El catálogo de Sega Saturn estuvo condicionado por muchos factores, entre los que destacaron las incomprensibles decisiones por parte de su compañía de que ciertos títulos solo vieran la luz en tierras occidentales, o que lo hicieran en otros mercados en cantidades ínfimas. Esto privó a muchos de probar auténticas obras maestras del calibre de Radiant Silvergun, que pasa por ser una de las mejores experiencias de los tradicionales arcades de naves de toda la vida, Marvel Vs Capcom, una de las mejores entregas de lucha de la saga, o Castlevania Symphony of the Night, que está considerado como la mejor entrega de esta ya veterana franquicia. Pensar que estos y tantos otros títulos se quedaron fuera del alcance de muchos usuarios es una auténtica vergüenza, porque privaba de argumentos para defender la gestión de una compañía que realmente ya no sabía ni por dónde le daba el aire.

Centrándonos en los que sí llegaron, aunque fuera de aquella manera, he decidido no hacer un listado interminable de 20 o 25 juegos y he preferido reducirlo al siempre infalible top ten, de modo que además de los ya citados seguro que habrá omisiones que muchos considerarán imperdonables, como los magníficos Burning RangersSaturn Bomberman o Die Hard Arcade, el clásico Resident Evil y Deep Fear en el terreno del survival horror, los excelentes Shining Force III y Dragon Force en el terreno del rol o Guardian Heroes, al que nunca he sabido demasiado bien como clasificar, aunque contenga elementos de géneros tan dispares como el beat em’up y el rol. Tampoco he querido saturar demasiado la selección con el ingente número de arcades de lucha o velocidad con que contó el sistema, de modo que mis disculpas por no entrar en más detalles de joyas como Virtua Fighter, Last Bronx, Fighting Vipers, Sega Touring Car, ManxTT Superbike, The House of The Dead o Virtua Cop, todos ellos más que dignos representantes en sus respectivos géneros.

También he dejado fuera dos juegos muy especiales para mí, a los que hago mención honorífica aunque sé que estos no suelen figurar en los listados favoritos de nadie, como son Bug! y Clockwork Knight. Ambos son títulos de plataformas en 2,5D que juegan en una liga muy similar, esa de mascotas de aspecto infantil y jugabilidad endiablada que sirvieron para estrenar el sistema y que, a mí personalmente, me parecen bastante infravalorados, porque además de sus virtudes jugables cuentan con un diseño y una banda sonora sencillamente magistrales con las que pocos pudieron competir en ese tiempo.

Notarán los fans de ese erizo azul que tan de moda está últimamente que he dejado fuera cualquier mención a Sonic en el top ten. No es casualidad. Ahí debería figurar Sonic Xtreme, el salto a las 3D que nunca se produjo debido a su cancelación, y evidentemente no tienen sitio “cosas” como Sonic R, una auténtica aberración de la que ni Sega quiso hacerse responsable donde sus personajes corrían como pollos sin cabeza por unos escenarios simplones, la versión cobarde de Sonic 3D de Mega Drive (que de 3D no tenía nada de nada), e incluso Sonic Jam, aquella colección de clásicos de 16 bits unidas por un mundo central que sí era tridimensional y que fue la única forma de ver de manera muy preliminar lo que podría haber sido, y no fue, un equivalente a Mario 64 en el universo de Sonic. Menos mal que, en un gesto de infinito buen gusto que no solía ser habitual en ella, Sega decidió no convertir para Saturn aquel bochorno llamado Sonic the Fighters. Hubiera sido ya la guinda del pastel.

Y ya, sin más dilación, pasemos a las indiscutibles obras maestras del sistema:

1.- Nights

Una de las mayores sorpresas de la historia del sector, y el juego que públicamente Shigeru Miyamoto reconoce que se muere por no haber desarrollado en persona, esta genialidad del Sonic Team sirvió para paliar su fracaso a la hora de llevar a Sonic al sistema. El juego nos pone en la piel de dos niños cuyos sueños están siendo arrasados por horribles pesadillas. El duende Nights, una especie de ángel benefactor, acude en su ayuda para liberarlos y derrotar a todos los monstruos y criaturas que los pueblan. Creado en un entorno tridimensional que fue de lo mejor del sistema dadas sus limitaciones, el juego nos hacía volar por doquier recogiendo todo tipo de objetos, con unos enfrentamientos finales realmente inteligentes. A modo de curiosidad, mientras que las secciones de vuelo tenían caminos prefijados, si no obteníamos las puntuaciones adecuadas Nights desaparecía y pasábamos a controlar a los niños de forma totalmente libre, con un despertador que nos perseguía por todas partes. Tal fue el éxito del juego que se convirtió automáticamente en obra de culto.

