Guerrilla Games, conocidos por su famosa saga Killzone, tuvieron una enorme responsabilidad en el lanzamiento de PS4, hace ya casi seis años en el momento de escribir estas líneas. Su Killzone Shadowfall, si bien no estaba exento de algunos problemas, fue en líneas generales el mejor y más completo título de salida de la consola, y sin duda, lo más cercano a una killer app en aquellos tiempos de sequía que ya muy poca gente recuerda, pero que se caracterizaron por una pobreza de lanzamientos de contenido original y exclusivo que duró casi dos largos años.

Por ello, me parece de justicia reconocerles no solo ese mérito, sino el de haberse atrevido a hacer algo radicalmente diferente a sus juegos de disparos por los que se han hecho justamente famosos, lanzando a principios de 2017 el que seguramente es, junto con God of War, el título exclusivo más importante, profundo y desafiante de cuantos tiene el catálogo de una consola que va camino de romper (casi) todos los récords.

Porque Horizon Zero Dawn es, digámoslo ya y para que quede bien claro, un juegazo absolutamente excepcional. Se trata de una aventura de mundo abierto en tercera persona de acción y exploración, ambientada en un futuro distópico donde unas gigantescas máquinas dominan una tierra en la que el humano ha pasado a ser la presa, y que a pesar de esa tecnología parece, paradójicamente, situarnos temporalmente en los tiempos de las tribus prehistóricas. La protagonista del juego, Aloy, tendrá que abrirse camino en un entorno hostil como he visto pocos en la historia del sector, con la única ayuda de un arco y un puñado de hierbas medicinales. Y digámoslo también, porque es igualmente de justicia y constituye otro de los hitos del juego: Aloy es uno de los mejores personajes protagonistas femeninos de la historia de los videojuegos.

El título tiene un apartado audiovisual fastuoso, desplegando ante nosotros algunos de los paisajes más hermosos que ha visto el sistema, con permiso de Red Dead Redemption 2. Hay una enorme variedad de ecosistemas, desde los bosques nevados y las montañas inmensas que nos reciben en el primer acto del juego a los desiertos y selvas del tramo final, que reciben una inspiración directa de la geografía norteamericana y están salpicadas, además, por las impresionantes ruinas de la civilización. Viajar por el mundo de Horizon es hacerlo por praderas, valles y colinas de un fotorrealismo que quita el hipo, pero además es también hacerlo por el hábitat de las máquinas, auténticos robaplanos del juego, y que con su directa inspiración en cocodrilos, jirafas o dinosaurios resultan familiares e impactantes al mismo tiempo. Especial mención para los Thunderjaws, que nos proporcionan los combates más épicos y desafiantes de todo el juego, así como los Tallnecks, que actúan a modo de torres de exploración que abren nuevas áreas del mapa a nuestros ojos, y cuyos ascensos son de auténtico vértigo.

Aloy, por su parte, posee tal cantidad de animaciones y posibilidades de juego que asusta: es capaz de saltar, correr, nadar, escalar y combatir de cien mil maneras diferentes gracias a los diferentes tipos de arcos y flechas del juego, que invitan al jugador a ser creativo y utilizar el entorno para poner todo tipo de trampas y jugar a un juego del ratón y el gato que, en el caso de las máquinas (no tanto con los enemigos humanos, sin duda mucho menos interesantes), alcanza cotas de auténtica diversión desenfrenada. El juego ofrece tutoriales para familiarizarnos con toda esta variedad que, en un gesto de buen gusto de diseño, nos premian con puntos de experiencia.

Dichos puntos, como en todo juego de rol que se precie, nos permite aumentar de nivel, barra de salud y además conseguir puntos extra para canjearlos por nuevas habilidades que terminarán convirtiéndonos en auténticos cazadores del pleistoceno tecnológico. El juego maneja hábilmente el equilibrio entre acción del jugador y recompensa de puntos, lo que invita siempre a dar un paso al frente ante la nueva máquina de turno, ya sea un Behemoth o los temibles Sawtooth, una especie de panteras que son realmente complicadas de acorralar por su velocidad y feroces ataques. Pero si combatir a estas criaturas es ya de por sí fascinante, qué decir del placer de poder «hackearlas» para ponerlas a nuestro servicio y que peleen con nosotros, o que nos sirvan de montura para galopar a todo trapo. Son tal cantidad de buenos momentos que proporcionan durante la partida, que las máquinas terminan convirtiéndose en la gran baza del juego (mención aparte para el apartado sonoro en este sentido, que es de auténtico lujo en todo lo relacionado con los gruñidos, bramidos y sonidos relacionados con las criaturas).

