Si el E3 de 2015 pasó a la historia de la feria como una de las más espectaculares y sorprendentes, en buena medida gracias a los anuncios en cascada protagonizados por Sony en su conferencia que confirmaron la existencia de tres leyendas que muchos creíamos que formaban ya parte de la mitología sagrada del videojuego (The Last Guardian, Shenmue III y Final Fantasy VII Remake), la edición de este año que ya termina no ha destacado especialmente por ningún anuncio concreto, sino por haber mantenido una línea coherente y sólida en todas las conferencias.

No ha habido grandes anuncios, más allá de las confirmaciones de Xbox Slim para finales de este año y Scorpio para 2017 por parte de Microsoft o la de la existencia del desarrollo de PS4 Neo en cuanto a hardware. En el terreno del software hemos tenido algunas confirmaciones esperadas, como la de la fecha de publicación de The Last Guardian, para finales de octubre de este mismo año, algún que otro anuncio inesperado como lo de lo nuevo de Kojima para PS4 (que, francamente, no tengo ni idea de qué puede ir), la agradable sorpresa de los nuevos aires frescos de las nuevas entregas de las sagas God of War y Resident Evil, y poco más. Pero vayamos por partes.

Por aquello de seguir el orden establecido, es forzoso comenzar haciendo referencia a las conferencias de Bethesda y de Electronic Arts, que fueron dos soberanas decepciones (lo del vídeo de Star Wars es el ejemplo perfecto de cómo hacer promoción de la nada absoluta). Francamente, ni la nueva edición de Skyrim para la nueva generación aporta absolutamente nada a estas alturas del partido, ni la no información sobre Mass Efffect Andromeda sirve para despejar dudas de un desarrollo que cada día tengo más claro que está más verde que las praderas del nuevo Zelda, que ya es decir. Yo creo que para mostrar lo que vimos en estas dos conferencias, casi mejor habérselo ahorrado. Una pena.

Sobre Microsoft, me gustaría hacer algunas precisiones. Me parece bastante sorprendente que nadie se esté haciendo eco de la gravedad de la decisión tomada por la empresa americana de no volver a hacer ni un solo juego exclusivo para su Xbox One, dado que a partir de ahora todo será compartido con Windows 10, como ya se venía apuntando desde hace meses y el descalabro de Quantum Break. Francamente, en esas condiciones no termino de ver claro el futuro de la dichosa Scorpio, esa consola que se presume potentísima (bastante más que la PS4 Neo, según los rumores más creíbles), pero que no sé para qué demonios quiere tanta potencia y tanto músculo técnico si, a la hora de la verdad, va a dar igual porque habrá versiones siempre mejores en PC para un público bastante más amplio. Misterios de la industria.

Más inteligente me pareció, aunque a muchos les pudo decepcionar, que Sony no dijera nada de su nueva consola. Lo que queremos ver los usuarios son los nuevos juegos, y de eso tuvimos una más que decente ración de vídeos y tráilers. Para empezar, que The Last Guardian tenga fecha de salida es algo que se me hace raro, como si de alguna forma eso le hiciera perder algo de misticismo al asunto y, al mismo tiempo, me atacara directamente a las glándulas lacrimales como nunca antes me había ocurrido con anuncios similares. Es un juego necesario, pero también me lo parecen los otros dos bombazos del año pasado, totalmente ausentes en este, y que evidencian su prematuro estado de desarrollo.

Más interesante fue comprobar la dirección nueva que toma God of War, más cercana al estilo de The Last of Us, por sacrílego que esto pueda parecer. El acertado cambio de mitología, la inclusión de una trama menos irracional y más pausada, o esa acción más verosímil y menos alocada me parecen aciertos esenciales para una franquicia que corría el riesgo de perpetuarse en la irrelevancia. Y ese gesto interumpido de cariño de Kratos (o como se llame, que hay teorías para todos los colores) hacia su hijo es, seguramente, lo más emotivo que ha visto la saga en toda su historia (algo que, dicho sea de paso, tampoco es decir gran cosa).

Otro tanto se puede decir de Resident Evil 7, cuya primera hora se abrió ese mismo día del anuncio a los usuarios de Playstation Plus. Si hay una saga que necesitaba un golpe salvaje de timón era Resident Evil, y parece que al fin todas aquellas promesas de la vuelta al survival horror se van a cumplir: nada de armas, primera persona, posibilidad de compatibilidad con VR, ambientes oscuros y claustrofóbicos con un grado de detalle obsesivo… la senda de PT es alargada, pero bienvenida sea si nos proporciona experiencias tan aterradoras como lo que promete este nuevo capítulo de la histórica saga de Capcom.

Ante la ausencia de grandes bombazos del tipo Red Dead Redemption 2, que era lo que todo el mundo estaba esperando, son los pequeños juegos los que han terminado por tomar cierto protagonismo inesperado, como es el caso de Abzu, ese misterioso juego de PS4 que recoge lo mejor del diseño artístico de Journey y lo traslada a mundos oceánicos de una increíble belleza. Sale el 2 de agosto y a mí desde luego ya me tiene conquistado de antemano, aunque habrá que esperar a jugarlo para sacar conclusiones definitivas. De momento, su trailer es de lo mejor que he podido ver estos días.

Otro que también está dando que hablar, y mucho, es Horizon Zero Dawn. El video con gameplay que se incluyó en la conferencia de Sony permitió ver un estado mucho más avanzado de lo que pudimos ver el año pasado, con unas mecánicas sólidas, un diseño artístico de locos y una protagonista ágil, interesante y con carisma. De todos los juegos que se vieron en la conferencia este fue, con diferencia, el que más merecida expectación ha conseguido levantar.

Para terminar, el necesario epílogo de Nintendo, que siempre a su manera, mostró bastante contenido del nuevo Zelda, que por fin tiene ya título: Breath of the Wild. Hubo anuncios de más Amiibos, en concreto tres para el juego y una nueva hornada con bastante buena pinta, y la confirmación de nuevos títulos de Pokemon. Nada se dijo de NX, como ya estaba anunciado, de modo que todo quedó fiado al Treehouse de Zelda. ¿Y qué sacamos en claro de dicho video? Pues que tiene muy buena pinta, como era de esperar, que los escenarios parecen menos vacíos que en los últimos vídeos mostrados, y que las agilidades de Link y esos trajes (menuda armadura) prometen horas y horas de diversión de la buena. Las dudas, como siempre, vinieron generadas por cómo se verá la versión de NX respecto de la mostrada aquí, de una Wii U que agoniza para poner en pantalla un escenario tan vasto, lleno de fauna y texturas que se extienden más allá de donde alcanza la vista. En cualquier caso, para mí lo mejor sigue siendo un diseño artístico que supera con creces todo lo visto hasta ahora en la saga.

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En resumen el E3 termina con pocas sorpresas, pocos bombazos y, eso sí, un buen puñado de juegos para todas las consolas que demuestra que el estado de forma de la nueva generación va cogiendo el peso específico que se le suponía. ¿Y la Realidad Virtual? Bien, gracias.