En 1992, las 16 bits eran el reino de las plataformas en 2D con animales o personajes simpáticos, o de arcades  de lucha o de disparo fácil, cortos y adictivos. La variedad de géneros que existe ahora en aquella época, con la profundidad de muchos de ellos, no se contemplaba en las consolas domésticas, más orientadas a un público infantil en general. Por todo ello, que un título como Flashback apareciera entonces, primero en Mega Drive y después en SNES, fue un salto cualitativo considerable, no solo por la enorme calidad del título, del que ahora nos ocuparemos, sino porque dotaba al catálogo de ambas consolas de un título que no tenía competidor en su género, y que se colocaba muy por encima de la madurez, la narrativa y la oferta media de la época. La reciente conversión de este clásico a Switch, en una edición especial, es una buena excusa para ponerse a los mandos de esta nave 25 años después.

Flashback es una aventura en tercera persona, que combina exploración, plataformas, acción y conversaciones. Ambientada en 2142, nos pone en la piel de Conrad Hart, una especie de agente del FBI ultramoderno, que despierta en una jungla de un planeta remoto sin recordar quién es o qué hace allí. La misión del jugador es guiar los pasos de Conrad hasta desentrañar los misterios que lo han llevado a esa situación, en una odisea espacial que lo lleva a diferentes planetas y lo enfrentará a multitud de especies (algunas aliadas, pero la mayoría con intenciones bastante aviesas).

El juego recordará, y mucho, a aquel clásico de 1989 llamado Prince of Persia, y en cierto modo también a Another World (obra de Delphine Studios, igual que Flashback). Los tres títulos comparten un patrón de juego, con una calidad de animaciones exquisita y una dificultad aplastante que exige un dominio absoluto del control del personaje para superar las diferentes pruebas de habilidad o puzzles que se le plantean a lo largo de los juegos. La diferencia es que Flashback toma elementos de los anteriores y lo lleva a un terreno muy superior a nivel narrativo y jugable (por algo es el más moderno de los tres). La trama del juego de Paul Cuisset bebe de las fuentes de la ciencia ficción clásica (el futuro apocalíptico, la interacción con otras especies y las teorías conspiranoicas, el viaje del héroe desmemoriado, etc…), y alcanza un mérito considerable en encajar secuencias de animación poligonales (espectaculares en la época, hoy seguramente no tanto) con el sistema de juego normal, para dotar a la historia de un sentido cinematográfico.

En 2013 ya se intentó un remake de este juego, con unos resultados tan lamentables que es mejor no recordarlo. Flashback no necesitaba tener unos gráficos remozados de escándalo ni que se modificara un ápice del diseño original o de sus mecánicas, porque precisamente es ahí donde está toda su gracia. Esta nueva versión remasterizada, que a diferencia de la anterior sí ha tenido la supervisión de su equipo de desarrollo original con Cuisset a la cabeza, ha tocado únicamente el apartado sonoro, dándole una calidad que entonces no tenía, y se ha limitado a ciertos retoques gráficos, mínimos, que pueden ser igualmente suprimidos a gusto del jugador, como luego veremos.

No obstante, la verdadera miga del juego no está tanto en sus apartados audiovisuales como en unos niveles fantásticos que debemos ir superando, no siempre con la intención de ir de A a B, ya que su intrincado diseño nos obligará a volver muchas veces sobre nuestros pasos, encontrar esta llave que abre aquella puerta ya conocida, etc. Es una vuelta de tuerca del concepto de Metroidvania pero no con la profundidad de aquellos títulos, ya que aquí este concepto se aplica básicamente al segundo acto del juego, donde sí hemos de hacer uso de todo un inventario de objetos con el mapa a la cabeza para poder orientarnos.

Y es que si el primer acto funciona a modo de tutorial, en la jungla en la que comenzamos, el segundo se desarrolla en la luna de Titán, por la que tenemos que viajar, encontrar trabajo y reunir los créditos suficientes para participar en un mortal concurso televisado que nos permitirá volver a la Tierra. Se trata sin duda del momento álgido del juego y es donde en su momento Delphine Studio puso todas las grandes ideas, mecánicas y posibilidades a funcionar. El sistema de misiones, que nos lleva a recorrer los diferentes escenarios (con su metro para conectar unas zonas con otras, y todo), es apasionante y nos permite ir profundizando en las mecánicas de un juego que obliga a Conrad a todo tipo de piruetas, saltos y acrobacias, y que tiene en estos trabajos una combinación que va desde limpiar zonas de enemigos, escoltar a un personaje hasta su laboratorio, recorrer un escenario en un tiempo récord (aquí vais a sudar de lo lindo, avisados quedáis), etc.

En general, el juego se defiende mucho mejor en los terrenos de saltos, plataformas y aventura que en el de acción. Contamos con una pistola de balas infinitas, una especie de barrera temporal y nuestros puños para acabar con unos enemigos realmente difíciles, que modifican sus mecánicas sobre la marcha y no dudan en combinar ataques en grupo para hacernos morder el polvo. En lugar del sistema de vida clásico tenemos un escudo por puntos que podemos regenerar en ciertos dispositivos repartidos por el juego, por lo que debemos hacer uso de paciencia y estrategia antes de lanzarnos alegremente por los enemigos. Ya en 1992 este sistema de combate, que nos obliga a rodar por el suelo, girar y disparar como locos, era algo tosco, y esto por desgracia sigue siendo así en la versión que nos ocupa.

