Gracias a la popularización de los videojuegos como forma de entretenimiento masivo, que llega a millones de hogares en todo el mundo, las editoriales se han animado a publicar, periódicamente, una serie de libros de arte que recogen el trabajo conceptual y de diseño de diferentes sagas clásicas. Si hace unos meses comentábamos las bondades de Hyrule Historia, que acaba de lanzarse al mercado en perfecto castellano, ahora nos toca el turno de visitar una galaxia de sobra conocida por todos. Se trata, cómo no, del universo creado por Bioware para su célebre saga Mass Effect.

Publicado por Dark Horse en febrero de 2012, con motivo del lanzamiento de la tercera parte de la, hasta ahora, trilogía, este libro está concebido como un sincero homenaje al trabajo de los equipos de desarrollo de los tres juegos. Lo primero que llama la atención es que se trata de una edición excelente, tanto en la encuadernación como en el diseño general, así como la calidad del papel, el color y el generoso número de paginación: estamos ante una compra totalmente obligada para los fans de la saga y muy recomendable para quien quiera acercarse a una de las franquicias más importantes, si no la que más, de la séptima generación.

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El libro se divide en tres capítulos de carácter general, uno por entrega, y dentro de cada uno reparte su espacio en apartados dedicados a personajes, armas, vehículos y planetas específicos o introducidos en cada episodio. Evidentemente, la parte dedicada a los personajes es la más solicitada e interesante de todas, ya que nos permite apreciar los diferentes bocetos, variantes y opciones que se barajaron durante el proceso de preproducción del juego. Resulta muy curioso ver el aspecto de Liara o del Hombre Ilusorio, que en un principio iba a tener una monstruosa evolución final para su enfrentamiento con Shepard, algo que con buen criterio se modificó por el que todos conocemos.

El libro encuentra momentos de verdadera inspiración artística en los dibujos de cada uno de los personajes principales, como Tali, Javik, Garrus o Mordin, así como en los paisajes de Noveria, Tuchanka, la Ciudadela, Thessia… La lista es tan compleja como lo son los propios juegos, detallados hasta la obsesión en cada rifle, en cada variante de cada traje, en la variedad de enemigos a los que nos enfrentamos… Llama la atención el planteamiento del diseño como apoyo de la esencia de cada personaje, como puede apreciarse en los debates acerca de la ropa y peinado de Jack o el propio Shepard, sobre cuya armadura se podrían escribir varios libros aparte.

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Muchas de las ilustraciones y bocetos vienen acompañados por explicaciones del propio equipo creativo, donde se discuten los motivos por los que finalmente se adoptaron los diseños definitivos en cada uno de los casos tratados. Son muy de agradecer para casos tan complejos como polémicos, como por ejemplo el niño de la tercera entrega o el Corredor Sombrío, y ayudan a clarificar algunas dudas importantes, que no podemos revelar por temor a spoilear el asunto a más de uno, sobre las que quizá volvamos a tratar en un capítulo aparte sobre el final de la saga (hasta el momento, claro).

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No obstante, y al margen de las pertinentes explicaciones que se ofrecen, aquí el protagonismo es casi de forma exclusiva para un apartado artístico que refleja que detrás de Bioware no hay únicamente programadores y picadores de código, sino un departamento de arte que merece un reconocimiento por parte de toda la comunidad de jugadores, y cuyo trabajo se refleja de una forma muy fiel en unos juegos que destacan precisamente por haber sabido transmitir una galaxia viva, orgánica y plagada de diferentes elementos culturales y raciales con gran originalidad y carisma propios.

Por todo ello, no podemos sino recomendar encarecidamente este volumen, dirigido en especial a la comunidad fan de la saga pero también a todos aquellos que quieran disfrutar de una excelente edición, cuidada y generosa, que rinde tributo a una galería de personajes y escenarios que se han ganado ya, por derecho propio, un lugar especial en nuestra memoria de jugadores.

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