Hace trece años que apareció Final Fantasy X para PlayStation 2 y desde su lanzamiento estuvo rodeado por un aura de admiración por parte de público y crítica. Con los siguientes lanzamientos de la saga, este décimo episodio fue ganando aún más peso hasta ser casi considerado como un juego de culto dentro del género RPG.

Cuando salió en 2001 no lo jugué y ha sido en esta revisión HD del juego cuando le he dado la oportunidad a un título que a todo el mundo al que preguntaba me hablaba maravillas de él.

Final Fantasy X nos pone en la piel de Tidus, un jugador profesional de bliztball en Zanarkand, una ciudad futurista con enormes rascacielos. En mitad de un partido aparece Sinh, un monstruo gigante que engulle a Tidus y lo transporta a una Spira 1000 años atrás en el tiempo. En este recorrido por volver a su Zanarkand natal y luchar contra Sinh, recluta a un variopinto grupo formado por otro jugador de blitzball, Wakka, a Rikku que es una ladrona, a la bruja Lulu, al luchador Auron, al protector Kamahri y a Yuna.

Los personajes acompañarán a Yuna, una invocadora que desea hacer frente a Sinh para devolver la calma a Spira a lo largo de su peregrinaje por los diferentes templos de la región. Yuna irá a su vez ganando diferentes eones, unos monstruos gigantescos que pueden luchar contra Sinh, e invocar al eón supremo que será quien derrote a este gigantesco monstruo.

Ese peregrinaje les permite encontrarse con diferentes monstruos y ganar así puntos de experiencia. A diferencia de otros RPG donde los personajes avanzan de manera lineal por niveles a medida que ganan experiencia, Final Fantasy X lo hace a través de un tablero de esferas. Como si se tratara de un juego de cartas, los personajes pueden mover sus fichas hacia diferentes casillas para ganar habilidades. Esto nos permite que Tidus, por ejemplo, aprenda Espejo al igual que Yuna o que Lulu y Kamahri compartan habilidades. No existe una linealidad en la evolución de los personajes, sino que somos nosotros los que decidimos qué rol darle a cada personaje.

Los combates son por turnos y se inician de manera aleatoria cuando paseas por los escenarios. La pantalla se rompe en pedazos de cristal y aparece la secuencia de presentación de los enemigos y la disposición de los primeros turnos de combate. En una batalla salen tres de nuestros personajes (siete en total) a combatir y podemos cambiar entre ellos con el botón L1 sin perder turnos. Además, no tenemos tiempo a la hora de seleccionar qué ataque realizarán nuestros personajes. Cuando seleccionamos el tipo de ataque que queremos, nuestro equipo lo realiza sin demora, sin largas y desesperantes escenas cinemáticas (a excepción de la invocación de los eones de Yuna).

En la parte derecha de la pantalla aparecen los rostros de los personajes ordenados por turnos, así como las fichas de nuestros contrincantes (enemigo A, B o C). Esta estupenda ficha sirve para saber cuándo le toca el turno a cada uno y poder realizar las estrategias más oportunas para cada momento.

Durante los combates es muy probable que tengas que cambiar de personajes a menudo para realizar ataques especiales o curar estados. De este modo juegas con todos los personajes y no optimizas más unos que otros, sino que todos evolucionan por igual.

A nivel gráfico esperaba mucho más por parte del equipo de Square-Enix, que ha tenido trece años para lavar la cara a uno de sus títulos más apreciados por los fans. Además, recordemos que sale después de Final Fantasy XIII, que más allá de los errores de jugabilidad que tenga el título, lo cierto es que a nivel gráfico es espectacular.

Además, han convertido los 4:3 originales del juego en 16:9 recortando una tira superior y otra inferior a la imagen original, haciendo que haya momentos de las cinemáticas donde las caras de los personajes quedan fuera de escena.

Esta edición remasterizada en HD de Final Fantasy X recuerda la pobreza técnica de la PlayStation 2 comparada con la actual generación de consolas: manos gigantes, personajes poligonales, clipping y pobreza en las texturas. Eso sí, en HD hace que todos esos errores se vean con más claridad.

FFX-4

En PlayStation Vita se notaba una bajada del frame-rate cuando aparecían varios enemigos en pantalla (¡y no solían aparecer más de tres!)

Más allá del título HD que lleva esta colección, lo que impera es la gran cantidad de contenido extra que han añadido, la remasterización de la banda sonora, un nuevo final y nuevos jefes para aquellos que jugaron a la versión americana.

A nivel musical tiene unos niveles de producción muy altos. Para esta edición han remasterizado los temas originales del juego y han añadido nuevos arreglos orquestales para crear una banda sonora que recordarás incluso años después de haber jugado al juego.

