Hace más de veinte años, Resident Evil 2 se convirtió en uno de los títulos más importantes de Playstation, y en el juego que consagró definitivamente su saga como la más importante dentro del género del survival horror, donde la escasez de munición y los puzzles con tintes claustrofóbicos estaban a la orden del día. La primera aventura de Leon Kennedy, un policía novato que no sabía la que se le venía encima, y se desarrollaba en la ya mítica ciudad de Racoon City, infestada de zombies y con la corporación Umbrella haciendo de las suyas con sus dichosos virus.

El juego vendió lo que no está escrito, apareció finalmente en plataformas como Nintendo 64, Dreamcast o PC y desde entonces permaneció en ese olimpo de los elegidos a los que los nostálgicos siempre acudían cuando echaban de menos los orígenes de una saga que había tocado fondo con su lamentable sexta entrega. Por todo ello, cuando Capcom anunció que estaba trabajando en un remake donde se iba a rehacer todo con un motor gráfico impresionante y numerosas modificaciones sobre el control, jugabilidad, cámara, acción o incluso localización de enemigos y puzzles, la comunidad lanzó las campanas al vuelo. Este mismo viernes, Capcom puso a disposición de todos una demo (llamada 1 shot demo, por aquello de que solo se puede jugar una vez durante media hora), como aperitivo de un lanzamiento que a finales de mes pretende situar de nuevo a la franquicia de los comedores de cerebro en lo más alto.

Lo primero que hay que decir es que, si esto es un anticipo real de lo que nos espera, hay motivos para la ilusión. Resident Evil 2 Remake se juega de manera muy similar al también magistral RE4, el otro gran baluarte de la saga, que introdujo la cámara al hombro y una serie de mecánicas de acción que aquí se repiten (recarga con R1+cuadrado, cuchillo con L1+R2), más otras que se fueron incorporando más tarde (moverse y apuntar y disparar al mismo tiempo), así como otras nuevas (el apuntado es más preciso si estamos quietos y se vuelve más impreciso en movimiento), conformando un sistema de juego que elimina esa sensación de ser «tanques» robóticos y le da más dinamismo.

Hay que decir que el control es un poco tosco, intencionadamente diría yo, para provocar más tensión ante unos enemigos que por muy lentos que parezcan ir, cuando te atrapan en rincones estrechos resultan aterradores y muy, muy duros de roer. En la media hora que pude disfrutar (donde no creo haber llegado al final parcial establecido), me las vi y me las deseé para deshacerme de muchos de ellos, ya que aunque los abatas a tiros vuelven a levantarse, o se arrastran por el suelo jadeando.

Es espectacular el trabajo de Capcom a nivel audiovisual para poner al día el juego: los gráficos son similares a los de RE7, en cuanto a texturas e iluminación; los personajes son grandes y detallados, con detalles en cabello o ropa que aumentan su realismo, y se mueven por escenarios amplios, fenomenalmente diseñados e iluminados. Todo ello se ve reforzado por unos efectos sonoros muy potentes, una banda sonora adecuada y unas cinemáticas y un trabajo de interpretación de actores fenomenal que el original, por razones de espacio evidentes de su formato, no podía permitirse.

El desarrollo del juego es bastante lineal, aunque permite una cierta holgura de acción y exploración en algunos momentos. La fidelidad con el espíritu del original es excelente, ya que entonces nosotros jugábamos más bien a una representación de lo que pretendían sus desarrolladores, pero ahora hay una fidelidad casi 1:1 respecto del diseño de arte de 1998 con respecto a lo que vemos en pantalla. La sensación de entrar en una galería oscura, con ruidos de fondo y efectos de luz de la linterna, es incomparable a lo que en su día podía transmitir una PSX, por no mencionar la tensión de los zombis cuando se acercan lo suficiente para entrar en el cuerpo a cuerpo, que aquí es espectacular (y a veces roza un gusto por el gore que yo, desde luego, no recordaba en el original)

Algo más cuestionable son algunas decisiones de diseño, y aquí hay que hacer una triste referencia a RE7, porque se repiten aquellas situaciones como las de que una caja de fusibles está cerrada con cinta aislante y necesitamos un cuchillo para cortarla. Espero sinceramente que sea un guiño, y no la nota común de un título al que se le debe pedir un nivel de exigencia, coherencia y sentido común bastante mayor que ese en cuanto a la forma de resolver puzzles o ir abriendo nuevas áreas de juego.

Por lo demás, la experiencia es tan breve que apenas da tiempo a sacar más conclusiones. Espero, sinceramente, un gran juego con este remake, a la altura e incluso por encima de lo que hace un año supuso el de Shadow of the Colossus, porque tanto su saga como su compañía lo necesitan para recuperar algo de prestigio y escena en el panorama actual.