Quizá la pregunta que todo el mundo se hace cuando adquiere un nuevo sistema es qué juego o juegos serán los que nos sirvan de entrada en la siguiente generación. Por lo general, a todo el mundo le gusta poder presumir de potencia, de diferencia respecto de lo anterior, como ocurre con el excelso NBA 2K14, cuyas versiones next-gen son incomparables. El problema es que, salvo en contadas ocasiones como la ya mencionada, muchos de los juegos que aparecen son conversiones de títulos ya existentes para la generación previa, porta más o menos decentes que, salvo en detalles gráficos sin importancia, poco pueden añadir a lo ya visto antes. Así ocurre por ejemplo con Assassin’s Creed IV, un excelente juego que Ubisoft ha convertido para Xbox One y Playstation 4 con mínimas diferencias gráficas respecto de sus hermanas pequeñas, que hacen que todo luzca mejor pero que sepa, en definitiva, a lo mismo. Es la misma experiencia de juego, con un envoltorio más aparente, pero poco más. Y otro tanto puede decirse, aunque incluso con más peros, en el caso de FIFA 14: no es ya solo que se trate en esencia del mismo juego aparecido hace ya tiempo para Playstation 3 y Xbox 360 en cuanto a sus mecánicas esenciales, sino que en el colmo de los colmos, viene esquilmado de serie. Pero vayamos por partes.

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Lo primero que hay que decir es que se nota que FIFA 14 se alza sobre hombros de gigantes. Todo el trabajo realizado por EA Sports durante los últimos cinco años se nota, y mucho, en un juego que si bien no consigue explotar ni mucho menos el potencial del hardware de la nueva máquina de Sony, supone un salto cualitativo inmenso respecto de lo que supuso en su momento el ya jurásico FIFA 06 para Xbox 360, mucho más verde en todos los apartados que este. Aquí hay un sistema de impactos, colisiones y física del balón que se ha ido puliendo en la generación previa hasta alcanzar la excelencia, que no la perfección: los jugadores responden de manera realista a cualquier comando que les demos, ya sea en el apartado ofensivo o defensivo, desmarques, coberturas, paredes, disparos a puerta… La lista de animaciones es interminable, tan impresionante como bien resuelta. Ello, unido a una base de datos antológica con la liga brasileña y argentina como principal reclamo, y un apartado sonoro donde de nuevo los comentarios de Manolo Lama y Paco González aportan un ambiente único, hacen de este título un juego más que recomendable para todos los fans del deporte rey.

A nivel gráfico, es de apreciar una mayor cantidad de polígonos y texturas, fruto del nuevo motor Ignite empleado por EA. Es evidente que los frutos de esta inversión podrán apreciarse mejor en entregas futuras, y que ahora todo parece limitarse a potenciar lo ya existente en otras versiones como podría hacer un PC de última generación, más o menos: las texturas del campo, que a fin tiene relieve de césped, el detalle impagable de las gradas, con animaciones propias para cada espectador, fotógrafos, jueces de línea, entrenadores, banquillos… La ambientación de este juego es capaz de transmitir sensaciones muy, muy similares a las que se viven viendo un partido por televisión, con unas repeticiones que, un poco al modo de Gran Turismo 6, se convierten en auténticos festivales visuales para deleitarse con el movimiento del balón y las animaciones de unos jugadores que, gracias al movimiento de la ropa y una mayor expresividad, por fin empiezan a dejar de parecer monigotes en los primeros planos.

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Es, sin duda, a la hora de ponerse a los mandos del juego, donde FIFA 14 despliega todos sus encantos. Este juego está hecho a conciencia, sobre una base sólida que se remonta a más de un lustro, y puede apreciarse el gusto por el detalle obsesivo en cada jugada, en cada pase, en cada repetición. A partir del nivel profesional el juego se vuelve realmente complejo, olvidándonos de aquellas fanfarronadas de agarrar al crack de turno y regatearnos hasta al cámara antes de meter gol por la escuadra. Aquí cada gol cuesta sangre, sudor y lágrimas, no tanto como contra una máquina a la que se le terminan pillando las rutinas, como contra unos jugadores en red que son tan expertos como nosotros (y muchas veces, más), y que nos lo van a poner realmente difícil para, incluso con un gran equipo, poder hacer jugadas de mérito. Aquí las goleadas, como en la vida real, son algo esporádico.

