Después de varias semanas de analizar detenidamente muchos de los juegos que están próximos a llegar, y con las excepciones honrosas que ya comentamos en una entrada anterior, lo cierto es que tenemos que confesaros una cosa: albergamos serias dudas de hacernos con una consola de próxima generación. Al menos de salida.

Hay varios motivos que explican este bajón de «hype» o como queráis llamarlo, pero el primero de todos es que, en nuestra opinión, la generación actual está teniendo un año 2013 glorioso, seguramente de los mejores que hemos vivido jamás. Es verdad que no todos los años podemos disfrutar de joyas del calibre de Bioshock Infinite, The Last of Us, GTA V, Gran Turismo 6 o Beyond Dos Almas, y que seguramente 2014 va a ser muy, muy diferente: las grandes compañías estarán ya centradas al 100% en sus consolas de próxima generación y lo último grande que queda por salir, como Metal Gear Solid 5, tendrá versiones confirmadas ya muy superiores en Xbox One o en PS4, al igual que va a ocurrir con los FIFA, Call of Duty, Battlefield o Assassin’s Creed de turno en estas Navidades.

Otro asunto, quizá el más importante de todos, es que los juegos de lanzamiento que estarán presentes desde el día 1 no terminan de convencernos del todo. De los que citamos en la entrada anterior únicamente Watch Dogs estará disponible de inicio, y del resto únicamente sabemos que saldrán en algún momento de 2014. Aparte de eso, a nosotros el Killzone Shadowfall, el Forza Motorsport 5 y toda la batería restante de lanzamientos nos da muchísima pereza, la verdad. No es que no luzcan bien: lucen fenomenal, a la altura de los PC’s de ultimísima generación, y estamos seguros de que se va a notar un buen avance gráfico. El problema es que, por poner un ejemplo, a nosotros nos tira más Gran Turismo 6 que Drive Club, en el caso de Sony. Y a eso se suma que todavía nos quedan unos cuantos juegos más por probar, por exprimir, por agotar en nuestra PS3. Sinceramente, podemos esperar un tiempo y dejar a las desarrolladoras que saquen juegos con más gancho, donde realmente se note a todos los niveles el salto generacional y no únicamente en ideas repetidas con más polígonos o texturas.

En cualquier caso, la duda que en realidad preocupa a Sony y a Microsoft es esta: ¿esperará el usuario medio o se irá de cabeza a por la next-gen? Es una pregunta interesante. Nosotros tenemos claro que, de haberse producido un lanzamiento épico que acompañase a PS4, tipo The Last Guardian, nos habríamos lanzando a la next-gen con los ojos cerrados. De haberse anunciado algo así como que saldrían de inicio Metal Gear 5Final Fantasy XV, The Division o, soñando aún más en el País de las Maravillas, un Mass Effect 4, entonces ya nos hubiéramos vuelto locos y habríamos comenzado a arrojar billetes a lo kamikaze. Sinceramente, no es el caso. De momento, no vemos tanto salto técnico pero sí mucha idea trillada, y a nosotros todo ese tema de la expansión social nos suena bastante a rollo de conferencia de E3 para venderlo al gran público. Hace falta tiempo para ver su alcance real y hasta donde se cumplen las promesas.

Conste que hablamos por experiencias muy cercanas en el tiempo, como son 3DS, PS Vita o, más recientemente, Wii U. Aunque ahora la portátil de Nintendo se está comiendo el mercado, hay que recordar que necesitó casi un año para ver juegos realmente rompedores; Vita aún sigue esperando el pelotazo que afiance su catálogo, lo que hace que sus usuarios se tiren de los pelos; respecto a Wii U, y aun a sabiendas de que no había juegos de verdadero empaque, nos hicimos con una de salida y llevamos ya un año soportando bazofia tras bazofia, con las únicas excepciones de Pikmin 3 y Zelda: Wind Waker HD. Sinceramente, de haber sabido que este año se iba a caracterizar por tantos problemas, retrasos e historias, bien podíamos haber esperado a marzo de 2014 para pillarlo en un pack con Mario Kart y algún otro, por ejemplo. A fin de cuentas, y esta es la razón última que nos lleva a ser prudentes con la nueva generación, una consola puede tener millones de gigas y un apartado técnico bestial, pero si no tiene juegos que enamoren y convenzan, ya no cuela.

Entendemos que esta postura, conservadora donde las haya, puede encontrar más de un detractor, pero nada más lejos de nuestra intención ofender a nadie. Nos parece fenomenal que salga una nueva generación y que tenga su público de salida, pero nosotros creemos estar en nuestro derecho de usuarios a escoger el momento adecuado para incorporarnos a ella, una decisión que, como ya ocurrió con la anterior, va a estar marcada esencialmente por los juegos que haya. Así, por ejemplo, nosotros nos hicimos con una PS3 junto con Metal Gear Solid IV y Uncharted 2; años atrás, nos compramos una Gamecube que incluía Wind Waker y Metroid Prime, y mucho más atrás la Nintendo 64 nos vino de entrada con Mario 64 y Goldeneye 007. La clave son los juegos, no tanto las consolas.

Y es que en definitiva, y especialmente en estos tiempos de crisis que corren, no estamos dispuestos a hacer un esfuerzo de 500 o 600 euros alegremente, y mucho menos si no esperamos encontrar nada revolucionario al otro lado. Ni la actual generación nos parece tan desgastada como se apunta desde muchos (interesados) lugares, ni la que viene ha mostrado a estas alturas nada que nos haga temblar de emoción, como sí hicieron en su momento Virtua Fighter con Saturn, Ridge Racer con Playstation o, muy especialmente, Super Mario 64 en aquella inolvidable etapa de 1995-1996. Qué tiempos aquellos.