Para aquellos que seguimos con cierto interés todo lo relacionado con la saga Final Fantasy, lo ocurrido con el proyecto Versus XIII, que en su momento iba a ser lanzado como exclusiva para Playstation 3 como parte de esa Fabula Nova Chrystallis donde se integraba también la trilogía de Lightning, no ha dejado de sorprender año tras año. Primero el proyecto quedó en el limbo tras años de desarrollo, con una cascada de rumores que hacían presagiar una más que segura cancelación. Después se anunció que se retomaba, rebautizado como Final Fantasy XV, lo cual dio más garantías de que saldría adelante, como así ha sido. Por el camino hubo decenas de cambios dentro del equipo de desarrollo, director incluido, una serie de retrasos y toda una campaña de marketing, finalmente, que acompañó de salida a un juego tortuoso, por decirlo suavemente, en toda su concepción.

La trama sigue los pasos de Noctis, el príncipe de un reino amenazado por la corrupción y la tragedia de la familia real, que deberá hacer toda una odisea que lo llevará de una punta a otra del reino hasta adquirir el poder necesario para recuperar su trono. Para ello, contará con la ayuda de tres simpáticos compañeros de viaje, el fortachón Gladiolus, Prompto el pistolero e Ignis, estratega y cocinero del grupo. Y ante ellos, kilómetros y kilómetros de paisajes que recorren una amplia variedad de posibilidades, desde valles desérticos a escarpadas cimas nevadas, plagados a su vez de algunos de los monstruos más impresionantes que se han visto en la presente generación.

original

Una vez con el juego en las manos, y habiéndome metido entre pecho y espalda toda la mercadotecnia para enterarme bien del argumento en forma de series o películas añadidas, mis conclusiones sobre este juego son bastante agridulces. Por un lado celebro enormemente que haya visto la luz y encuentro multitud de virtudes en él, algunas de las cuales no me esperaba. Técnicamente tiene una factura más que notable, con animaciones excelentes, personajes muy bien diseñados y unos escenarios muy en la línea espectacular y grandilocuente de la saga. La música y los efectos de sonido acompañan la función sin ser especialmente destacables, pero con la solvencia suficiente como para no desentonar. Hasta aquí, pues, todo bien. Sin embargo, no tengo la sensación, y lo digo tan claro como claro tengo que es una impresión personal, de haber jugado a un Final Fantasy. No voy a hablar aquí de esencias y demás zarandajas que tanto gustan a ciertos críticos y fanboys, pero sí me gustaría señalar que hay un aspecto que, en mi opinión, se ha cambiado de manera radical sin una explicación que resulte lo suficientemente satisfactoria.

Me refiero, claro está, al sistema de combate, para mí mucho más determinante que el tema del mundo abierto, como ya veremos después. La acción de Final Fantasy XV se realiza, un poco al modo de los hack an’ slash, a base de aporrear botones en tiempo real contra los enemigos. Hay un Z-Targetting, una cámara que hace un poco lo que quiere y una serie de comandos donde debemos conjugar el empleo de armas, magias, pociones y comandos a los compañeros de equipo (de los que luego hablaremos), en un batiburrillo de ideas tan confuso como poco satisfactorio. No es que esté roto, ni mucho menos, y tiene momentos tan espectaculares como aquellos en los que nuestro protagonista se proyecta con su arma al lugar donde se encuentra el enemigo o queda clavado en muros y coberturas de manera mágica. Sin embargo, cuando llevamos ya unas cuantas horas de juego y nos hemos enfrentado a una amplia variedad de enemigos, la sensación que me quedó es que se trataba de una concesión llena de clichés, y no es la única del juego, a un público más amplio que el que normalmente suele dedicarse a los JRPG.

522718-final-fantasy-xv-nuevos-datos-combates

Final Fantasy XIII fue un juego durísimamente criticado en su momento por su extrema linealidad, y también yo comparto buena parte de las críticas que recibió. Sin embargo, hubo un elemento del juego que, en mi opinión, lo salvaba de la quema: su excelente, profundo y bien diseñado sistema de combate. Francamente, aunque el juego no estuviera a la altura de lo que se esperaba de la saga, yo jamás me había divertido tanto con las peleas por turnos, con aquel orden de alineaciones y roles tan bien llevado. Los combates de aquel juego eran dinámicos y profundos, que es justo todo lo contrario de los que tenemos aquí.

