Después de haber dado algo de tiempo para asentar algunas ideas , mi concepción de Mario Kart 8 Deluxe ha ido cambiando un poco (no demasiado, ya lo avanzo). No me entendáis mal: adoro Mario Kart 8, para mí es el mejor juego de la saga con una enorme diferencia sobre todo lo anterior, y eso es decir mucho. Ha vendido más de 8,5 millones de copias, siendo el juego de más éxito de Wii U, y por supuesto que las mejoras anunciadas para su port a Switch son sin duda necesarias y bienvenidas.

Sin embargo, y quizá porque es la primera vez en que la saga se «conforma» con una versión en el salto de una generación a otra, mentiría si dijera que no me llevé una pequeña decepción. Comprendo que el juego es un auténtico caramelo al que mucha gente no habrá jugado dado el fracaso de la consola, que el catálogo de Switch necesitaba juegos potentes para este 2017 y que resulta realmente complicado hacer un Mario Kart 9 en tan poco tiempo que mejore de forma sustancial lo ya visto en 2014.

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El juego partió de salida con 32 circuitos y 30 personajes, pero gracias a los DLC posteriores amplió el asunto a 48 circuitos y 36 personajes, además de permitir jugar con nuestro Mii. Con los cinco nuevos personajes (Rey Boo, Huesitos, Bowser Junior, Inkling Boy e Inkling Girl) la cifra se eleva a 42, lo cual no está nada mal y repara en parte uno de los problemas que le vi en su momento al juego, la cuestionable elección de personajes. Creo que con estas adiciones ya poco se le puede reprochar, aunque yo sigo pensando que aquí hay hueco para Toon Link, Pikachu o Kirby, por poner solo tres ejemplos de personajes que casarían perfectamente con la estética del juego.

No se han añadido circuitos extra para el modo gran Prix, algo que yo hubiera agradecido aunque hubiera sido únicamente un par de premios más (8 circuitos, incluyendo 3 o 4 retro), pero a cambio nos han resuelto el gran problema real del juego, en el que coincidió toda la crítica especializada: el modo batalla. Ahora tenemos 4 circuitos, uno de ellos basado en Splatoon, la Mansión de Luigi del título de Gamecube, el Estadio de Batalla de Wario y otro circuito basado en el clásico de SNES. Vuelven los globos y se añade un modo de bombas en circuitos cerrados, que es lo que en un principio debió haber sido.

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Hasta aquí el contenido extra, que se completa con cuatro nuevos vehículos para los nuevos personajes. No obstante, aquí no terminan los cambios: a partir de este juego se podrán llevar dos ítems a la vez, un cambio sustancial en el juego que recupera el sistema de Double Dash!!. Se añaden además dos nuevos ítems, una pluma que nos permite saltar y un fantasma para hacernos invisibles ante ataques enemigos. Por último, se incluye una especie de antena en cada vehículo que nos permite asistencia asistida para facilitar la conducción y evitar caídas, por ejemplo. Entiendo que este modo estará pensado para los más pequeños (y/o los más inexpertos).

Todos estos cambios, en especial los que se refieren a los ítems y al sistema de conducción asistida, pueden modificar sustancialmente la experiencia de juego de Mario Kart 8. No hasta el punto de hablar de un juego nuevo, evidentemente, pero sí en el sentido de modificar las estrategias de ataque y defensa, así como esas persecuciones finales. En la versión de Wii U hay que ahorrar mucho dependiendo de las situaciones, mientras que aquí se va a volver todo un poco más alocado.

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Con todos estos mimbres, me parece que Mario Kart 8 Deluxe tiene todas las papeletas para repetir éxito en estos primeros compases de la vida de Switch. No hay otro juego del catálogo inicial que tenga el mismo potencial de diversión cooperativa que proporciona este título, que además va tan sobrado de calidad como de contenido y ha corregido, para bien, las pocas pegas que se le podían poner al título original. Los que lo han podido probar afirman además que no se pierde tasa de frames en el modo cooperativo a pantalla partida, así como en el de la tableta, de manera que a nivel técnico promete ser también impecable.

Enlazando con esto último cabe, sin embargo, preguntarse hasta qué punto mejora Switch el modo en que Mario Kart 8 se ve. Por lo visto hasta ahora, yo apenas percibo diferencias entre una versión y otra, más allá del nuevo contenido, personajes y el doble ítem. Gráficamente me parece más de lo mismo (exactamente igual que con Splatoon 2, por cierto), algo que por una parte podría poner en entredicho las diferencias técnicas entre Wii U y Switch o, por otro lado, cuestiona (y esto es lo más probable) el tiempo de los programadores a la hora de llevarla a la nueva consola, que imagino habrá sido más breve de lo que pensamos.

Ya para terminar está el tema del precio, claro. Quizá vender este juego a un precio reducido, de unos 40 euros, hubiera sido lo adecuado teniendo en cuenta que para una persona que tenga ya el juego en Wii U, con sus DLC, la versión Deluxe le aporta el modo batalla y pare usted de contar, más allá de lo señalado más arriba. Entiendo, y esto es un poco lo más triste de todo, que Nintendo no está pensando tanto en los usuarios de Wii U como en los futuros compradores de Switch.

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