(Créditos de video: Viciogames)

2.- Virtua Fighter 2

Am2 fue, con diferencia, uno de los mayores impulsores de los arcades en la historia del sector. Suyas fueron algunas de las obras maestras en diversos géneros, pero si tenemos que quedarnos con un título, y con una conversión, es sin duda con Virtua Fighter 2. Secuela del primer juego de lucha poligonal, el título cuenta con 10 personajes y un apartado técnico de infarto, con una conversión a Saturn que aún a día de hoy hace que nos frotemos los ojos porque parece literalmente imposible que la máquina pudiera mover tal cantidad de polígonos y texturas. El juego cuenta, además de con semejante nivel gráfico, con una jugabilidad realmente profunda, que entra en materia de diversas artes marciales y estilos de combate, con un sistema realista y bastante cruel con el error que no gustó a los amantes del puñetazo fácil. Es un juego tan exigente como soberbio, que se convirtió sin problemas en el referente absoluto del género en su época y en uno de los mejores títulos de la historia.


(Créditos de vídeo: Rage Quitter 87)

3.- Sega Rally

Am3 fue el encargado de hacer el port de una de sus recreativas insignias para el sistema. Y a diferencia de otros juegos del género, que pecaban de caídas de frames y un clamoroso popping, la versión de Saturn de Sega Rally fue todo lo que se podía soñar del sistema. Rápido, endiablado en su dificultad y con un apartado técnico salvaje, se convirtió en el juego  franquicia de la consola durante su corto espacio de vida. Puede que a día de hoy tres circuitos y tres coches sepan a muy poco (en apenas media hora te podías pasar el juego), pero hay que entender este título en un contexto de mayor gloria de los arcades, con un periférico fabuloso en forma de volante deportivo que se lanzó al mismo tiempo y con una magia y un encanto que ya quisieran para sí muchos títulos mayores en contenido y duración. Después de jugar a Sega Rally los juegos de coches arcade parecían todos más pequeños a su lado.

(Créditos de vídeo: OldsXcool)

4.- Panzer Dragoon Saga

Panzer Dragoon acompañó a Saturn de lanzamiento y fue, con diferencia, el juego que mejores críticas y mayores aplausos recibió. Era un juego de disparos sobre raíles a lomos de unos impresionantes dragones, tan espectacular como frenético, que gozó de una magnífica secuela de la que luego hablaremos. Para la tercera entrega, el Team Andromeda decidió darle ocho vueltas de tuerca al concepto y, aun manteniendo a los dragones y la acción, modificó el género al RPG y nos puso en la piel de un muchacho que debía recorrer un mundo sencillamente asombroso y enfrentarse a todo tipo de criaturas. El universo de Panzer Dragoon era demasiado ambicioso, tenía demasiado potencial como para no aprovecharlo de esta manera. Lástima que las unidades lanzadas fuera de Japón fueran tan escasas y que se produjera en 1998, en los estertores de un sistema que ya no volvería a ver nada tan glorioso como este juego. Para muchos, la auténtica joya del sistema.

(Créditos de vídeo: ActualDazChief)

5.- Tomb Raider

¿Qué decir de este juego que no hayamos dicho ya en la página? A mi juicio, el mejor de toda la franquicia de largo, en una versión que si bien no es tan competente como la de Playstation, hay que reconocerle el mérito de que el juego fue creado específicamente para Saturn. La primera aventura de Lara Croft se corona, sin demasiado estrés, como la mejor aventura tridimensional del sistema, con unas mecánicas complejas, profundas y justas, un sistema de puzzles soberbio y un diseño de niveles para quitar el hipo. Puede que la falta de coherencia interna (parece un grandes éxitos de la arqueología fantástica) lo compense una jugabilidad a prueba de bomba y el carisma de una protagonista que cambió la historia de los videojuegos. Un imprescindible del sistema.

(Créditos del vídeo: goodcowgames)

6.- Rayman

Ubisoft era una compañía muy diferente cuando en 1996 apareció este glorioso plataformas en 2D, que sacó en la versión de Saturn una nota sobresaliente en todos y cada uno de sus apartados. Al margen de su maravilloso acabado técnico, que parecía sacado de una película de dibujos animados, era un juego exigente, largo y generoso en contenido, con una curva de dificultad bastante acentuada que sacaba del jugador hasta la última gota de sudor, especialmente en unos últimos niveles de auténtico infarto. Con una banda sonora que se cuenta entre las mejores de la época y un personaje que parece cobrar vida a cada paso que da, Rayman se destapó como una de las sorpresas más agradables del género en aquella época de epígonos sin personalidad. Toda una joya que, por desgracia, no merece tanta atención como debería.