Final Fantasy X ofrece decenas de horas de entretenimiento y misiones extra. Es sorprendente el cuidado que pusieron los desarrolladores del juego en crear el mundo de Spira. A pesar de que hay zonas por las que no son necesarias pasar muchas de ellas ofrecen escenarios increíbles y muy detallados como el templo de Ramiem en la Llanura de la Calma.

El juego rezuma un aire de otra época, la de PlayStation 2, con los escenarios prácticamente vacíos de personajes. La Llanura de la Calma está completamente vacía, pero infestada de enemigos invisibles que rompen nuestra pantalla en mil pedazos de cristal y nos atacan. Un escenario muy diferente al de la llanura de Final Fantasy XIII.

Hay que destacar que tanto en PlayStation 3 como en PlayStation Vita viene incluido el Final Fantasy X-2. En la versión de sobremesa está incorporado en el mismo disco, y en la edición de Vita como código descargable. Lo cual añade otras 100 horas de juego haciendo que el pack de Final Fantasy X/X2 tenga más de 200 horas de juego.

Final Fantasy X es un gran RPG, de los mejores a los que he jugado. Me ha mantenido enganchado durante más de 56 horas. Se lo recomiendo a todo aquel que tenga una PlayStation Vita y tenga ganas de jugar a un buen RPG, también a aquellos que quieran jugar a un Final Fantasy en sobremesa, pero no se lo recomendaría a alguien que ya lo haya jugado en PlayStation 2. Más allá del filtro HD y el contenido extra, el juego es el mismo.

Hace trece años que apareció Final Fantasy X para PlayStation 2 y desde su lanzamiento estuvo rodeado por un aura de admiración por parte de público y crítica. Con los siguientes lanzamientos de la saga, este décimo episodio fue ganando aún más peso hasta ser casi considerado como un juego de culto dentro del género RPG. Cuando salió en 2001 no lo jugué y ha sido en esta revisión HD del juego cuando le he dado la oportunidad a un título que a todo el mundo al que preguntaba me hablaba maravillas de él. Final Fantasy X nos pone en la piel de Tidus, un jugador profesional de bliztball en Zanarkand, una ciudad futurista con enormes rascacielos. En mitad de un partido aparece Sinh, un monstruo gigante que engulle a Tidus y lo transporta a una Spira 1000 años atrás en el tiempo. En este recorrido por volver a su Zanarkand natal y luchar contra Sinh, recluta a un variopinto grupo formado por otro jugador de blitzball, Wakka, a Rikku que es una ladrona, a la bruja Lulu, al luchador Auron, al protector Kamahri y a Yuna. Los personajes acompañarán a Yuna, una invocadora que desea hacer frente a Sinh para devolver la calma a Spira a lo largo de su peregrinaje por los diferentes templos de la región. Yuna irá a su vez ganando diferentes eones, unos monstruos gigantescos que pueden luchar contra Sinh, e invocar al eón supremo que será quien derrote a este gigantesco monstruo. Ese peregrinaje les permite encontrarse con diferentes monstruos y ganar así puntos de experiencia. A diferencia de otros RPG donde los personajes avanzan de manera lineal por niveles a medida que ganan experiencia, Final Fantasy X lo hace a través de un tablero de esferas. Como si se tratara de un juego de cartas, los personajes pueden mover sus fichas hacia diferentes casillas para ganar habilidades. Esto nos permite que Tidus, por ejemplo, aprenda Espejo al igual que Yuna o que Lulu y Kamahri compartan habilidades. No existe una linealidad en la evolución de los personajes, sino que somos nosotros los que decidimos qué rol darle a cada personaje. Los combates son por turnos y se inician de manera aleatoria cuando paseas por los escenarios. La pantalla se rompe en pedazos de cristal y aparece la secuencia de presentación de los enemigos y la disposición de los primeros turnos de combate. En una batalla salen tres de nuestros personajes (siete en total) a combatir y podemos cambiar entre ellos con el botón L1 sin perder turnos. Además, no tenemos tiempo a la hora de seleccionar qué ataque realizarán nuestros personajes. Cuando seleccionamos el tipo de ataque que queremos, nuestro equipo lo realiza sin demora, sin largas y desesperantes escenas cinemáticas (a excepción de la invocación de los eones de Yuna). En la parte derecha de la pantalla aparecen los rostros de los personajes ordenados por turnos, así como las fichas de nuestros contrincantes (enemigo A, B o C). Esta estupenda ficha sirve…

Valoración

Jugabilidad - 8.5
Gráficos - 7
Sonido - 8
Duración - 9.5

8.3

Excelente

Valoración general: Existen juegos que se han ganado el derecho a ser recordados. Eso es lo que ha hecho Square-Enix con esta remasterización de uno de los Final Fantasy más reconocidos por el público y crítica. Final Fantasy X es un excelente RPG, actual en su jugabilidad y anacrónico respecto a sus gráficos.

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