Cuando fue lanzado en Europa el Gran Turismo original, allá por mayo de 1998 (en Japón vio la luz a finales de diciembre del año anterior), pocos recuerdan lo mucho que supuso aquel juego para la madurez de la industria del videojuego. Hasta entonces, el género de la conducción tenía un predominio fundamentalmente arcade, con Sega RallyRidge Racer o Daytona USA como algunos de sus principales exponentes. Estos juegos tenían un origen en salones recreativos, donde los jugadores buscaban en ellos entretenimiento rápido, y basaban su éxito en un estilo de conducción sencillo apoyado en sus poderosas infraestructuras de cabina con silla, volante, pedales, etc. para transmitir un mayor realismo. Posteriormente, eran convertidos para las consolas de sobremesa con mayor o menor fortuna, y añadiendo como mucho un circuito o coche extra como toda novedad.

El lanzamiento de Gran Turismo arrasó con todo y con todos. A nivel de contenido, con sus 140 coches y 11 circuitos con diferentes trazados y rutas reversibles puso al usuario en otra galaxia. El meollo del asunto ya no era solo acabar primero terminando el juego en 15 minutos, sino hacerse, a lo largo de meses y meses de profundizar en las complejas mecánicas del juego, con toda la colección de los coches más prestigiosos, preciados y exclusivos del planeta, algo a lo que el usuario medio jamás tendría acceso ni en el mejor de sus sueños, aquí era posible. Y estaba hecho con tal nivel de realismo en todos los sentidos, con un apartado gráfico y de control tan asombrosos, que para muchos se trató, desde su nacimiento, de la obra maestra de los 32 bits.

A partir de entonces, la saga GT ha ido creciendo con nuevas entregas, algunas más revolucionarias (GT3 A-Spec, por ejemplo), otras más continuistas (GT2GT4) y una que se llevó palos hasta en la sopa (GT5). En cualquier caso, el parque de coches ha ido en aumento, así como el de circuitos, opciones y modos de juego, para afianzarse como una de las sagas de conducción más consolidadas, prestigiosas y de mayor éxito en ventas de todos los tiempos. Coincidiendo con el 15 aniversario de la saga y con el final del ciclo de vida de PS3, la llegada de Gran Turismo 6 no podía dejar indiferente a nadie, y a fe que no lo ha hecho.

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Nos gustaría dejar claro que a este juego no hay quien le tosa ni en coches (1200) ni en circuitos (40, con 108 trazados y un editor libre con paisaje ambientado en Ronda). Es cierto que de esos 1200 coches hay varios modelos idénticos que únicamente difieren en prestaciones interiores, y que cerca de 600 siguen conservando los interiores de la época de GT4, en Playstation 2. Ahora bien, debemos tener en cuenta que todos y cada uno de los coches del juego, a diferencia de la quinta entrega, han sido remodelados con el motor gráfico de una Playstation 3 que ha tocado su techo técnico con este juego.

Nos gustaría centrarnos en las muchas e importantes novedades que introduce la sexta entrega respecto de la quinta. En primer lugar, se han reducido los tiempos de carga en los diferentes menús y en las previas a las carreras, algo muy de agradecer. Asimismo, los menús están muy simplificados y permiten una navegación más rápida, eficaz e intuitiva que en la anterior entrega. Polyphony Digital ha tomado buena nota de las críticas de los usuarios para, a su vez, aligerar el número de pruebas de los diferentes carnets que dan licencia para acceder a los distintos premios, sustituyéndolos por las llamadas «pausas para el café», pruebas que van desde derribar conos en un circuito cerrado en un estadio de fútbol a rememorar el primer desplazamiento con vehículo sobre la superficie lunar con el boogie del Apolo XV, todo un detallazo por parte de los desarrolladores.

