Se cumplen 25 años del nacimiento de uno de los personajes más importantes de la historia de los videojuegos en los años 90. Flamante mascota y emblema de la compañía Sega en los gloriosos tiempos de Mega Drive, aquellos en los que llegó a competir de tú a tú con la entonces todopoderosa Nintendo (cómo cambian los tiempos), Sonic fue la respuesta, necesaria y contundente, al fenómeno de masas que era Super Mario.

A finales de los años 80, Sega trataba de dar con la clave para acabar con el monopolio de Nintendo. Los intentos anteriores en la consola de 8 bits de Sega, Master System II, se habían limitado al exitoso, pero insuficiente, Alex Kidd. Fue entonces, en pleno desarrollo de su siguiente sistema, cuando los directivos de la compañía encargaron al departamento AM8 que desarrollara ideas para una nueva mascota.

De todas aquellas ideas, la aportada por Naoto Ohshima fue la que finalmente triunfó por encima de las demás: un erizo alegre y regordete que se coloreó de azul para encajar con el logo de la compañía, y en cuya personalidad influyeron desde Michael Jackson a Bill Clinton, iconos populares y políticos de aquel entonces.

Sonic-the-Hedgehog_1350320091

Al mismo tiempo, Sega aprovechó un algoritmo creado por uno de sus diseñadores, Yuji Naka. Dicho algoritmo era capaz de hacer que un sprite se desplazara a gran velocidad por un escenario en 2D que incluía secciones de tubos y plataformas. Con la mascota, el algoritmo y un equipo de 15 personas liderado por Naka y por Hirokazu Yasuhara (encargado del diseño de niveles), comenzó el desarrollo de Sonic the Hedgehog.

El éxito de aquel título fue incontestable, como acertada fue también la idea de vender la nueva consola, Mega Drive, con un pack que incluía dicho juego. En total, más de 15 millones de copias vendidas (cerca de 30, si tenemos en cuenta las reediciones para sistemas posteriores), dieron la razón a todos aquellos pensaban que era posible responder al fontanero del reino champiñón.

Sonic se ganó el cariño de toda una generación de niños no solo por las indudables virtudes de aquellos primeros juegos (las secuelas directas para Mega Drive llegaron a razón de una al año hasta el final de la consola, ampliando el universo del erizo a base de nuevos retos, desafíos y enemigos), o por el bombardeo mediático de una compañía empeñada en llevarse el gato al agua a base de ponernos a Sonic hasta en la sopa. Había algo en aquel simpático bichejo, una arrolladora personalidad y la capacidad de convertir en oro todo lo que tocaba, que lo hacía sencillamente irresistible.

Sonic_modern_and_classic_designs

Por desgracia, el cambio de generación fue el principio del fin para Sonic. A pesar de que los muchos fans del erizo aguardamos impotentes la llegada de un Sonic que respondiera, una vez más, a los logros de Super Mario 64, lo cierto es que ese regreso nunca se produjo. Sega entró a mediados de los 90 en un declive absoluto que la llevó a verse obligada a hacer juegos para otras compañías, tras los batacazos consecutivos de Saturn y Dreamcast.

25 años después de aquel fenómeno que arrasó en ventas y, por un momento, hizo que Nintendo llegara a preocuparse seriamente, ya poco o nada queda de aquello. Es cierto que los tiempos han cambiado mucho, que las plataformas bidimensionales ya no son, ni de lejos, el género predominante en consolas de sobremesa, y que por otra parte aquellas viejas mascotas se ven como algo infantil, de un pasado remoto.

Dx

Sin embargo, mientras que Mario se mantiene con bastante dignidad y ha protagonizado juegos revolucionarios hasta hace no mucho (2007, Super Mario Galaxy), lo cierto es que no se puede decir lo mismo del erizo supersónico. Tras la época dorada de Mega Drive, Sega fue incapaz de trasladar a Sonic a las 3D que reclamaban los tiempos, y quizá con la excepción de Sonic Adventure (1998, Dreamcast, con cambio de diseño incluido) y, en menor medida, el posterior Sonic Colours (Wii, 2010), el resto de aventuras protagonizadas por Sonic y sus amigos del bosque han sido abiertamente mediocres.

Prisas en los desarrollos, pobre aprovechamiento de los diferentes hardware, saturación de personajes secundarios sin carisma y apartados técnicos desastrosos, entre otros muchos motivos, han dado como consecuencia una merecida fama de mediocridad para una franquicia que casi todos asocian más con el interés comercial que con el propósito de aportar algo al sector del videojuego.

sonic-dash-2-sonic-boom

Aberraciones actuales como Sonic Lost World o el aún más penoso Sonic Boom no hacen sino añadir más clavos para el ataúd de un legado maltrecho, al que han afectado lamentables decisiones de una empresa desnortada desde hace ya demasiado tiempo. Sonic ha aparecido en prácticamente todos los sistemas móviles y de sobremesa desde 2003, con propuestas nada revolucionarias o que plagiaban directamente ideas que nunca fueron buenas en primer lugar.

Es una lástima que este homenaje coincida en el tiempo con el de la saga de Zelda, porque no se me ocurren dos casos más opuestos en cuanto a su desarrollo. El futuro de Sonic es bastante incierto, pero por suerte todos y cada uno de los jugadores actuales pueden (y deben) darle una oportunidad a los clásicos originales, disponibles en cualquier tienda virtual. Por suerte, aquella primera trilogía se reedita con bastante frecuencia y es historia pura del videojuego al alcance de cualquier bolsillo.

En el Rincón del Píxel dedicaremos los próximos meses a analizar los juegos que protagonizaron aquella primera etapa de Sonic, la comprendida entre 1991 y 1994 para Mega Drive, al tiempo que desvelamos algunas curiosidades sobre la saga. Hay quien dice que el E3 de este año podría depararnos algunas sorpresa. Por si acaso, no nos hagamos demasiadas ilusiones: la sombra del erizo es alargada…

sonic1-end