El deporte rey ha contado siempre con un lugar especial en el corazón de los fans del videojuego. Ya desde la lejana década de los 80, cuando todo esto del ocio digital estaba literalmente en pañales, los juegos de fútbol comenzaron a destacar en los catálogos de aquellas viejas consolas y ordenadores. Juegos tan dolorosos para nuestra vista hoy en día, como Intellivision Soccer (1980) o Real Sports Soccer (1982) prometían trasladar todo el espectáculo del fútbol a nuestras pantallas, algo que, sinceramente, estaban muy lejos de conseguir.

Hay que tener en cuenta las limitaciones técnicas tan enormes que planteaban aquellos sistemas. Reproducir la velocidad, la precisión o la espectacularidad del fútbol era algo realmente complicado en aquellos primeros años, donde aún muchos desarrolladores estaban buscando su hueco. Así llegamos a 1985, año en que el flamante Tehkan World Cup arrasaba en los salones recreativos, con un mueble que permitía a dos jugadores simultáneos contemplar la pantalla en horizontal, un modelo de lo más novedoso que, no obstante, escondía un juego endiablado en el control, con un botón que servía, atención, para centrar, controlar, pasar y tirar, todo a la vez. A pesar de todo, era realmente divertido y provocó más de una ruina adolescente de aquellos años.

Hubo que esperar varios años para ver joyas como Kick Off (1989), el clásico de Amiga y Commodore que tenía una física mucho más realista de balón. Su secuela tuvo que competir poco más adelante con Sensible Soccer (1992), nuestra primera parada obligatoria de verdad en este recorrido, y que se convirtió desde su salida en un auténtico juego de culto.

Que nadie se deje engañar por sus gráficos pixelados y sus jugadores cabezones y con poca variedad física (rubio, moreno y afroamericano): este juego sigue teniendo miles de fans que, a día de hoy, actualizan las plantillas de todos los equipos vigentes, organizan torneos online y se pasan las horas muertas tratando de adivinar cómo se controla esa dichosa pelota que nunca se pega al pie del jugador y que más que controlar, hay que “empujar” con habilidad de un lado del campo al otro. La posibilidad de controlar el efecto de tiros, pases y centros, así como el componente estratégico de las alineaciones era algo impensable para la época, lo que hace de este título toda una rareza que no podemos dejar de recomendar.

Llegamos así al juego que lo cambió todo, al antes y el después en la historia de los videojuegos. Nos referimos, claro está, al primer FIFA de todos los tiempos (FIFA International Soccer, EA) que apareció en diferentes plataformas en 1993, pero que destacó especialmente en su excepcional versión de 16 bits para Sega Mega Drive. El juego, presentado en perspectiva isométrica y con unos gráficos algo planos, pero bastante detallados, nos permitía acciones impensables hasta entonces, con un punto de espectacularidad en los remates de chilena, cabeza o desde fuera del área. Los porteros tenían una gran inteligencia artificial y se anticipaban en las salidas. Es cierto que por aquel entonces solo contaba con algunos equipos nacionales y los nombres no eran reales, pero fue la primera piedra en un camino que conocería la gloria solo dos años después, con la salida de FIFA 95.

Aquí ya encontramos equipos reales de ocho ligas: Brasil, Alemania, Italia, España, Inglaterra, Francia, Holanda y Estados Unidos. Los jugadores todavía no tenían licencia oficial pero eran bastante reconocibles. Además de eso, se incluían cánticos de las aficiones y se mejoraron los gráficos para darle el mejor aspecto que podían tener en aquellos sistemas, los últimos en 2D, y se convirtió sin lugar a dudas en uno de los mejores juegos del catálogo de la consola.

Super Nintendo contó aquel año, por su parte, con otro grandísimo juego: International Superstar Soccer, obra de Konami, que en una perspectiva de cámara horizontal, muy al modo televisivo, ofrecía un grado de dinamismo y espectacularidad que sacaba todo el partido del cerebro de la bestia, apodo que recibía por aquel entonces la consola de Nintendo. A modo de curiosidad, hay que señalar que este juego fue la primera piedra de lo que, años después, se convertiría en Pro Evolution Soccer. La batalla por el cetro futbolero estaba servida, aunque ahora llegaba un reto para el que no todos estaban igual de preparados: las tres dimensiones.

Los juegos de esta segunda parte del ciclo destacan por una mayor precisión en todo el apartado de control, aunque todavía seguían ofreciendo bugs y fallos de programación que provocaban algunas situaciones absurdas en el comportamiento de porteros o en determinadas jugadas, no siempre tan bien resueltas como deberían. En estos juegos se incluyen repeticiones de las mejores jugadas tras cada gol pero todo sigue siendo demasiado esquemático, un bosquejo de los complejos menús, opciones y bases de datos reales que llegarían años después y que hicieron del fútbol en los videojuegos de esta primera etapa una travesía por el desierto demasiado larga.

Así cerramos esta primera parte del recorrido arqueológico que esperamos completar en breve con la etapa 1996-2014. Disfrutad de los vídeos, que son auténtica historia del videojuego, y ¡hasta la próxima entrega!