Cuando en 2008 apareció Call of Duty: Modern Warfare, supimos que se acababa de producir un antes y un después en la historia de los FPS. Era un juego absolutamente demoledor en todos los sentidos, no ya solo por cambiar de manera radical la estancada ambientación de la Segunda Guerra Mundial que tanto y tan bien explotaron franquicias como Medal of Honor o las primeras entregas de COD. Modern Warfare modificó algunos aspectos esenciales del concepto de la campaña, ahora mucho más espectacular y cinematográfica, y aportó un modo multijugador que, sencillamente, se convirtió en el santo y seña de la séptima generación, cautivando a millones de jugadores de todo el mundo. Así de sencillo.

No obstante, la repetición de una serie de fórmulas y la falta de ideas nuevas, tanto por parte de Infinity Ward (artífices de la sub-saga Modern Warfare) como de Treyarch (responsables de Black Ops), hicieron a muchos temer por la salud de la franquicia. La alternancia de lanzamientos, que Activision planeó para tener todas las navidades un título en el mercado, garantizó las ventas pero no la continuidad en el terreno de la calidad. Las campañas cada vez eran más cortas e insustanciales con alguna que otra excepción, y el multijugador se estancó en los mismos modos y unas mecánicas que tocaron fondo con COD: Ghosts, con diferencia uno de los más flojos de toda la saga.

Ha tenido que incorporarse una nueva compañía a la faena para que toda la estructura de la franquicia se modifique. Ahora mismo, el plazo de desarrollo se ha ampliado a tres años, tiempo que ahora sí parece suficiente para garantizar la calidad de los lanzamientos en cada ciclo. Sledgehammer, responsable de Advanced Warfare, ha sido la primera en llegar realmente a la nueva generación y lo ha hecho aportando algunos conceptos que, a pesar de las protestas de muchos fans tradicionales, a nosotros nos han parecido más que bienvenidos.

maxresdefault

En primer lugar, el traslado del conflicto bélico en Oriente Próximo a otro diferente era necesario. Llevábamos casi el mismo tiempo peleando en las arenas del desierto que en la playa de Omaha, algo de lo que casi nadie parece darse cuenta. Pero es que, además, Sledgehammer quiso que la ambientación futurista no se quedara solo en un marco sin más. Para ello, dotó a las mecánicas de nuevas fórmulas, entre las que destacan con fuerza propia el doble salto, los impulsos frontales y laterales y, muy especialmente, todo un nuevo arsenal dotado de tecnologías nunca vistas antes, tanto a nivel de gadgets como de armamento.

Por ello, jugar a Advanced Warfare permite a los jugadores más tradicionales experimentar sensaciones nuevas, desarrollar nuevas estrategias de combate y adaptarse a nuevos terrenos, mientras que los recién llegados pueden disfrutar de la experiencia acumulada por años de éxitos y un motor gráfico renovado a la altura de la octava generación.

La Campaña

A diferencia de anteriores juegos, el empeño en dotar a Advanced Warfare de una campaña más sustancial es evidente desde el primer minuto. El cuidado con el que se ha tratado un reparto donde destacan Troy Baker (Joel en The Last of Us) y Kevin Spacey (Sospechosos habituales, Seven), viene acompañado de una trama potente y plagada de momentos intensos, si bien mantiene alguno de esos tópicos que de cuando en cuando lastran un clásico guión de encuentros y desencuentros entre el honor, la corrupción y el poder.

En esta ocasión, seguimos los pasos de John Mitchell (Baker), un soldado que tras una traumática experiencia en una misión en Seúl decide abandonar el cuerpo de marines para ingresar en la compañía militar Atlas, liderada por Jonathan Irons (Spacey). A partir de ahí, las complicaciones para terminar con una amenaza terrorista pondrán a prueba al equipo de Mitchell en un recorrido que lo llevará de punta a punta del globo terráqueo.

Call-of-Duty-Advanced-Warfare-Kevin-Spacey

La campaña permite apreciar la excelencia técnica de un juego que presume de un motor gráfico impresionante, sobre todo en lo referente a animaciones faciales. Si bien las secuencias CGI todavía están lejos del motor de juego, resulta espeluznante el modo en que hemos reconocido a Troy Baker, de quien nada sabíamos sobre su participación aquí hasta meter el disco en primer lugar. El juego va más allá, obviamente, mostrando todo tipo de virtuosismos en texturas, reflejo de diferentes superficies y, evidentemente, la marca de la casa: explosiones, tiros y destrucción a granel. Sinceramente, a nivel técnico se le pueden poner pocos reparos a este juego, al margen de algún que otro clip ocasional derivado de la cantidad de personajes en combate al mismo tiempo.

