El dia 13, prácticamente con la mayor parte del pescado vendido en anteriores conferencias de otras compañías, el heredero del ya clásico Nintendo Direct, el Spotlight, llegará a las 18:00 hora española para desgranar el contenido de la compañía japonesa de aquí a final de año. Lo cierto es que 2017 está siendo un año mucho mejor para Nintendo de lo que muchos pensábamos. Switch está funcionando muy bien en ventas (va ya por los casi 3 millones de unidades, a razón de una al mes desde su lanzamiento a primeros de marzo), y ha calado en crítica y público como hacía tiempo que una consola de la compañía no lograba.

No obstante, y a pesar de estos parabienes, nosotros seguimos viendo muchos borrones en el expediente de Switch. Sigue teniendo un catálogo paupérrimo a estas alturas de su nacimiento, con apenas dos juegos imprescindibles (Mario Kart 8 Deluxe y Zelda: Breath of the Wild), que también están disponibles para Wii U en versiones prácticamente idénticas. El resto, mal que le pese a quien le pese, no pasa de títulos a todas luces menores que son incapaces de justificar la compra de la consola, por lo que se espera que el E3 sirva para remediar eso, con el fontanero bigotudo al frente de una nueva oleada de títulos que deberían sacar a la consola de ports, versiones y remakes de juegos demasiado añejos como para despertar el mismo interés de hace 25 años. Sea como fuere, y al igual que hicimos con Sony en la entrada previa, nos detendremos en realidades contrastadas, deseos probables y sueños imposibles.

1) Realidades contrastadas.

Se sabe que Nintendo va a hacer gravitar “su” E3 en torno a Super Mario Oddisey y, en menor medida, Splatoon 2. Con Arms recién puesto a la venta y unas críticas algo más flojas de lo esperado, es hora de que nuevos títulos copen el protagonismo con los ya famosos Treehouse live events, como el que el año pasado protagonizó con gran éxito Breath of the Wild.

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De Super Mario Oddisey, que se podrá jugar por primera vez desde que fue anunciado el año pasado, se espera prácticamente de todo. Heredero espiritual de los mundos abiertos de los ya lejanos Super Mario 64 y Super Mario Sunshine, el juego está llamado a retomar el trono que desde hace ya más de una década dejó libre Mario Galaxy en las plataformas 3D, a lo que se suma la tarea de liderar el catálogo de Switch y de convertirse en el primer exclusivo indiscutible del catálogo. Casi nada.

Sobre Splatoon 2, y por más que su éxito resultará indiscutible, como ya ocurrió con la primera entrega, yo no dejo de pensar que seguimos con un título menor que, por lo visto hasta ahora, no justifica ese 2 que lleva a la espalda. En cualquier caso, la ensalada de disparos de pintura merece la oportunidad de demostrar lo equivocado que estoy, (como ya me pasó con la primera entrega en su momento, justo es reconocerlo).

Más interés me despierta, sin duda, Xenoblade Chronicles 2, del que deberíamos saber algo más ya a estas alturas, pero que sigue envuelto en el más absoluto de los silencios. Me parece muy poco probable que salga en 2017, sobre todo porque la única ventana de lanzamiento probable, para no pisarse con Mario Oddisey, sería la de otoño, y me parece demasiado cercana para lo verde que se anunciaba el juego en el tráiler de lanzamiento de la consola. En cualquier caso, el trabajo de Monolith Software es encomiable con esta saga desde la primera iteración para Wii, de modo que el voto de confianza va por delante. Veremos.

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Aparte de eso, las únicas realidades contrastadas por ahora son el terrorífico Mario + Rabbids Kingdom Battle (filtrado hace días, una especie de monstruo de Frankenstein que en buena hora…), así como los enésimos ports de Pokémon Tournament DX, también original de Wii U, y nada menos que Monster Hunter XX, de 3DS. Parece que hasta que Mario diga lo contrario, la vida útil de Switch se va a reducir a este tipo de juegos de compensación, máxime cuando no hay una infraestructura online que apoye el sistema con una consola virtual o similar (Nintendo anunció hace poco que retrasaba el servicio online hasta 2018). Por lo menos los precios anunciados para ese servicio online, de 20 euros al año, parecen más razonables de lo que nos temíamos. Algo es algo.