Por desgracia, y a pesar del buen resultado general, Horizon no está exento de bugs y glitches, alguno de los cuales provoca cierta ruptura de la tensión narrativa; los hay menores, como bandadas de pájaros que se quedan flotando en el aire mientras baten sus alas con locura, y algo más graves, como las trenzas de una Aloy que parecen tener vida propia y que se cargan algunos diálogos especialmente dramáticos sacándonos por completo de la historia. No obstante, sin duda lo más molesto es la generación de texturas en algunos momentos y, sobre todo, una iluminación que no está bien implementada, en especial en unos espacios cerrados por donde los puntos de luz aparecen de maneras realmente misteriosas y empobrecen el resultado final. A pesar de todo, tanto por el mundo como por las criaturas desplegadas, algunas veces actuando al unísono en auténticas manadas, sorprende que la tasa de frames sea tan estable durante todo el tiempo.

El juego ofrece, además de una historia principal apasionante y que os va a tener comiéndoos las uñas para conocer el siguiente secreto, misiones secundarias de diferente tipo, como las side-quests, las errands, los campamentos de bandidos, las zonas de caza, los tutoriales y, sobre todo, los llamados calderones, una especie de mazmorras de diseño demencial donde residen las claves para poder piratear el sistema de control de las máquinas, y que proporcionan algunos de los momentos más memorables del juego, tanto a nivel de epicidad en sus duelos finales como de un diseño que recuerda, mucho y bien, a los mejores exponentes de la ciencia ficción, como Matrix.

En total, más de 40 horas me ha llevado completar la historia principal y prácticamente todas sus secundarias, incluyendo algunos coleccionables tan afortunados como las flores metálicas, lo que garantiza un contenido más que suficiente al que se suma la excelente expansión The Frozen Wilds, que Guerrilla lanzó a finales de 2017 y que ahora se incluye en la edición Goty del juego.

Es cierto que muchas de las misiones secundarias terminan resultando poco interesantes, tanto por su desarrollo como por lo poco que aportan a la trama, más allá de conocer algunos personajes e historias que dan algo de profundidad a la historia general. En su mayoría nos obligan a seguir pistas sobre el paradero de otros personajes, combatir con ciertas máquinas o encontrar objetos, pero se alargan de manera innecesaria con muchos paseos de aquí allá que no contribuyen precisamente a incentivar nuestro deseo de completarlas, por lo que más allá de la experiencia y los puntos que aportan, no me extrañaría que algunas se quedaran en el tintero una vez acabada la misión principal.

Es aquí, en la campaña, donde sin duda Guerrilla ha puesto todo su interés. Es donde aparecen personajes tan fascinantes como Sylens (interpretado por el omnipresente Lance Reddick), con una progresión narrativa excepcional que nos lleva de una punta a otra del mapa para conocer por qué la Tierra terminó en manos de las máquinas. La trama toma elementos muy bien conjugados de grandes títulos de la ciencia ficción, y aunque cae en algunos topicazos en momentos clave, no por ello deja de tener interés desde el prólogo hasta el mismo epílogo, que deja todas las puertas abiertas para una secuela que estoy seguro de que ya estará en feliz desarrollo.

El viaje de Aloy, tanto desde el punto de vista emocional como heroico, está llevado de una manera ejemplar, y aunque hay ciertos momentos donde se nos deja elegir qué tipo de respuesta damos en determinadas conversaciones (más agresiva, templada o compasiva, según los casos), se nota que hay un diseño claro de construcción de personaje de autor, que se agradece porque sostiene, en definitiva, los vaivenes de una trama que se benefician enormemente de contar con un personaje capaz de ofrecer registros que van mucho más allá de la mujer heroica que todo lo soporta.

Aloy muestra un sentido común, una sensibilidad y una fortaleza cuando corresponde que hace que empaticemos con ella desde los primeros compases del juego, y su forma de relacionarse con todos y cada uno de los personajes secundarios es orgánica, natural y tan adecuada como bien traída, lo que la refuerza como uno de los personajes femeninos de referencia de aquí en adelante. Qué lejos quedan, por suerte, los tiempos de la primera Lara Croft.

Todo esto, sumado a un impresionante trabajo en el apartado de diseño artístico, lo que afecta en especial a unas ciudades que quitan el hipo, terminan por redondear una experiencia realmente satisfactoria. Horizon es un juego muy completo, largo, profundo y variado, que únicamente en ciertos aspectos técnicos, una banda sonora que no siempre da con la tecla adecuada y en un concepto demasiado apegado al manual del mundo abierto (ay, ese mapa plagado de iconos) encuentra problemas lógicos, por otro lado, en una primera aproximación al género. Espero que Guerrilla tome nota de estos aspectos, a mi juicio incapaces de empañar el sobresaliente resultado general, y los aplique en una secuela de la que espero grandes cosas. No es para menos.

