Hace pocos días se publicó un póster que anunciaba oficialmente el proyecto para llevar a la gran pantalla y en imagen real a Sonic, la eterna mascota de Sega. La imagen, que acompaña como portada a este artículo, generó, como era de esperar, una avalancha de reacciones negativas en torno a varios aspectos, como son el inexplicable pelaje del erizo (¿?), las piernas musculadas y la absoluta desproporción de cuerpo y cabeza, que hace que el resultado final, unido a esa lamentable composición de luz y sombras siniestras, haga que Sonic parezca más bien ese monstruo que todos temíamos de niños que vendría a devorarnos en las noches de tormenta.

Como ya hablamos en su momento a propósito de las adaptaciones de videojuego a cine y su triste destino hasta el momento, este nuevo intento tiene todas las papeletas para darse un batacazo que ríete tú de la adaptación de Mario Bros. Que hayan hecho falta cinco personas para escribir el guión, en manos de un director debutante, con cinco productoras metidas en el ajo (y entre ellos los responsables de Fast & Furious, como ya se encargan de recordarnos en el póster), a mí personalmente no me parece que sea buena señal de nada en absoluto.

Quizá sería conveniente plantearse la necesidad de una película de Sonic a estas alturas del partido, y en segundo lugar el motivo por el que no se ha hecho en formato de animación 3D al estilo Rompe Ralph (donde, por cierto, el propio Sonic tenía cameos bastante decentes). Se sabe que Nintendo está planteándose hacer un proyecto similar, si es que no está ya en marcha, con esa premisa, sobre el mundo de Mario, y para mí sin duda es lo más acertado: no solo permitirá respetar fielmente la estética y proporciones de los diseños del videojuego, sino que los espectadores lo vamos a “sentir” como la evolución lógica de ocio digital a celuloide.

En cualquier caso, para mí lo complicado va a ser darle una narrativa a esta historia que tenga una mínima coherencia no ya solo a nivel interno, sino respecto del universo que intenta reflejar. Los juegos de Sonic no han destacado jamás por ese apartado, con premisas más bien simplonas sobre salvar el mundo de la clásica amenaza, sin desarrollo de personajes y apenas una mínima hilazón entre nivel y nivel. Me refiero, claro está, a los Sonic en 2D. A partir de 1998 el asunto en 3D ya se vuelve mucho más turbio con Sonic Adventure y esa infinidad de epígonos mediocres que han salido desde entonces, por lo que va a ser curioso, cuando menos, qué camino siguen esos cinco guionistas para salvar la papeleta. 

Sea como fuere, y dejando bien claro que con los mimbres que de momento se conocen esto pintal realmente mal, la película del erizo (que se titula Sonic the Hedgehog, en otro derroche de originalidad), se estrenará en noviembre de 2019 y tendrá como dr. Robotnik nada menos que a Jim Carrey. Quizá habría que haber empezado por ahí a propósito de los temblores y grietas tectónicas que se avecinan.

P.d: No he hecho referencia al otro póster, en este caso filtrado, pero lo dejo aquí también para deleite y disfrute de la parroquia. Hay quien ha pasado más tiempo planteándose en qué parte de la anatomía del erizo estaba colocada la cámara en el momento de tomar la supuesta instantánea, pero cada cual que decida por sí mismo. No tiene desperdicio, en cualquier caso.