Más interesante fue, sin duda, el impresionante tráiler cinemático de Cyberpunk 2077, que también recibió fecha de lanzamiento (16 de abril de 2020) y que nos permitió descubrir, una vez más, que Keanu Reeves es un valor seguro en el mundo friki donde los haya. Solo puedo objetar que me supo a poco un tráiler cinemático después del festival jugable del año pasado, pero en realidad una parte de mí no quiere saber absolutamente nada de este proyecto hasta que lo tenga en mis manos.

Por lo demás, y salvo alguna sorpresa menor como un nuevo Flight Simulator, Phantasy Star Online 2 o la aparente mejoría del nuevo Dragon Ball (llamado Kakarot, ya de forma oficial, y con fecha de salida también en 2020), no creo que esta conferencia tenga más trascendencia que los interesantes cambios que Microsoft va a hacer en dirección al juego en la nube, uniendo el Gold y el Game Pass. Es evidente que Scarlett va a ir en esa dirección con una fuerza que, por desgracia, Microsoft no demostró con esos juegos que, estoy convencido, tiene ya en el horno de esa nueva consola, de la que por el momento no sabemos precio, aspecto o catálogo de lanzamiento más allá del inevitable Halo Infinite, cuya cinemática tampoco nos permitió saber gran cosa del juego.

Bethesda, Ubisoft y Square tuvieron su turno ayer mismo, con conferencias intrascedentes como la primera o anodinas como la segunda donde tampoco supimos nada que no supiéramos de antemano, filtrados ya títulos como la tercera entrega de Watchdogs, Legion, que se ambienta en un Reino Unido post-brexit que a mí al menos me pareció de un oportunismo infame (de la abuela repartiendo estopa prefiero no decir mucho más, por aquello de la vergüenza ajena), más los consabidos packs de ampliación para sus juegos como servicio, tipo The Division 2, Rainbow Six, etc. El juego estrella de la conferencia de Ubisoft, Ghost Reckon Breakpoint, me dejó casi tan frío como cualquier ade esta franquicia.

Quedaba solo Square para levantar un poco los ánimos, y algo logró con el tráiler de su Avengers que cuenta con la ola a favor del éxito de su saga en cine y un apartado técnico bastante potente (salvo las caras de algunos héroes, que en fin…), aunque la fecha de lanzamiento, en mayo de 2020, no invita precisamente a pensar que el desarrollo esté tan avanzado como suponíamos (y ya que estamos, a mí que no tenga licencia oficial de las películas, con actores y doblaje me ha parecido un pequeño bajón, aunque entiendo que eso llevaría el coste del proyecto al infinito).

Por su parte, Final Fantay VIII se lanzará en un remaster bastante perezoso para lo que ha durado la espera, y en cuanto al remake de la séptima entrega, descubrimos poco más allá de un par de nuevos tráilers, que saldrá el 3 de marzo de 2020, con una primera parte ambientada en Midgard que ocupará dos discos Blu Ray (lo que deja la puerta abierta a una segunda parte que complete el juego, en principio), a un precio de 70 euros en su versión básica y de 330 en su edición coleccionista, como no podía ser menos.

Final Fantasy VII fue, sin duda, uno de los platos fuertes de la feria, como no podía ser de otro modo. Los responsables de Square mostraron un gameplay bastante completo (ver vídeo arriba), donde se pudieron ver unos gráficos muy sólidos y algunas de las mecánicas de combate más importantes, destacando el bullet-time que se activa cuando rellenamos unas barras de energía durante los duelos, llamado ATB. Esto nos permite añadir un componente táctico y estratégico a las batallas que, sinceramente, lo deja en un término medio entre la acción y el combate por turnos, frente a lo que yo había juzgado inicialmente. Mentiría si dijera que no me ha gustado bastante la idea, como la de cambiar de personaje en cualquier momento y que aquel que estabas controlando continúe la acción por su cuenta.

Más peliagudo es el asunto sobre su distribución. Aunque los responsables se empeñan en comparar esto con lo ocurrido con la trilogía de Final Fantasy XIII para la generación anterior (ya sabéis, la dichosa Fabula Nova Crystallis o como se llamara), lo cierto es que aquello eran tres juegos independientes que nacieron, en el caso de las secuelas, de la necesidad de rentabilizar el motor gráfico y tratar de compensar, por qué no decirlo claramente, los desastres del primero en cuanto a recepción global por su lineal desarrollo. Final Fantasy VII, en cambio, es un juego completo que se ha partido en varias partes (Square todavía no ha dicho en cuántas, por cierto), que se van a rehacer para que funcionen como juegos independientes. En cualquier caso, quizá lo más correcto sea tratarlo como un proyecto a caballo entre un lanzamiento episódico y una pseudo-trilogía, como pasó con la decimotercera entrega.

En definitiva, un E3 que con mínimas excepciones se ha desarrollado hasta ahora con una capacidad mínima para la sorpresa, con alguna que otra propuesta interesante y licencias de indudable tirón, como la de unos Vengadores que promete emociones fuertes. Salvo que Nintendo diga hoy lo contrario, que me temo que va a ser que no, la feria cierra hoy sus puertas con una sensación general, al menos en mi caso, de que estamos en los estertores de una generación que ya no da para mucho más, con unas compañías fabricantes y desarrolladoras guardando artillería pesada para el año que viene.

P.d: No me resisto a comentar el último «Souls» de esa larga lista de epígonos perpetrados por Fromsoftware, esta vez llamado Elder Ring y con el señor George R. R. Martin en labores de guion (que con tal de no escribir sus dichosos libros, se dedicaría a hacer macramé, si hiciera falta). Le ha faltado tiempo a la caverna mediática de media humanidad para salir a celebrar un juego del que no se sabe absolutamente nada, pero al que todo el mundo le da ya el GOTY del año que sea que salga, solo por el hecho de perpetuar ese mito del juego imposible. Apañados estamos…

Debe ser una puesta de sol de la leche, pero con este casco no veo un pimiento…