Decir FIFA es sinónimo de fútbol desde hace ya más de veinte años. En todo este tiempo la saga ha ido ganando adeptos gracias al empeño de EA de hacer de su juego un referente obligado, desde su flamante estreno en Mega Drive hasta llegar a una séptima generación en la que literalmente se ha comido a su competencia, dejándola reducida a una dolorosa insignificancia (Pro Evolution Soccer). Sin embargo, esta superioridad está ahora mismo en entredicho ante el nuevo cambio generacional, que puede volver a hacer tabla rasa del mismo modo que ocurrió hace ocho años, cuando entonces el gran dominador era el juego de Konami.

Uno de los fallos que más se ha criticado a la gente de Pro Evolution es que en PS3 y Xbox 360 seguían trabajando con el mismo motor gráfico que en tiempos de PS2, lo que impedía un salto cualitativo como era de esperar. Electronic Arts ha aprendido bien de ese error y por ello estrena en la octava generación un nuevo motor gráfico, que permite al fin que muchos de los jugadores más reconocibles lo sean de verdad, con un aspecto que, si bien parece todavía un poco de estatua del museo de cera (las repeticiones estáticas son espeluznantes, por su exagerado realismo), sí supone un salto frente a todo lo visto anteriormente.

Por lo demás, el juego conquista desde el primer momento con una recreación de estadios y público absolutamente deliciosa, con espectadores animados uno a uno que transmiten una sensación de dinamismo, emoción y alegría como nunca antes habíamos contemplado. A ello suma unas buenas animaciones, un control de balón fluido y la sensación, por el realismo de todo el desarrollo, de que realmente estamos viendo un partido por la televisión.

Dicho esto, creemos que es de justicia señalar que, a excepción del lavado de cara gráfico, a la hora de jugar no hemos notado cambios significativos frente a las versiones de FIFA 14 para las consolas actuales. No es que estemos ante un nuevo caso como el de FIFA 06, seguramente el peor de toda la generación y que sirvió como tibio estreno de la saga hace años en PS3 y Xbox 360, pero sí creemos que en cuanto a mecánicas este juego aún tiene mucho margen de mejora, como también sucede a nivel gráfico, y que probablemente en dos o tres entregas podamos hablar de una apuesta más seria y firme por el trono del deporte rey.

Lo que no cambia, y en eso FIFA también gana por goleada a cualquier rival, es en el tema de licencias. Ligas de todas partes del mundo, incluyendo especialmente la liga brasileña y la selección canarinha, que llevaba ausente desde FIFA 10, además de 60 estadios de todo el mundo (hemos podido ver la Bombonera y es una pasada), hacen aún más redondo, completo y complejo todo el apartado de contenido de un juego que entrega a entrega, va camino de convertirse en un auténtico coloso.

Es posible que si estáis pensando en haceros con una consola de próxima generación andéis más pendientes de esta o aquella exclusiva, pero lo cierto es que a poco que os guste el fútbol, este juego es de lo más recomendable.