Una de las noticias de la semana pasada que dejamos fuera de la Tribuna del Píxel fue el anuncio del esperadísimo cuarto capítulo de la saga Far Cry, que Ubisoft ha anunciado para noviembre de 2014 en todas las plataformas posibles (salvo Wii U, cómo no). La razón, evidentemente, es que creemos que este anuncio merece un comentario aparte por todo lo que la saga Far Cry ha significado en esta séptima generación.

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En primer lugar, la ambientación en el Himalaya promete un cambio de registro importante con lo visto hasta ahora en la franquicia. Los entornos selváticos y playeros de antaño se trasladan a las montañas nevadas, en un entorno que promete alcanzar cotas de espectacularidad nunca vistas antes en un Sanbdox de disparos en primera persona. Parece que deberemos enfrentarnos a un rey tiránico, el que copa la portada filtrada por la propia Ubisoft, y que encarnaremos al superviviente de la tercera entrega, Jason Brody. Poco más se sabe del juego, al margen de fechas de salida y plataformas de destino.

Nos llama la atención, por otra parte, el anuncio de que el juego saldrá también para consolas de séptima generación. No es por nada, pero sinceramente creemos que ya va siendo hora de dejar de lanzar juegos triple A para ellas o, como también hace la propia Ubisoft, destinar ya proyectos únicamente a octava generación y otros a séptima, como va a hacer con las inminentes entregas de Assassin’s Creed, donde el estudio está empleando nada menos que 10 de sus divisiones al completo y a pleno rendimiento. Un Far Cry 4 hecho específicamente para octava generación creemos que haría una mayor justicia al salto evolutivo que se merece la saga, y que por razones evidentes no va a tener siendo también Xbox 360 y PS3 las plataformas de destino. Al igual que tantos juegos llamados “transgeneracionales”, Far Cry 4 sufrirá recortes respecto a lo que podría haber ofrecido realmente, y es una lástima.

Y lo es, en buena medida, porque la franquicia ha sabido ir ganando fans y críticos con cada entrega, ofreciendo más y más posibilidades en mundos plagados de detalles y de cariño hacia un jugador que veía recompensadas sus muchas horas de inversión en forma de diversión de la buena. Far Cry es sinónimo de libertad, de exploración, de acción y de personajes carismáticos, como el fabuloso villano de la tercera parte.

Que nadie nos entienda mal: nos parece fabuloso que se anuncie una nueva entrega numerada, que estamos seguros de que hará las delicias de muchos y conquistará nuevos territorios del género. No obstante, nos preocupa, sinceramente, el hecho de que se vaya a lanzar para consolas que, sinceramente, deberían comenzar a perder la pujanza que todavía mantienen, porque creemos que eso le va a restar al juego potencial y capacidad de sorpresa en todos los aspectos. Ojalá el E3 nos quite esta amarga sensación de que los estudios tienen demasiado miedo de pasarse a la next-gen.

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