Como siempre, al finalizar cada E3 surgen siempre las mismas dudas, acerca de si ha sido el mejor de los últimos años, el peor, uno de transición, etc. Valorar el E3 2015 no es tarea fácil porque se han presentado muchos juegos, se ha descubierto bastante de algunos que ya estaban anunciados y, por último, ha habido tres sorpresas mayúsculas con las que, francamente, ninguno de nosotros contaba en la redacción en las reflexiones previas al evento.

Si tuviéramos que declarar un ganador, sería sin duda Sony, y ya van unos cuantos años seguidos. Su conferencia fue la mejor de la feria con diferencia, la más entretenida y la que aportó los juegos más impactantes como Uncharted 4 o lo nuevo de Guerrilla, Horizon. El título de Naughty Dog ha sido para nosotros el mejor juego con una diferencia considerable respecto a los demás, y no será porque haya faltado competencia. Pero es que la distancia respecto al resto, tanto a nivel narrativo como especialmente técnico, es tan monumental que nos tememos que el techo de esta compañía aún está lejos de alcanzarse. Las nuevas aventuras de Nathan Drake, con esa persecución asombrosa por medio de una inmensa ciudad, prometen llevar a Playstation 4 la primera gran exclusiva triple A por la que merece comprarse el sistema sin ninguna duda. Ya era hora.

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Pero si hablamos de exclusivas, es obligado hacer referencia a las tres sorpresas de las que hablábamos al comienzo, que son nada más y nada menos que The Last Guardian, Final Fantasy VII y Shenmue III. Es difícil explicar la cantidad de sentimientos que nos provocó esta catarata de anuncios, no ya porque atacaran directamente a los sentimientos de buena parte de los jugadores más experimentados, sino porque su presencia puede marcar un salto cualitativo en el catálogo de Playstation 4 con el que se nos antoja imposible la menor competencia, si finalmente los tres títulos alcanzan el potencial que prometen.

The Last Guardian, del que más se vio y también del que mas se sabía a estas alturas, lleva tanto tiempo en desarrollo y tan accidentado que, sinceramente, nos da igual. Lo importante es que verá la luz en algún momento de 2016, y que el salto técnico respecto a los primeros teasers que se vieron, cuando todavía era título de Playstation 3, prometen que la obra de Fumito Ueda va a conseguir al fin cumplir los sueños de los fans, que somos legión, de esa extraordinaria mezcla de mitología y magia narrativa de la que solo él y su equipo son capaces. La interacción entre el crío protagonista y el monstruo, Trico, es sencillamente incomparable a nada que hayamos visto antes, y tiene tantos guiños y tantos ecos bien traídos de anteriores obras del estudio, especialmente de Shadow of the Colossus, que tenemos bien claro que la espera se nos va a hacer eterna. Un mito menos para alimentar futuros E3.

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En cuanto a Final Fantasy VII, su teaser en CGI no permite responder a muchas de las preguntas que, en cambio, sí responde la palabra final con la que se cerró: remake. Se partirá de motor gráfico nuevo, y casi con toda certeza se verán nuevas mecánicas en los combates, más próximas a los últimos juegos de la saga. Es cierto que esta franquicia ya no posee, ni de lejos, el impacto que tuvo en otros tiempos, pero qué duda cabe que esta vieja promesa, también de los tiempos de Playstation 3, ya era hora también de cumplirla, especialmente cuando estamos hablando ante el que fue, posiblemente, el título más importante de todos los de la saga. Más vale tarde que nunca.

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Shenmue III tiene un planteamiento distinto, ya que es todavía un proyecto que encontrará una doble financiación: Kikstarter (que le dio la friolera de 2 millones de dólares al bueno de Yu Suzuki al poco de solicitar la ayuda a los fans), y el de una Sony que se frota las manos ante la cantidad de locos y mitómanos de esta saga que pueden apuntarse al ya de por sí abultado carro de su cuarto proyecto de Playstation. Desde luego, las aventuras de Ryo Hazuki bien valen esta misa, aunque en nuestra retina sigue grabado que el proyecto inicial del propio Suzui era contar una historia en 16 episodios, de los que solo 4 están contados de momento en los primeros dos juegos publicados hasta la fecha. De aquel planteamiento a lo que finalmente nos ofrezca esta tercera entrega, quién sabe lo que cambiará.

Respecto al resto de compañías, Microsoft continúa en su línea de desmarcarse de su proyecto inicial para Xbox One: ni una sola referencia a Kinect ni nada parecido, y en cambio exclusivos de peso para este 2015: Rise of the Tomb Raider, Halo 5 y Forza 6. Juegos sólidos, capaces de ampliar de forma notable el catálogo de una consola que lo pide a gritos, y que por fin podrán desmacarlo de su más directa competidora. Se anunció un nuevo Gears of War, una más que interesante recopilación de juegos de Rare y se presentó la asociación con Oculus Rift, pero aparte de eso, lo más destacable de la conferencia de los de Redmond fue el anuncio de que One será retrocompatible con Xbox 360 a partir de una actualización que se hará a finales de año. Nos parece, cuando menos curioso, que la misma compañía que esgrimió aquella aberración del DRM esté ahora dando un giro de 180º tan brutal sin que nadie diga esta boca es mía, pero por suerte o por desgracia esta industria se mueve muy deprisa y eso deja poco espacio para la memoria. Lo que importa, en cualquier caso, es que el usuario sale bien beneficiado de ello.

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¿Y Nintendo? Bien, gracias. Su ausencia ya anunciada en la feria no se compensó, como en otras ocasiones, con un Nintendo Direct de los más flojos que recordamos en mucho tiempo, con una batería de juegos insulsos del que solo se salva Mario Maker, sin duda el que más opciones tiene de crear un nuevo campo creativo para sus usuarios en el universo champiñón, y en menor medida un Starfox desarrollado en conjunción con Platinum Games que, francamente, necesita mucho trabajo para poder ofrecer a los fieles de la compañía el juego que sin duda merecen. Lo que nos ha parecido evidente es que el proyecto de Wii U ha iniciado su canto de cisne con este juego, a caballo entre el remake forzado y la oda a la nostalgia innecesaria, y que las energías de la compañía están ya puestas en NX.

En cuanto al resto de compañías, y por no convertir la entrada en un listado interminable, nos gustaría destacar Battlefront, cuya demo permitió a EA sacar pecho ante el que promete ser uno de los títulos más importantes de finales de año (espectacular, la batalla en Hoth), For Honor, el juego de Ubi Soft donde podemos encarnar a sanguinarios caballeros, vikingos y samuráis con ganas de guerra, y un Ghost Recon que parece que quiere desmarcarse de los clásicos lugares comunes de los FPS de los últimos años. Bien por todas las compañías, en cualquier caso, que han querido al fin mostrar juegos con fallos gráficos y sacarnos de esa inercia absurda de juegos magníficos en PC’s de última generación que no van a ningún lado.

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El E3 2015 ha demostrado que, al fin, los juegos -y nada más que los juegos- empiezan a cobrar la importancia, las dimensiones y la categoría que esperamos de la nueva generación. Al fin nos olvidamos de rollos transgeneracionales (con la honrosa excepción de Metal Gear Solid V, otro de los que tuvo una señora demo que nos dejó con los dientes bien largos), y parece que tanto PS3 como Xbox 360 empiezan a ocupar el lugar que les corresponde. Tanto lo que se ha anunciado de aquí a final de año como lo que nos espera en los primeros meses de 2016 promete traer emociones fuertes y lustre para unos catálogos que parecían polluelos desesperados por su alimento. Así, sí.