Ha pasado un mes desde que se lanzó Animal Crossing en España, y desde entonces hemos acumulado más de 100 horas jugadas, ¿cómo? ¡Es imposible no hacerlo!

Como la gran mayoría ya sabe, Animal Crossing es un simulador social desarrollado por Nintendo que consiste en crear una vida de ensueño en un paradisiaco pueblecito repleto de animales con los que hablar y actividades como la pesca, recogida de frutas o captura de insectos.

Lo innovador de esta nueva entrega de Animal Crossing, que se lanzó por primera vez en Game Cube, es la capacidad de crear un pueblo a tu gusto gracias a las nuevas posibilidades que te ofrece el juego al ser nombrado “Alcalde” de esta pequeña villa. Además, se ha convertido en un juego realmente social debido al nuevo sistema Streetpass y la posibilidad de compartir tu casa con las personas que se cruzan en tu camino, invitar a tus amigos al pueblo, o crear “sueños” de tu pueblo para que otros lo visiten y se mueran de la envidia.

Animal Crossing se basa en un sistema de recompensas muy explotado en el “advergaming”, es decir, el usuario ofrece una cosa, su tiempo, y ellos ofrecen otra, cápsulas de felicidad, pequeños trofeos. Dedicas el tiempo a recolectar fruta, cazar insectos y zambullirte para conseguir pulpos que luego venderás en la tienda para obtener dinero y así poder comprar más cosas. La esencia del capitalismo, pero con un aire naïf y delicioso que hace que esas horas se pasen volando.

La dinámica es bien sencilla, de hecho, es un juego que no tiene guión y tampoco fin. Exacto, es infinito. Puedes jugarlo tanto como quieras, puedes modificar tu pueblo tantas veces como quieras, y puedes customizar tu casa tanto como quieras (y tanto como te permita el juego). Las posibilidades son casi infinitas.

Cogimos el juego con muchas ganas debido a la gran expectación que se había creado entorno al título, y empezamos a jugar. Las horas fueron pasando, los días cayendo y en la redacción empezamos a preocuparnos por nuestro propio rendimiento: ¡solo jugábamos a Animal Crossing! No existían más juegos, solo Animal Crossing.

Cada vez que intentábamos dejarlo, nos acordábamos de que el sábado era el día del “Concurso de Caza de bichos” y que si ganábamos ganaríamos un trofeo que quedaría preciosa en nuestra casita de ensueño; o, que el domingo podíamos comprar nabos y después revenderlos a un precio mayor otro día, o que traerían a la tienda de Tom Nook nuevos muebles para nuestra casa. Una locura. El juego te da pequeñas recompensas que agradeces muchísimo y te hacen sencillamente feliz.

El buen ambiente que se respira en la ciudad hace que las horas pasen volando y que cuando te quieras dar cuenta, hayan pasado días, tu pueblo haya evolucionado contigo y que lo sientas tuyo. Eso es lo que hace que sea muy difícil dejarlo.

En definitiva, es imposible dejar el juego. ¿Para qué resistirse si es un juego genial? Si vosotros también sois de esos que no pueden dejar de jugar y de visitar pueblos de otros, os pasamos el nuestro: 7100-2365-7358 ¡Como si fuese vuestra casa!