Resulta curioso que Horizon saliera el mismo mes que Zelda Breath of the Wild, con el que comparte no pocas similitudes. Sin embargo, mentiría si dijera que no he sentido alguna que otra decepción al comprobar que aquí sí existen «muros invisibles», o que si el diseño del juego me dice que no entro en una aldea, no hay forma humana de hacerlo por más vueltas que le dé. Creo que en eso, y en los aspectos anteriormente mencionados, Aloy puede aprender mucho y bien de Link para su siguiente aventura que, estoy seguro, alzará el meritorio listón de esta primera entrega.

Y es que, en definitiva, resulta impresionante lo que ha conseguido Guerrilla, que no olvidemos que no es precisamente el estudio más poderoso que tiene Sony a su disposición. Horizon Zero Dawn es todo lo que se le pide a una producción triple A priginal y exclusiva: tiene unas mecánicas estupendas, muy buenas ideas y un guion realmente interesante, y ofrece contenido en cantidades industriales para no soltar el mando en semanas, todo ello aupado por un apartado técnico que exprime la PS4 como pocos juegos y que proporciona momentos de auténtico gusto por explorar un mundo tan fascinante y lleno de secretos como de belleza.

Guerrilla Games, conocidos por su famosa saga Killzone, tuvieron una enorme responsabilidad en el lanzamiento de PS4, hace ya casi seis años en el momento de escribir estas líneas. Su Killzone Shadowfall, si bien no estaba exento de algunos problemas, fue en líneas generales el mejor y más completo título de salida de la consola, y sin duda, lo más cercano a una killer app en aquellos tiempos de sequía que ya muy poca gente recuerda, pero que se caracterizaron por una pobreza de lanzamientos de contenido original y exclusivo que duró casi dos largos años. Por ello, me parece de justicia reconocerles no solo ese mérito, sino el de haberse atrevido a hacer algo radicalmente diferente a sus juegos de disparos por los que se han hecho justamente famosos, lanzando a principios de 2017 el que seguramente es, junto con God of War, el título exclusivo más importante, profundo y desafiante de cuantos tiene el catálogo de una consola que va camino de romper (casi) todos los récords. Porque Horizon Zero Dawn es, digámoslo ya y para que quede bien claro, un juegazo absolutamente excepcional. Se trata de una aventura de mundo abierto en tercera persona de acción y exploración, ambientada en un futuro distópico donde unas gigantescas máquinas dominan una tierra en la que el humano ha pasado a ser la presa, y que a pesar de esa tecnología parece, paradójicamente, situarnos temporalmente en los tiempos de las tribus prehistóricas. La protagonista del juego, Aloy, tendrá que abrirse camino en un entorno hostil como he visto pocos en la historia del sector, con la única ayuda de un arco y un puñado de hierbas medicinales. Y digámoslo también, porque es igualmente de justicia y constituye otro de los hitos del juego: Aloy es uno de los mejores personajes protagonistas femeninos de la historia de los videojuegos. El título tiene un apartado audiovisual fastuoso, desplegando ante nosotros algunos de los paisajes más hermosos que ha visto el sistema, con permiso de Red Dead Redemption 2. Hay una enorme variedad de ecosistemas, desde los bosques nevados y las montañas inmensas que nos reciben en el primer acto del juego a los desiertos y selvas del tramo final, que reciben una inspiración directa de la geografía norteamericana y están salpicadas, además, por las impresionantes ruinas de la civilización. Viajar por el mundo de Horizon es hacerlo por praderas, valles y colinas de un fotorrealismo que quita el hipo, pero además es también hacerlo por el hábitat de las máquinas, auténticos robaplanos del juego, y que con su directa inspiración en cocodrilos, jirafas o dinosaurios resultan familiares e impactantes al mismo tiempo. Especial mención para los Thunderjaws, que nos proporcionan los combates más épicos y desafiantes de todo el juego, así como los Tallnecks, que actúan a modo de torres de exploración que abren nuevas áreas del mapa a nuestros ojos, y cuyos ascensos son de auténtico vértigo. Aloy, por su parte, posee tal cantidad de animaciones y posibilidades de juego que…
Gráficos - 98%
Sonido - 97%
Banda Sonora - 88%
Mecánicas / Jugabilidad - 97%
Argumento - 98%
Duración - 96%
Originalidad - 75%
Diseño - 96%

93%

Horizon Zero Dawn es, con diferencia, uno de los mejores juegos no solo del catálogo de PS4, sino de la generación. A pesar de no innovar especialmente en cuanto al concepto de mundo abierto, posee tal cantidad de virtudes técnicas, jugables y narrativas que os tendrá pegados a la consola hasta ver los títulos de crédito. Aloy es una más que bienvenida incorporación a los grandes héroes del sector, con un juego que es ya leyenda.

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