Cada una de las 15 misiones principales aportan la suficiente intensidad y experiencia para que cualquier tipo de jugador se adapte a las nuevas mecánicas del juego y esté preparado para el desafío verdadero, el multijugador. Antes de ello, no obstante, tiene la ocasión de viajar por medio mundo y de disfrutar con una nada habitual variedad de misiones, situaciones y posibilidades de combate que nos devuelve a esta saga a algunos de sus mejores momentos. Al margen de los excelentes momentos de acción pura y dura, que los hay a raudales, se agradecen las secciones de vehículo (en especial la del caza de combate), ya que contribuyen a esa sensación de variedad constante a la que nos enfrentamos en el juego.

Otro aspecto positivo de la campaña es la posibilidad de mejorar ciertos aspectos del exoesqueleto de nuestros soldados, como la velocidad, la resistencia o determinados aspectos relacionados con las armas, como el retroceso, la velocidad de recarga o la capacidad para llevar más granadas. Respecto a estas, cabe mencionar la gran variedad que ha introducido Sledgehammer: las hay de humo con capacidad para detectar enemigos, inteligentes para detectar objetivos, PEM para desactivar drones u otros vehículos aéreos…

Evidentemente, no todo son flores: no es que abunden, ni mucho menos, pero seguimos pensando que el concepto de sigilo y Call of Duty se llevan igual de bien que la velocidad y el tocino. Hay algunos enemigos que siguen pensando, como en entregas anteriores, que eso de subirse de pie encima de un autobús es lo último en camuflaje, y otros que salen alegremente de sus coberturas para que les dé algo el aire. Dicho esto, sí hemos notado una ligera mejora en la inteligencia artificial frente a Ghosts, pero aun así consideramos que queda mucho margen de mejora.

En definitiva, la campaña de Advanced Warfare es de las mejores que hemos jugado en los últimos tiempos. No solo tiene unos personajes y una historia interesantes, por tópicos que puedan parecer en algunos momentos, sino que además está llena de momentos épicos e intensos y sirve como excelente introducción a las mecánicas del juego, que es en definitiva lo que uno espera de este tipo de modos.

call-of-duty-advanced-warfare-2014103174357_4

Multijugador

En este apartado hay que hacer una mención inicial a las misiones exo, destinadas al cooperativo local. Siguiendo la línea de anteriores juegos, permiten a dos jugadores a pantalla partida realizar unas misiones breves que pueden servir, más que de práctica, para subir determinados niveles y rangos, pero poco más. No alargan excesivamente la vida del juego aunque están igual de cuidadas que el resto y pueden permitir pasar más de un buen rato, especialmente cuando la campaña esté más que trillada.

El jugador online es, con diferencia, el modo estrella del juego y en el que la comunidad pasará seguramente buena parte del año ocupada en hacerse con el mayor número de prestigios posibles. Como es ya tradicional en la saga, la variedad de opciones de personalización permitirá a cada cual hacerse con el soldado que prefiera en forma, tamaño, color y sexo. Los puntos obtenidos por las partidas en sus muy diferentes modos de juego (duelo por equipos, dominio, etc…) nos permiten obtener cajas de equipamiento nuevo, que iremos desbloqueando a su vez conforme avancemos en los niveles de progresión. Unas cuantas horas de juego nos permitirán avanzar rápidamente, quizá más que en otras ocasiones, lo que puede no ser del gusto de todos.

1111111111111111111111111111111111111

Las opciones de personalización son enormes, desde la creación del personaje a las diferentes clases de equipo, por no mencionar los cientos de combinaciones en cuanto a equipamiento o exoesqueletos. Una vez alcanzados ciertos niveles se irán desbloqueando más gadgets que incorporar, como miras telescópicas, agarres para la estabilidad, etc. Al principio puede llegar a desbordar, por lo que recomendamos paciencia a los nuevos en esto.

En cualquier caso, el multijugador online es donde todas las bondades de Advanced Warfare se ponen de manifiesto: los mapas cobran una nueva dimensión respecto a entregas de antaño: ya no son horizontales sino claramente verticales en muchas secciones. La opción del doble salto con impulso supone un riesgo porque nos sitúa a descubierto y a tiro de cualquiera, pero nos da una ventaja considerable al darnos una perspectiva sobre el terreno de batalla. Los escenarios contribuyen a ello con diferentes planos de altura en los que podemos poner en práctica todas nuestras habilidades, a las que vamos sumando ventajas con las rachas, como la posibilidad de descubrir la posición de nuestros enemigos en el mapa, piratear dicho mapa o invocar diferentes tipos de asistencia aérea de mayor o menor impacto.