En cuanto a los aspectos técnicos de este remaster, hay varias cosas que llaman la atención. El juego nos permite una serie de filtros, como abombar la pantalla, colocarle el filtro de televisión de tubo, poner márgenes laterales para respetar el formato de 4:3, etc, así como poner un filtro anti-aliasing (que reduce los dientes de sierra de los píxeles), aunque este último le da un tono más borroso a unos gráficos que, francamente, se conservan mucho mejor de lo que yo recordaba. El trabajo de diseño es tan excepcional en este juego, con fuentes evidentes como Blade Runner, y otras no tanto, aunque en cualquier caso con personalidad propia, que únicamente cojea en el tercer acto del juego (el más flojo con diferencia en todos los apartados, dicho sea de paso).

Si hace unos días comentaba lo mal que ha envejecido buena parte del catálogo de 16 Bits a propósito de la colección que sacó Sega, con Flashback he de decir que no es el caso. Este juego puede tener algunas mecánicas toscas y un aspecto algo anticuado en sus cinemáticas, pero el resto del juego se defiende gráficamente muy bien, a nivel jugable es una auténtica maravilla y tiene un diseño de niveles fabuloso, con una progresión en la dificultad y una trama que hace que el jugador se vea inmerso por completo de principio a fin.

Dije en su momento, a propósito de la Sega Mega Drive Classics, que un juego como Flashback le hubiera venido de lujo, y lo sigo pensando. No obstante, reconozco que una versión de este tipo como la que se ha publicado, con una edición especial, libro de instrucciones, banda sonora digital y carcasa retro tampoco me parece nada mal (aunque como ya me ocurrió con la de Shadow of the Colossus, me pregunto si cuesta tanto hacer manuales de instrucciones que quepan en la caja del juego).  Por lo demás, hay ciertos aspectos que yo sí hubiera incluido, como las secuencias cinemáticas de la versión de Mega CD (quizá a modo de extra, ya que las originales me parecen igualmente fabulosas). Detalles menores que no empañan una buena remasterización de un juego que, a pesar de haber cumplido un cuarto de siglo largo, sigue manteniendo buena parte de sus virtudes intactas.

En 1992, las 16 bits eran el reino de las plataformas en 2D con animales o personajes simpáticos, o de arcades  de lucha o de disparo fácil, cortos y adictivos. La variedad de géneros que existe ahora en aquella época, con la profundidad de muchos de ellos, no se contemplaba en las consolas domésticas, más orientadas a un público infantil en general. Por todo ello, que un título como Flashback apareciera entonces, primero en Mega Drive y después en SNES, fue un salto cualitativo considerable, no solo por la enorme calidad del título, del que ahora nos ocuparemos, sino porque dotaba al catálogo de ambas consolas de un título que no tenía competidor en su género, y que se colocaba muy por encima de la madurez, la narrativa y la oferta media de la época. La reciente conversión de este clásico a Switch, en una edición especial, es una buena excusa para ponerse a los mandos de esta nave 25 años después. Flashback es una aventura en tercera persona, que combina exploración, plataformas, acción y conversaciones. Ambientada en 2142, nos pone en la piel de Conrad Hart, una especie de agente del FBI ultramoderno, que despierta en una jungla de un planeta remoto sin recordar quién es o qué hace allí. La misión del jugador es guiar los pasos de Conrad hasta desentrañar los misterios que lo han llevado a esa situación, en una odisea espacial que lo lleva a diferentes planetas y lo enfrentará a multitud de especies (algunas aliadas, pero la mayoría con intenciones bastante aviesas). El juego recordará, y mucho, a aquel clásico de 1989 llamado Prince of Persia, y en cierto modo también a Another World (obra de Delphine Studios, igual que Flashback). Los tres títulos comparten un patrón de juego, con una calidad de animaciones exquisita y una dificultad aplastante que exige un dominio absoluto del control del personaje para superar las diferentes pruebas de habilidad o puzzles que se le plantean a lo largo de los juegos. La diferencia es que Flashback toma elementos de los anteriores y lo lleva a un terreno muy superior a nivel narrativo y jugable (por algo es el más moderno de los tres). La trama del juego de Paul Cuisset bebe de las fuentes de la ciencia ficción clásica (el futuro apocalíptico, la interacción con otras especies y las teorías conspiranoicas, el viaje del héroe desmemoriado, etc...), y alcanza un mérito considerable en encajar secuencias de animación poligonales (espectaculares en la época, hoy seguramente no tanto) con el sistema de juego normal, para dotar a la historia de un sentido cinematográfico. En 2013 ya se intentó un remake de este juego, con unos resultados tan lamentables que es mejor no recordarlo. Flashback no necesitaba tener unos gráficos remozados de escándalo ni que se modificara un ápice del diseño original o de sus mecánicas, porque precisamente es ahí donde está toda su gracia. Esta nueva versión remasterizada, que a diferencia de la anterior sí ha tenido la supervisión de…
Valoración global - 82%

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Gran oportunidad para revisitar un juego que marcó una época, a principios de los 90, con una historia muy entretenida a pesar de sus tópicos y un sistema de juego mucho más profundo y adictivo de lo que parece a simple vista. Exige paciencia y mucho cuidado a cada paso del camino, pero Flashback sigue siendo una joya del videojuego que merece la pena disfrutar.

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