Por lo demás, tanto el notable modo de edición de jugadores como el modo ultimate y el modo carrera, que nos permite competir con un jugador hasta llevarlo al estrellato o bien dirigir un equipo completo y aspirar a ser seleccionador nacional de nuestro país, constituyen tres elementos clave que terminan por convertir a FIFA 14 en un digno vencedor del pulso con Pro Evolution, una franquicia que ya no tiene asideros reales para competir con un coloso como el creado por EA. No hay color, se mire por donde se mire. Hemos notado, eso sí, que si creamos una plantilla desde cero y tratamos de competir con ella en el modo carrera, tenemos que seleccionar “plantillas configuradas” para que no actualice automáticamente las plantillas y tire por tierra todo nuestro trabajo, ya que en cualquier caso todos nuestros resultados no computarán para ningún tipo de estadística. Comprensible, desde el punto de vista de no adulterar competición alguna por crearnos equipos perfectos, pero algo extraño a la hora de ejecutarse.

El juego completa sus modos de juego con todas las opciones de juego en red que quepan imaginar, desde la liga online con sus respectivas divisiones (donde resulta algo cansino, la verdad, que la gente siempre escoja a los mismos equipos), pasando por modos de control de un único jugador, torneos, ligas cooperativas con amigos… Las posibilidades son enormes, y garantizan juego asegurado hasta que salga, como mínimo, la siguiente entrega.

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En cualquier caso, y ya para terminar con el apartado de opciones, nuestra mayor pega para FIFA 14 tiene que ver con la eliminación del modo torneo. No se entiende, especialmente cuando las versiones de Playstation 3 y Xbox 360 sí que la tienen en su última edición, que si yo quiero quedar con unos amigos para jugarme un mundial de selecciones o una copa del rey no pueda hacerlo. EA se ha justificado diciendo que tiene informes que asegura que la gente apenas juega a este modo, centrado todo el mundo como está en las competiciones por Internet, pero de nuevo nos asalta la duda de por qué solo se ha eliminado dicha opción en las versiones next-gen. Misterio sublime, que priva al juego de uno de sus principales atractivos para partidas con amigos en cooperativo local, uno de sus puntos fuertes de toda la vida.

Es muy posible, y aquí entramos en un terreno puramente de teoría, que la forma tan evidente en que su competidor de Konami se ha hundido en la mediocridad ha hecho que la gente de EA ya no guarde tanto celo como antes, y que se atreva a sacar un juego al que le habría venido fenomenal algo más que una capa de pintura y, perdón por la insistencia, todos y cada uno de los modos de juego con que cuentan las demás versiones.

Hecha esta salvedad, nos queda el regusto de un juego que, desde luego, podía haber llegar a las cotas de excelencia de NBA 2K14 en el terreno del deporte en videojuego, porque sobre el papel lo tenía todo para arrasar desde el pitido inicial: una base de matrícula de honor en la anterior generación, un nuevo motor gráfico, más posibilidades de interacción social gracias a las funciones del botón share, que nos permite compartir goles y jugadas con todo el mundo nada más convertirlas en realidad en nuestra pantalla… y sin embargo, FIFA 14 se ha quedado a las puertas del sobresaliente por un apartado técnico que todavía puede, y debe, dar muchísimo más de sí a todos los niveles, y un apartado de opciones donde ha habido una serie de decisiones que ni comprendemos ni compartimos, y que restan puntos a la experiencia multijugador de un juego que no debería haber descuidado en absoluto el cooperativo local, que es donde siempre ha estado uno de sus grandes atractivos. Evidentemente, este es un primer paso, y no tan pequeño, para una saga que esperemos que el año que viene corrija errores, tome nota del feedback del usuario y se tome más en serio la responsabilidad de llevar sobre sus hombros el peso de toda una comunidad de usuarios que ya está contando los días para que llegue de nuevo septiembre.

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