En un juego de rol, el sistema de combate es tan esencial como puede serlo el argumento o el carisma de los personajes. Y sigo sin entender por qué el combate por turnos era necesario suprimirlo, cuando lo que tenemos aquí está lejos, pero que muy lejos, de ser no ya un buen hack an’ slash, sino uno simplemente decente. Podemos adornar el asunto con chocobos y con todos los guiños que queramos a monstruos, invocaciones o momentos de juegos anteriores, pero lo cierto es que a la hora de verdad, cuando llega el momento de batirse el cobre con el rival, esto no es, ni de lejos, lo de antaño. Y aunque en muchas cosas Final Fantasy XV acierta, y acierta bien, este cambio no venía a cuento y además no solo no mejora lo cambiado, sino todo lo contrario.

maxresdefault

Hay dos eventos que el título fomenta, que son la lucha contra los monstruos al más puro estilo Monster Hunter, y la superación de una serie de mazmorras repartidas a lo largo y ancho del juego. En ambos casos encontramos decisiones de diseño bastante cuestionables, como por ejemplo no poder acumular las misiones de caza y tener que superarlas de una en una, yendo permanentemente a los bares de carretera donde se asignan dichas misiones para recibir la siguiente (¿tanto costaba poder asignarlas todas a la vez, al modo de The Witcher 3? Las mazmorras, por su parte, tienen un diseño laberíntico solo en apariencia (son pasilleros en esencia), y la cámara nos la juega todo el tiempo en los espacios más pequeños, dejándonos bastante vendidos en situaciones donde requeriríamos una precisión que el juego no ofrece.

Al margen de eso, el mapa del juego (de nuevo, como en muchos juegos de mundo abierto, demasiado extenso/vacío, en mi opinión), nos permite realizar las consabidas misiones principales que hacen avanzar la trama del juego y otras secundarias donde podemos poner en práctica la habilidad secundaria de cada uno de los protagonistas (aunque realmente nosotros solo manejamos a Noctis): pesca, fotografía, cocina, etc. Todas ellas, junto con la experiencia obtenida tras los combates y la superación de tareas, nos permiten subir de nivel los personajes, y así poder estar en condiciones para seguir avanzando en el juego contra enemigos más poderosos.

final_fantasy_15_6

Esta estructura clásica se ve alterada, a su vez, por dos factores. En primer lugar, por el hecho de que la historia está literalmente cercenada, ya que buena parte de lo que deberíamos saber para entender el asunto (sobre todo al comienzo) se cuenta en el despropósito aquel de Kingslaive que ya comentamos en su momento, y que se ve de manera palpable con el fallecimiento de cierto personaje relevante, cuyo impacto en los personajes protagonistas sale muy malparado en el juego que nos ocupa. Por otro lado, la supuesta urgencia de la salvación del reino se da de patadas, pero de las buenas, con el hecho de que estemos por ahí correteando y dedicándonos a la pesca y a la vida contemplativa. Esto no es ajeno a otros juegos de mundo abierto (algo parecido se podría decir de casi todos ellos, Zelda: Breath of the Wild incluido), pero mientras que en muchos de estos juegos el tratamiento de la prisa es bastante más acertado, aquí se les ha ido la mano con el drama.

En cuanto a los personajes, resulta curiosa la elección de esta peculiar boy band como protagonista para un juego en el que se echa en falta, y de qué manera, la existencia de otras razas que enriquecieran el asunto. Los tiempos de los grupos multiculturales donde cada uno aporta su grano de arena son pasto del olvido: aquí tenemos a un príncipe y sus tres fieles lacayos (lo de llamarlos grupo de amigos es, sencillamente, no entender la historia), que van en ese coche de control tosco y aspecto suntuoso, con la música a todo trapo y como si la guerra no fuera con ellos. Menos mal que, por suerte, los guionistas han estado plenamente acertados con el carácter de todos ellos, y su relación a lo largo de la historia pronto adquiere un protagonismo tal que deja muy por detrás todas las demás tramas del juego, algo de lo que FFXV se beneficia, y mucho, sobre todo en un tramo final donde mucha de esta relación en progreso culmina de manera muy sabia a nivel narrativo. Sus piques, bromas y diálogos son sin duda lo mejor de un juego que en ellos encuentra su piedra angular.

final_fantasy_versus_xiii-3578037

Mas problemático encuentro, en cambio, ese desarrollo argumental que va dando unos bandazos colosales, ya no solo a nivel de trama, que también, sino incluso de concepto: pasamos de mundo abierto a survival horror o pasilleo porque sí, porque toca, porque al desarrollador le ha dado la real gana. A juegos como Lords of Shadows 2 le cayeron palos, y de los buenos, por hacer algo semejante, y mucho me temo que Final Fantasy XV no se merece menos en ese sentido, sobre todo cuando de nuevo vuelve a ser la ejecución, y no tanto la idea en sí, lo que falla en la mecánica de esos episodios en concreto.