(Créditos de vídeo: Vysethedetermined2)

 

7.- Fighters Megamix

Cuando se anunció este título yo pensé que en Sega se habían vuelto aún más locos. ¿Juntar Virtua Fighter 2, Fighting Vipers y añadirle un puñado de luchadores salidos de alguna fantasía psicotrópica para hacer el mayor juego de lucha creado hasta entonces? Sin embargo, la colección de personajes encaja mucho mejor de lo que yo imaginaba, porque al margen de locuras tipo coche de Daytona USA o cameos de Sonic the Fighters, que en fin, el juego incluyó dos novedades que se convirtieron en clave dentro del género. Para empezar, en casi todos los escenarios se libró de los rings o las cajas donde antes se solía desarrollar cada combate, algo que dio mucha más libertad de movimientos y te permitía centrarte solo en el combate y no tanto en caer del ring (un poco artificial, eso de que el personaje se “desmayara” nada más dar un paso fuera del tablero de lucha). Lo que me cambió completamente el esquema fue la adición de un botón extra, situado en ambos gatillos superiores, que permitía dar un paso lateral a izquierda o derecha. Esto puede parecer una tontería, pero no lo es en absoluto. Fue la primera vez que un juego permitió una tridimensionalidad real en los combates, lo que compensó sobradamente su falta de coherencia y cohesión entre personajes.

(Créditos de vídeo: TheInnocentSinful)

8.- Panzer Dragoon II Zwei

Después de los buenos resultados cosechados por la primera entrega, el Team Andromeda se ocupó de dejar el listón en lo más alto con una entrega que superó a su predecesor en absolutamente todos los aspectos, empezando por un nivel técnico fastuoso, una narrativa mucho más trabajada y un diseño de personajes aún más arrollador. Además de eso, se permitió el lujo de innovar en mecánicas como el combate por tierra, refinar el sistema de disparo y mejorar el comportamiento de los enemigos en combate, dando como resultado un juego largo, difícil hasta decir basta y con unas dosis de epicidad como no se conocieron en el sistema. Tanto fue así que incluso a su lado, el sistema de combate de Saga palidece un poco, solo un poco. Y eso es decir mucho.

(Créditos de video: Sega-Mag.com)

9.- Virtua Cop 2

Am2 volvió a dar en el clavo al trasladar el concepto de mundo tridimensional con polígonos al género del arcade de disparos, dando como resultado una franquicia muy influyente que creó una legión de clones. Virtua Cop era tan absurdo a nivel técnico como argumental, con esos dos policías que arrasan a todo un ejército de malvados sospechosamente parecidos y que se enfrentan a jefes finales que ríete de La Jungla de Cristal. Para la segunda parte, Sega cuidó especialmente un apartado técnico más generoso en texturas y en variedad de situaciones, con una conversión a Saturn que incluía esas magníficas pistolas azules que más tarde devolvería a la fama la bruja Bayonetta en sus tacones, y que era puro espectáculo y diversión directa, sencilla y que invitaba a rejugar para mejorar las puntuaciones una y otra vez. De locos.

(Créditos de vídeo: Liberal Decay)

10.- Daytona USA CCE

Cuando Saturn salió a la venta, lo acompañaron de salida dos títulos emblemáticos, como Virtua Fighter y Daytona USA, que triunfaban en las recreativas de la época. Ambos necesitaban salir a finales de 1994 y por ello sus versiones fueron tan atropelladas como faltas del nivel técnico necesario. Sega “compensó” a sus usuarios sacando versiones mejoradas de ambos juegos en fechas posteriores, siendo la de Daytona la más favorecida. Se mejoró la tasa de frames, se incluyeron nuevos circuitos y coches, y se acabó con ese horripilante popping que hacía que el escenario se fuera generando literalmente ante nuestras narices. Puede que no sea el mejor título del sistema en su género (aquí Sega Rally reina con comodidad), pero dejarlo fuera me parecía bastante injusto por su valor representativo y porque, qué demonios, muchos nos compramos el sistema solo por poder escuchar esa banda sonora a toda velocidad.

(Créditos de vídeo: World of Longplays)