Las adiciones en circuitos nos han parecido igualmente positivas, tanto en lo referente a nuevos circuitos reales, como Silverstone, Ronda o Willow Springs, que lucen de manera absolutamente fantástica, así como el retorno de algunos circuitos clásicos de la saga que los más fans seguro que agradecen. El grado de fotorrealismo obtenido con muchos de estos trazados va a hacer que a más de uno se le quiten las ganas de pasarse a la octava generación.

Pero donde Gran Turismo 6 triunfa por encima de todo es en su mejorado motor de físicas, en el realismo de su control, exigente pero justo, y en una más acentuada sensación de velocidad que, especialmente en los vehículos más poderosos, permite sensaciones realmente vertiginosas. A esto se unen modos como el Vision GT, donde diferentes marcas han creado prototipos específicos para el juego o los eventos especiales de temporada, todos ellos bastante desafiantes, que no hacen sino aumentar aún más la experiencia de juego.

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Para el análisis, hemos probado tanto el mando de control Dualshock 3 como el volante de Logitech oficial que salió con motivo de Gran turismo 5. Evidentemente, este último es el que recomendamos para vivir una experiencia mucho más cercana a la conducción real. Preparaos para los agarres y los contravolantes en nieve, barro y montaña, así como el más mínimo roce con el terreno adyacente a la pista de carreras de cualquier circuito estándar. Experimentando Gran Turismo 6 con volante y pedales uno tiene aún más lejos aquellos tiempos arcade, pero con todas las mejoras, la profundidad y el desarrollo de un juego que innova respecto al anterior en que el avance se establece con un sistema de puntos que nos permiten ir abriendo licencias, que a su vez nos dan acceso a nuevos torneos de dificultad aún mayor. Lástima que la inteligencia artificial de los rivales siga también por debajo de lo esperado, especialmente después de ver cómo los nuevos juegos están introduciendo rutinas nuevas que los alejan de esos pilotos casi perfectos de otras generaciones.

A nivel gráfico se nota una mejora sensible respecto al anterior, no ya solo por las mejoras en cientos de coches para actualizar sus carrocerías a los nuevos tiempos, sino por el sensacional ciclo de día/noche incluido por primera vez en la saga (lo de la posición de las estrellas nos parece una barbaridad, por cierto). Los diferentes climas permiten también vivir los circuitos como si fuera la primera vez, aunque nos parece que el efecto de lluvia no está tan conseguido como nos habría gustado.

Dentro del apartado de aspectos mejorables, seguimos notando que el sonido debería evolucionar para recrear con mayor realismo los golpes, que por cierto han dado un paso atrás respecto a la quinta parte y ya no muestran daño alguno en las carrocerías, algo incongruente con la filosofía del realismo absoluto a la que aspira la compañía de Yamauchi san. Por mucho que su banda sonora sea magnífica, que lo es, la séptima entrega, ya en Playstation 4, debería incluir sin excusas un apartado sonoro a la altura de la saga y los tan solicitados daños en los vehículos.

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Sin embargo, no todo se reduce a correr y a coleccionar coches, por mucho que sea la base del juego desde su ya lejana primera entrega. Gran Turismo 6 es una fenomenal base de datos sobre todo tipo de escuderías (ahora divididas en tres ámbitos geográficos o por orden alfabético, mucho más accesible que antes), con información y galerías de todos los coches. El conjunto supone un homenaje sentido, sincero y cariñoso al mundo del motor, como lo muestra también la sensacional intro que rinde tributo a Ayrton Senna, y que ningún amante de los coches o la conducción debería perderse.

Gran Turismo 6 es, en definitiva, el mejor juego de coches que se puede encontrar en Playstation 3, el más completo, complejo y profundo de todos y una de las cimas del género. Polyphony ha confirmado que irá sacando sucesivas mejoras gratuitas para pulir algunos aspectos del juego, detalles menores que no empañan el resultado final en ningún caso, y que están más allá de las polémicas que tanto dañaron, y con razón, a una quinta parte que ha quedado realmente superada con esta.