Advanced Warfare no tiene absolutamente nada que envidiar en este sentido a los clásicos Modern Warfare, de los que es deudor en muchos más sentidos de los que parece. No estamos ante un juego revolucionario, aunque es lo más lejos que la saga se ha atrevido a llegar en mucho tiempo, y eso ya por sí solo es digno de mención. Puede que haya llegado sin el bombo de Titanfall o de Destiny y sin sus ansias de revolucionar el mundo del FPS, pero con perdón de sus más que justificados fans, a nosotros el juego de Sledgehammer nos parece superior en no pocos aspectos. Y eso es decir mucho.

call-of-duty-advanced-warfare-multiplayer

Cuando en 2008 apareció Call of Duty: Modern Warfare, supimos que se acababa de producir un antes y un después en la historia de los FPS. Era un juego absolutamente demoledor en todos los sentidos, no ya solo por cambiar de manera radical la estancada ambientación de la Segunda Guerra Mundial que tanto y tan bien explotaron franquicias como Medal of Honor o las primeras entregas de COD. Modern Warfare modificó algunos aspectos esenciales del concepto de la campaña, ahora mucho más espectacular y cinematográfica, y aportó un modo multijugador que, sencillamente, se convirtió en el santo y seña de la séptima generación, cautivando a millones de jugadores de todo el mundo. Así de sencillo. No obstante, la repetición de una serie de fórmulas y la falta de ideas nuevas, tanto por parte de Infinity Ward (artífices de la sub-saga Modern Warfare) como de Treyarch (responsables de Black Ops), hicieron a muchos temer por la salud de la franquicia. La alternancia de lanzamientos, que Activision planeó para tener todas las navidades un título en el mercado, garantizó las ventas pero no la continuidad en el terreno de la calidad. Las campañas cada vez eran más cortas e insustanciales con alguna que otra excepción, y el multijugador se estancó en los mismos modos y unas mecánicas que tocaron fondo con COD: Ghosts, con diferencia uno de los más flojos de toda la saga. Ha tenido que incorporarse una nueva compañía a la faena para que toda la estructura de la franquicia se modifique. Ahora mismo, el plazo de desarrollo se ha ampliado a tres años, tiempo que ahora sí parece suficiente para garantizar la calidad de los lanzamientos en cada ciclo. Sledgehammer, responsable de Advanced Warfare, ha sido la primera en llegar realmente a la nueva generación y lo ha hecho aportando algunos conceptos que, a pesar de las protestas de muchos fans tradicionales, a nosotros nos han parecido más que bienvenidos. En primer lugar, el traslado del conflicto bélico en Oriente Próximo a otro diferente era necesario. Llevábamos casi el mismo tiempo peleando en las arenas del desierto que en la playa de Omaha, algo de lo que casi nadie parece darse cuenta. Pero es que, además, Sledgehammer quiso que la ambientación futurista no se quedara solo en un marco sin más. Para ello, dotó a las mecánicas de nuevas fórmulas, entre las que destacan con fuerza propia el doble salto, los impulsos frontales y laterales y, muy especialmente, todo un nuevo arsenal dotado de tecnologías nunca vistas antes, tanto a nivel de gadgets como de armamento. Por ello, jugar a Advanced Warfare permite a los jugadores más tradicionales experimentar sensaciones nuevas, desarrollar nuevas estrategias de combate y adaptarse a nuevos terrenos, mientras que los recién llegados pueden disfrutar de la experiencia acumulada por años de éxitos y un motor gráfico renovado a la altura de la octava generación. La Campaña A diferencia de anteriores juegos, el empeño en dotar a Advanced Warfare de una campaña más sustancial es evidente desde el…
Gráficos - 9.2
Sonido - 9
Banda Sonora - 8.4
Mecánicas / Jugabilidad - 9.4
Duración - 9.6
Argumento - 8.4
Originalidad - 6

8.6

Tras varios años de estancamiento, la saga Call of Duty se renueva a nivel técnico y jugable con un título que aporta ideas frescas que son más que bienvenidas. Está lejos de ser un juego perfecto o revolucionario, pero incorpora nuevas mecánicas y tanto la campaña como el multijugador satisfarán a los más exigentes aunque, eso sí, su ambientación del futuro puede echar atrás a más de un purista.

User Rating: 4.6 ( 1 votes)
9