Una de las noticias más importantes de la semana pasada fue que los juegos de PS Plus para marzo son buenos títulos: nada menos que Bloodborne, Ratchet & Clank y Mighty nº 9, si bien este último es más famoso por sus polémicas que por sus virtudes. Tres juegos de cierto renombre, en cualquier caso, que sirven para justificar en parte ese desembolso anual de 60 eurazos que buena parte de ese respetable de 70 millones de usuarios (y subiendo) sigue pagando religiosamente cada año.

No todos los meses o juegos de PS Plus han sido un desastre, en honor a la verdad. Ha habido juegos excepcionales, como Resogun, que apareció en el primer mes de vida de PS4, y sin ir más lejos el mes pasado se daba como juego estrella Rime y, en menor medida, Knack. Pero también es cierto que estos meses han sido algo absolutamente excepcional en una tendencia a juegos menores o abiertamente mediocres. Tengo para mí que esto nuevo cambio de rumbo de 2018 en PS4 se debe también a la necesidad de dar respuesta al fenomenal estrategia de Microsoft con su Game Pass, que podría cambiar los videojuegos tal y como los entendemos hoy en día si llega a triunfar.

Por si alguien no se ha enterado de qué es Game Pass, un resumen muy breve vendría a decir que por 10 euros al mes uno puede disfrutar de una librería bastante completa de juegos de Microsoft de diversas generaciones de Xbox, desde títulos clásicos de la primera consola a títulos tan novedosos como el inminente Sea of Thieves. Así es. Incluso juegos de lanzamiento, exclusivos triple A del sistema, pasan por este auténtico fenómeno comercial y estratégico.

Suelo tener una tendencia bastante precavida siempre con estos inventos, y hasta que no los veo ya consolidados no termino de dar más crédito que el que considero que merecen, sobre todo cuando lo único que hay son las buenas palabras de los responsables de marketing del asunto. Sin embargo, veo mucho potencial en este asunto, veo que podría modificar de manera radical el panorama del sector y contribuir a ese acercamiento, cada día más evidente, entre lo que ofrece el mundo del PC con su Stream y este concepto del Game Pass.

Los datos, como siempre, son contradictorios y no me terminan de cuadrar. Supongamos que Sea of Thieves, Halo 6 o el título que sea sale de lanzamiento también en Game Pass. De costar 60 o 70 euros, por 10 no solo puedes jugarlo todo lo que quieras, sino que además tienes cientos de títulos más. ¿Para qué ir entonces a una tienda física a comprar ya nada, si por una sexta o séptima parte de lo que te cuesta un juego de lanzamiento te pagas medio año de hobby?

Yo imagino que en Nintendo y en Sony tienen que estar muy, pero que muy, preocupados con todo esto. Nintendo acaba de hacer un Direct donde ha soltado una retahíla de fechas de lanzamiento de ports de Wii U o de Gamecube para sus actuales consolas, mientras que Sony viene literalmente de meter un triple con el remake de Shadow of the Colossus. Si esta estrategia de Microsoft funciona, entiendo que lo lógico es que los usuarios de las otras compañías demanden un servicio similar, que va además a tono con la tendencia de los juegos como servicio que ofrecen los actuales reyes del sector, esos Battle Royale (Fortnite, Player Unkown Battlegrounds, etc.), FIFA o Call od Duty que prácticamente año a año ofrecen idénticas experiencias con mínimos cambios que bien podrían hacer con un parche o un season pass en lugar de con la compra de un juego físico nuevo.

Si las tiendas físicas terminan desapareciendo, y el incremento de las ventas digitales a cada año que pasa también parecen confirmar esa posibilidad, el propio concepto de consola podría también modificarse. La existencia de un Netflix de videojuegos podría incluso hacer que desapareciera la propia consola, y que todo se redujera a la compra de una suscripción online, a través de esas cada día más avanzadas smart TV’s, y quizá de un mando de control. A mí desde luego esa posibilidad me pone los pelos de punta, no tanto porque no le vea la comodidad y la rentabilidad para las empresas, que por supuesto que la veo, sino porque de alguna forma modificaría tanto el estado de cosas que a mí me resultaría complejo desenvolverme en ese terreno.

Sea como fuere, lo cierto es que Microsoft ha dado un paso más que interesante y con un enorme potencial, al que entiendo que tarde o temprano las demás deberán responder con algo más que dos o tres juegos atractivos en unos sistemas de suscripción que claramente se quedan desfasados ante semejante competencia. Pienso pasármelo en grande con los juegos anunciados por el PS Plus de este mes, no faltaba más, pero creo que Sony no va a conseguir aturdir o despistar durante mucho tiempo más al personal si la apuesta de Microsoft sale adelante. Veremos.

P.d: Ya, ya sé que Sony tiene un sistema de alquiler, el llamado PS Now, que quizá con ciertas modificaciones podría ser una posible respuesta. Sin embargo, es algo que ni funciona igual que el Game Pass, ni de lejos, ni tampoco está disponible en todos los territorios, lo que resta buena parte de sus posibilidades.