En todo caso, el problema fundamental que he encontrado jugando a Final Fantasy XV es un desarrollo bastante plomizo. A diferencia de otros juegos de mundo abierto, como The Witcher 3 o Breath of the Wild, caminar por el universo de Lucis es bastante menos desafiante y entretenido de lo que debiera, lo que provoca en el jugador un cansancio en esos eternos trayectos que ni las mejoras del coche, los viajes automáticos los siempre bienvenidos chocobos logran atenuar.

En definitiva, estamos ante otra gran aventura del pasado es convertida en sandbox a su manera, como ya lo hicieron en el pasado títulos como Metal Gear Solid V, pero con resultados en este caso mucho más discretos y cuestionables, donde la adaptación no ha sido todo lo fluida, natural y bien llevada que nos hubiera gustado. Es una lástima porque este juego tiene unos valores de producción que ya quisieran para sí muchos títulos, unos personajes cuidados y una historia que podía haber dado mucho más de sí, pero que se ha resentido finalmente de todos los cambios de equipo, dirección y producción a lo largo de un desarrollo que se remonta casi una década en el tiempo. Momentos memorables junto a otros mucho menos se dan cita en un juego capaz de lo mejor y lo peor, y que finalmente termina pinchando donde menos debería un juego: en su factor lúdico.

final-fantasy-xv-screen-03-ps4-us-06apr15

Para aquellos que seguimos con cierto interés todo lo relacionado con la saga Final Fantasy, lo ocurrido con el proyecto Versus XIII, que en su momento iba a ser lanzado como exclusiva para Playstation 3 como parte de esa Fabula Nova Chrystallis donde se integraba también la trilogía de Lightning, no ha dejado de sorprender año tras año. Primero el proyecto quedó en el limbo tras años de desarrollo, con una cascada de rumores que hacían presagiar una más que segura cancelación. Después se anunció que se retomaba, rebautizado como Final Fantasy XV, lo cual dio más garantías de que saldría adelante, como así ha sido. Por el camino hubo decenas de cambios dentro del equipo de desarrollo, director incluido, una serie de retrasos y toda una campaña de marketing, finalmente, que acompañó de salida a un juego tortuoso, por decirlo suavemente, en toda su concepción. La trama sigue los pasos de Noctis, el príncipe de un reino amenazado por la corrupción y la tragedia de la familia real, que deberá hacer toda una odisea que lo llevará de una punta a otra del reino hasta adquirir el poder necesario para recuperar su trono. Para ello, contará con la ayuda de tres simpáticos compañeros de viaje, el fortachón Gladiolus, Prompto el pistolero e Ignis, estratega y cocinero del grupo. Y ante ellos, kilómetros y kilómetros de paisajes que recorren una amplia variedad de posibilidades, desde valles desérticos a escarpadas cimas nevadas, plagados a su vez de algunos de los monstruos más impresionantes que se han visto en la presente generación. Una vez con el juego en las manos, y habiéndome metido entre pecho y espalda toda la mercadotecnia para enterarme bien del argumento en forma de series o películas añadidas, mis conclusiones sobre este juego son bastante agridulces. Por un lado celebro enormemente que haya visto la luz y encuentro multitud de virtudes en él, algunas de las cuales no me esperaba. Técnicamente tiene una factura más que notable, con animaciones excelentes, personajes muy bien diseñados y unos escenarios muy en la línea espectacular y grandilocuente de la saga. La música y los efectos de sonido acompañan la función sin ser especialmente destacables, pero con la solvencia suficiente como para no desentonar. Hasta aquí, pues, todo bien. Sin embargo, no tengo la sensación, y lo digo tan claro como claro tengo que es una impresión personal, de haber jugado a un Final Fantasy. No voy a hablar aquí de esencias y demás zarandajas que tanto gustan a ciertos críticos y fanboys, pero sí me gustaría señalar que hay un aspecto que, en mi opinión, se ha cambiado de manera radical sin una explicación que resulte lo suficientemente satisfactoria. Me refiero, claro está, al sistema de combate, para mí mucho más determinante que el tema del mundo abierto, como ya veremos después. La acción de Final Fantasy XV se realiza, un poco al modo de los hack an' slash, a base de aporrear botones en tiempo real contra los enemigos. Hay un…
Gráficos - 90%
Sonido - 85%
Banda Sonora - 60%
Mecánicas / Jugabilidad - 63%
Argumento - 53%
Duración - 90%
Originalidad - 50%

70%

Después de un tortuoso desarrollo, Final Fantasy VS XIII / XV nos trae un juego confuso, heterogéneo y lleno de buenas ideas y malas ejecuciones donde se nota en exceso que ha habido demasiadas manos, demasiados guiones cambiados, demasiados cambios de última hora, y que dan como resultado un juego brillante a ratos, mediocre a otros, aburrido en buena parte de su desarrollo. Solo los muy fans sabrán apreciarlo como quizá merece.

User Rating: Be the first one !
70