Las palabras durísimas de Shuhei Yoshida, que confirmó en junio de este mismo año que Sony ya no desarrollaría más juegos triple A para el sistema portátil PS Vita, han sido más demoledoras de lo que pensábamos en un momento. Sí, es cierto que la consola sobrevive como puede en Japón y que se ha convertido en el maná del juego indie, pero apenas tres años y medio después, la impresión que tengo es que PS Vita ha fracasado por completo y que no hay un horizonte para ella.

El sistema fue lanzado en Japón en diciembre de 2011 y en Europa y Norte América en febrero del año siguiente, y ha tenido una existencia plagada de tumbos, incoherencias, grandes juegos y grandes sequías. Comenzó con una hornada de juegos fuerte y apoyo decisivo de Sony y de las third parties, y juegos como Gravity Rush, Tearaway, Persona 4 Golden, Uncharted Golden Abyss, Killzone Mercenaries y un no muy largo etcétera se convirtieron en santo y seña de la consola durante los dos años siguientes al lanzamiento.

A partir de 2013, sin embargo, y coincidiendo con el espectacular año de 3DS, PS Vita se hundió. Ya no es solo que no vendiera más que su directa competidora: es que a principios de 2013 hasta PSP, la consola anterior portátil de Sony, vendía más que Vita. A día de hoy no termina de haber un acuerdo sobre cifras oficiales de venta, ya que Sony se ha negado a dar dicha información, pero las cifras que estiman los medios están en torno a 11/12 millones (para ponerlo en perspectiva, y de acuerdo con información ofrecida por vgchartz, PSP llegó a vender ocho veces más, hasta un total de 80 millones de consolas, mientras que Nintendo 3DS lleva 54 vendidas, de momento).

tearaway

Hay muchos factores que explican el hundimiento de este sistema, pero el último de ellos tiene que ver con la propia consola. PS Vita es un portento técnico, una auténtica maravilla dotada con una tecnología muy avanzada, la mejor que ha tenido jamás una consola portátil en toda la historia. Tiene muchísimas posibilidades, como quedó demostrado sobradamente en muchos de los títulos que hemos citado anteriormente (en especial Tearaway, una auténtica locura impensable en otros sistemas), lo que hace aún más inexplicable, en términos de hardware, el fracaso de un sistema como este. Hay que remontarse mucho para encontrar un caso similar, el de una consola que, adelantada a su tiempo, se hundió de manera estrepitosa, y aquella vez se llevó por delante a una compañía como SEGA.

Si PS Vita ha muerto es porque la han dejado morir sus principales responsables, los mismos que llevan meses sin publicar títulos exclusivos para la consola, los mismos que han llegado a declarar que les toca a las third parties desarrollar toda su creatividad, como si ellos hubieran hecho ya bastante con hacer la consola. Y las bajas ventas no son una excusa: a pesar de haber vendido aún menos que Vita, Nintendo lleva apoyando Wii U, aun con todos los matices, retrasos y lo que se quiera, desde que la lanzó. No creo que un solo usuario de Wii U se sienta abandonado, algo que los de PS Vita llevan diciendo desde hace ya demasiados años, porque cada cierto tiempo recibe títulos que contribuyen a aumentar un catálogo realmente digno y lleno de auténticas joyas que solo se pueden encontrar en dicha consola.

Y es que para mí la clave está en la ausencia de juegos, más allá de cualquier otra consideración. Puede que Vita tenga algunos títulos muy buenos con los que dar la cara, pero es que 3DS tiene una barbaridad de títulos. Sencillamente, no hay comparación. Lanzamientos clave como Monster Hunter o Kingdom Hearts, que antes iban para Sony, ahora van para su competidor, a lo que hay que sumar su extraordinario catálogo de exclusivos, con Pokémon X/Y, Super Mario 3D Land, Smash Bros, Animal Crossing, Zelda o Mario Kart 7 a la cabeza, y el apoyo decisivo de empresas como Konami o Capcom, que con Super Street Fighter IV o, especialmente, Resident Evil Revelations, le dieron auténtica vida en los primeros compases de vida del sistema. 3DS se está llenando de clásicos y aunque últimamente no resplandezca como antaño, se permite el lujo de hacer conversiones de Starfox 64, Ocarina of Time, Majora’s Mask o incluso Xenoblade Chronicles, ampliando el catálogo a niveles estratosféricos.

animal-crossing-new-leaf-a-link-between-worlds

La falta de desarrollo de verdaderos exclusivos que aprovecharan el potencial de la consola (muchos de los juegos citados, Tearaway incluido, han conocido adaptaciones a otros sistemas), ha terminado por arrinconar a Vita en ese espacio de extraña indefinición entre lo indie y la rareza japonesa, una esquina minoritaria que no hace justicia, ni de lejos, tanto al hardware como a las posibilidades que podía haber llegado a desarrollar.

Parece poco probable que después de este descalabro (tampoco atribuible al fenómeno del videojuego en telefonía móvil: ahí está 3DS para demostrarlo), Sony se vaya a atrever a lanzar un nuevo sistema portátil. Desde luego, e insistiendo que este artículo únicamente refleja mi opinión personal, ha perdido toda credibilidad para ello.

Shuhei-Yoshida-PSVita-650x450