Tristes noticias nos llegan desde San Francisco, con el anuncio de despidos masivos en Telltale Games que hacen presagiar un cierre a no mucho tardar, toda vez que apenas va a contar con 25 operativos para finalizar unos flecos de un proyecto relacionado con Minecraft (los despidos alcanzan al 90% de la plantilla, más de 250 personas). Esto supone que, a excepción de Minecraft, todos los demás proyectos quedan oficialmente cancelados, incluyendo el recientemente anunciado de Stranger Things, las segundas temporadas de títulos como The Wolf Among Us o Game of thrones, así como la quinta y última temporada del gran éxito de la compañía, The Walkind Dead, que quedará incompleta tras la publicación de su segundo capítulo, la próxima semana.

Melissa Hutchison, la actriz que daba su voz a Clementine en la celebérrima saga de los zombies, ha publicado una emotiva carta a través de su cuenta de Instagram, donde afirma lo siguiente: “Desafortunadamente, y como el resto de vosotros, no conozco los detalles de cómo se ha producido todo esto, y tampoco conozco el destino de la temporada final de TWD. Hasta donde yo sé, se lanzará el segundo episodio y ese será el final. Me duele que vosotros, los fans, no lleguéis a ver el final del viaje de Clem hasta el final. Me duele que toda la inmensamente talentosa gente que hizo este juego, no llegue a ver cumplido todo su duro trabajo, y que ahora mismo estén obligados a buscarse un nuevo empleo.”

Evidentemente, este es el lado más desagradable que acompaña al cierre de toda empresa, aunque estoy convencido de que, como afirma Hutchison en su carta, todos estos programadores y desarrolladores encontrarán acomodo. Buena parte de ellos cuentan con un número importante de notables juegos a sus espaldas, algo que la industria por suerte no pasa por alto. En cualquier caso, deseamos desde aquí que esa reincorporación se produzca lo antes posible, por su bien y el de sus familias.

Más sombras me deja todavía la gestión de una compañía de la que no hemos oído más que pestes en los últimos tiempos, por el trato a unos trabajadores que ahora ya, al fin y libres de toda atadura contractual, están confirmando las peores sospechas en forma de horas extras sin pagar, jornadas maratonianas para cumplir los plazos de desarrollo, y una agotadora agenda donde prácticamente todo lo que se ofertaba se aceptaba y se pasaba por ese filtro “Telltale”, motor gráfico anquilosado incluido, que terminó por convertir los juegos de esta compañía en un más de lo mismo sin ningún tipo de disimulo.

Yo ya tuve mis dudas cuando en 2012 la primera temporada de The Walkind Dead le discutió el trono de mejor juego nada menos que a Journey. No es que tenga nada en contra de esa fórmula interactiva de toma de decisiones, aventura y diálogos donde la interacción como juego es más bien escasa, y de hecho he disfrutado bastante tanto de las dos primeras temporadas de TWD como, especialmente, de un Game of thrones que me pareció más que correcto. No obstante, he tenido la impresión de que conforme se acumulaban licencias (Batman, Borderlands, Guardians of the Galaxy, Back to the future…) con idéntico patrón narrativo, el éxito, la frescura y el alcance jugable de la fórmula tendían a diluirse. Para mí, y sobre todo después de jugar al paupérrimo Batman, era inevitable que esta compañía optara por la reinvención radical o por el cierre, y sobre todo me inclinaba por esta última opción ante las bajas ventas y la mala fama que iba adquiriendo el estudio, como finalmente ha ocurrido.

Esta crónica de una muerte anunciada no debe empañar, ni mucho menos, el buen hacer de la compañía con algunos de los juegos ya citados, que supusieron en su momento un soplo de aire fresco en un momento tan complejo como la transición entre la generación de PS3 y Xbox 360 con sus descendientes, donde todo sonaba ya a visto y oído. Es evidente que esta fórmula tuvo su punto álgido y es legítimo que haya quien piense que se saturó y se abusó de ella, pero no es menos cierto que de haber respondido en ventas el público nada de esto estaría sucediendo, como les pasa al 90% de los géneros restantes, que siguen también repitiendo fórmulas sin el menor complejo ni descaro. Pete Hawley, CEO de Telltale, así lo ha reconocido en otro comunicado, donde al igual que en el de la compañía justifica el cierre por el descenso de ventas de los últimos títulos de la compañía.

Desde un punto de vista personal, lamento no poder continuar el viaje de los Forrester por los siete reinos, y seguramente el hecho de saber que no hay un cierre como tal a la saga TWD me haga alejarme ya del todo de la idea de retomar dicha franquicia en su tercera temporada. Por otro lado, y siempre y cuando el asunto de los trabajadores despedidos termine felizmente, también creo que es sano para la industria que ciertas prácticas empresariales y ciertas decisiones ejecutivas que insisten en estirar el chicle hasta el infinito se topen con el muro de la paciencia de los usuarios.

Y es que por mucho que Hutchison finalice su carta diciendo que la narrativa de Telltale ha sido la mejor que ha conocido jamás el videojuego, yo ahí sí que no puedo estar de acuerdo. Creo que hay otras formas bastante más certeras, precisas, espectaculares e interactivas para que el jugador se sienta inmerso en el mundo que lo rodea, algunas de ellas previas a los juegos de esta compañía y otras posteriores, como Bioshock o The Last of Us, por poner solo dos ejemplos, pero ello desde luego no le resta mérito a su empeño, que sin duda quedará como uno de los hitos de la pasada generación.