Con motivo de la salida de la demo de FIFA 15, hemos puesto a nuestros futboleros de la redacción a exprimir a fondo todas sus posibilidades, y aquí os ofrecemos el resultado: unas impresiones a dos bandas con las que esperamos que podáis haceros una idea de lo que nos espera, a partir del 25 de septiembre, con la nueva entrega del clásico de fútbol de EA Sports.

Mucho más que fútbol (Alejandro Vizcaíno)

Tras varias horas probando las novedades de FIFA15, podemos confirmar que la franquicia sigue con paso firme mejorando la experiencia del deporte rey. Lo primero que llama la atención es que se ha mejorado mucho todo lo que rodea a los partidos: las secuencias de video, antes durante y al acabar el partido son impresionantes. Los estadios están vivos, con un publico que interactúa en base a lo que ocurre en el campo. También tendremos los cánticos de cada equipo recreados perfectamente, que generan una ambientación realista.

En el apartado técnico vemos un avance respecto  a lo visto en la entrega anterior y si lo comparamos con la antigua generación el cambio es espectacular. El césped se recrea en tres dimensiones, dando “por fin” sensación de volumen. Pero además se va deteriorando con el paso de los minutos por las pisadas, entradas, etc. Por su parte, los jugadores lucen mejor que nunca, sobre todo en las repeticiones, donde podremos recrearnos viendo cómo se mueve la camiseta de una manera realista, como gesticulan y gracias al motor Ignite, como tiene un movimiento muy natural, dando lugar a veces incluso a confundirse con los jugadores reales.

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Pero donde EA da el do de pecho es sin duda en la jugabildad. El tempo del partido es más lento, más realista.  Cuesta mucho más realizar regates, irse en velocidad y crear oportunidades de gol. Defensivamente, es más arriesgado hacer una entrada, hay que calcular mejor el timing o nos veremos en el suelo sin el balón más de una vez.

En conjunto, da la sensación de ser mucho más parecido a un partido real, y en parte la justificación de este cambio viene dada por el complejo número de animaciones que el motor Ignite puede procesar. Los jugadores ya no giran como si estuvieran anclados a un eje, ahora se tiene en cuenta la posición, la versomilitud de lo que queremos realizar, y la posición del balón, de manera que si queremos hacer un cambio brusco de dirección, el jugador no lo realiza automáticamente, sino que va adaptando el cuerpo de manera que, si es difícil, tardará más, perderá el balón o incluso se doblará un tobillo, con la correspondiente lesión que acarrea.

Los equipos juegan teniendo en cuenta el marcador y el tiempo, siendo más conservadores si van ganando o arriesgando más dejando espacios, si queda poco tiempo y van perdiendo, hacen faltas para cortar contraataques, cambian la forma de jugar, alternando entre las bandas y el centro, dependiendo de cómo defendamos.

En resumen, una primera aproximación muy esperanzadora, que nos obligará a redefinir nuestra forma de jugar, y que nos hará disfrutar del fútbol como hasta ahora no se ha visto.

Mucho más que una actualización (Rudyard)

Los aficionados a los juegos de fútbol, y en concreto a la saga FIFA, estamos cansados de escuchar la cantinela de que EA sobreexplota la franquicia, que con unas actualizaciones descaradas de plantillas y poco más le cobran al personal una pasta cada 12 meses, etc. Creo que buena parte de esa crítica viene de parte de gente que, sinceramente, ni entiende de esto ni tiene el menor interés por ello. Cualquiera que se haya tomado la molestia de seguir la evolución de la saga en los últimos años (condicionada, evidentemente, por una séptima generación alargada en exceso, lo cual no es culpa del software, recordemos), se tiene que dar cuenta de que FIFA es el dominador indiscutible por algo más que cambiarle el número y la pose de Messi en la carátula de cada nueva entrega.

En concreto, la demo de la última entrega ofrece mucho material para ver el gran salto respecto de FIFA 14, un juego que como ya comentamos en su momento, nos parecía un digno primer representante en nueva generación, pero lastrado sin duda por el poco tiempo que en EA Sports habían tenido para trabajar con los nuevos kits de desarrollo de PS4 y Xbox One. Solo en esta demo hemos visto detalles gráficos y jugables que hacen palidecer de envidia al anterior juego: la presentación es impecable, con unas mejoras a nivel gráfico evidentes tanto en los jugadores como en estadios, público, etc. El partido inicial obligatorio, el Liverpool – Manchester City, es la excusa perfecta para ver nuevas animaciones del público entonando el histórico “You’ll never walk alone”, himno del conjunto local, con unas tomas sencillamente magistrales. EA Sports ha buscado la espectacularidad y el detalle a partes iguales, ofreciendo unas repeticiones asombrosas, animaciones nuevas tras determinadas situaciones y una selección de imágenes de cada partido que se acercan un poco más a ese fotorrealismo espeluznante que hará que, dentro de unos años, tengamos que frotarnos los ojos.

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Si ahora todavía no llegamos a ese nivel es, sin duda, por algunos fallos que esperamos se corrijan en la versión definitiva. Los jugadores al sprint tienen tirones, como los de un coche en manos de un conductor inexperto, y los saques de esquina siguen siendo una calamidad en cuanto a la respuesta de la defensa y el portero. No todo son problemas, evidentemente. En concreto, el comportamiento y animaciones de los porteros ha sufrido una barbaridad de cambios: ya no son ese bloque inamovible de antes, sino que reaccionan de una manera mucho más realista, fluida y detallada. Son sin duda uno de los grandes beneficiados del título, por más que el resto del juego agradezca una mayor fluidez y velocidad en las transiciones, una mayor ventaja en defensa que hace más igualados según que duelos críticos, mayor número de opciones en los córners, etc.

A nivel estético, hay detalles que se agradecen, como la degradación del campo de juego (algo que, en el caso de la demo al menos, no hemos notado que influya en la respuesta del balón, como sería deseable), una mejora en los menús en cuanto a accesibilidad y presentación (los cambios con el rostro del jugador son un acierto), etc. El modo ultimate team, del que se ofrecen algunas migajas que no son más que un tutorial sobre el factor de la química, permite ver también cómo funciona el aspecto de las cesiones, tácticas, etc.

Es posible que FIFA 15 no sea un juego de fútbol perfecto, y que cuando tengamos la versión definitiva encontremos aquí y allá aspectos que no nos terminen de convencer del todo, pero desde luego tiene todas las papeletas para seguir dominando con puño de hierro la escena futbolera un año más, y van unos cuantos. Las bondades gráficas del nuevo motor Ignite comienzan a notarse, a pesar de lo cual pensamos que el gran cambio respecto a FIFA 14 no va a ser tanto de tipo estético como en la enorme cantidad de mejoras jugables que se perciben en esta demo. Sigue habiendo margen de mejora en esta generación, pero FIFA 15 ha dado muchos más pasos, sinceramente, de lo que pensábamos que iba a hacer la saga a estas alturas del partido.