2) Deseos probables.

Este terreno resulta extremadamente complicado en el caso de Nintendo. Imaginamos que Retro Studios estará trabajando en algo desde hace tiempo, y aunque sería surrealista que fuera el port de Donkey Kong Tropical Freeze, la verdad es que uno ya no sabe qué pensar. La saga Metroid lleva ya diez largos años en el dique seco (y no, no cuento Metroid: Other M, lo siento), por lo que no sería demasiado sorprendente que hubiera algún anuncio relacionado con la vuelta de Samus al ruedo. No obstante, son ya demasiados E3 donde nos vamos de vacío espacial, por lo que más papeletas tiene de entrar en los sueños imposibles que en los deseos probables.

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Más probable parece, si atendemos a los rumores, otro port, esta vez el de Smash Bros. Y por cierto, me gustaría que nadie me entienda mal con el tema de los ports de Wii U: entiendo que la consola vendió tan poco que muchas de las joyas de su catálogo han pasado sin pena ni gloria, y que está fenomenal que la gente que está subiéndose ahora al carro de Switch tenga la ocasión de jugarlas. El problema es que hay 13 millones de usuarios, entre los que me encuentro, a los que me imagino que todos estos ports les importarán un soberano pimiento, y eso es algo que me parece igual de comprensible que lo anterior. Sea como fuere, un port de Smash Bros que incluyera los DLC y algún que otro personaje nuevo podría estar bien… si, insisto, no se ha jugado ya al original de Wii U. En caso contrario, me temo que el impacto del anuncio será mayor o menor según el caso personal de cada usuario.

Pikmin 4 es otro de esos títulos que en algún momento deberán asomar la cabeza. Miyamoto reconoció que el juego estaba en principio previsto para Wii U, pero que finalmente se decidió trasladarlo a la nueva consola. Nada que objetar hasta aquí. La saga se estrena en 3DS con el más que discreto Hey Pikmin! este mismo verano, así que no sería de extrañar que este no fuera el mejor momento para anunciar el proyecto del hermano mayor. Otro que me temo que tendrá que esperar un tiempo más en la nevera, y ya van unos cuantos.

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3) Sueños imposibles.

Si Sony se sacó de la manga unos cuantos ases en 2015 tirando de nostalgias varias, creo que Nintendo podría conseguir algo parecido si anunciara, de golpe y porrazo, que entre 2017 y 2019 verán la luz las siguientes iteraciones de Metroid Prime, F-Zero GX y Luigi’s Mansion, así como una nueva IP totalmente nueva, diferente y rompedora.

Además de esto, si algo tiene que cambiar en la dinámica de Nintendo es la de apostar un poco más por títulos multiplataforma de contrastada calidad. No puede ser que la compañía se rinda a la evidencia de que para una amplia mayoría de jugadores sus consolas son consideradas el segundo plato para poder jugar a sus exclusivos. Hace falta ver en cancha a los títulos que todos conocéis, en versiones que saquen partido de las virtudes de esta consola tan peculiar. Por ello, si a esas tres cartas maestras le sumaran un FIFA 18 en condiciones y versiones decentes (insisto, decentes) de Assassin’s Creed Origins, Call of Duty WWII y ese Skyrim con el que todos sueñan desde que lo vieron en el tráiler de lanzamiento del juego, podría ser el acabóse.

Sé que esto de soñar es gratis, pero si algo así sucediera, aunque solo fuera en parte, creo que colmaría los sueños más húmedos del fan más escéptico de la compañía nipona. Y, sinceramente, estoy convencido de que algo así tiene que estar preparando Nintendo, porque este silencio únicamente interrumpido por ports y más ports de juegos ya vistos y vividos, solo se puede explicar si hay un bombazo a la vuelta de la esquina. El día 13 saldremos de dudas.

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