Ya no es ningún secreto: cada 2 años vamos a tener nuestra ración de Battlefield. A pesar de que sus desarrolladores se han llenado la boca de decir que su juego está muy mimado y negar que vaya a ser una franquicia anual, se ha convertido… en bianual.

Lógicamente, su discurso está centrado en atacar a su mayor rival, cuando la realidad es que Call of Duty, auque sale cada año, tiene un desarrollo de 24 meses por juego, ya que trabajan estudios distintos. Recientemente se ha confirmado que entra a jugar Sledgehammer como nuevo estudio, por lo que se suma a Infinity Ward y Treyarch y provocará que en la siguiente generación el tiempo se amplíe un año más por lanzamiento.

Con esta competencia, este era el momento de ver si DICE cumplía con lo que había prometido. Evidentemente, NO. Se ha querido mejorar el juego partiendo de las bases del anterior, sin cambiar mucho las mecánicas ni estilos, pero aprovechando todo el potencial del nuevo motor gráfico Frostbite 3, que viene a ser una actualización del Frostbite 2 de la anterior entrega.

Pero esto no es del todo malo (por ahora)  ya que es el segundo juego que viene con este motor, por lo que no llega a la sobreexplotación de la saga de Activision. Y gracias a Levolution, aporta alguna novedad, que sin querer ser reiterativo, era lo mínimo exigible para una saga tan mimada.

El problema que hemos visto a la hora de analizar el juego es que DICE tenía razón. 2 años no han sido suficientes, y a grandes rasgos parece que  ha salido antes de estar terminado, para poder competir con sus rivales y llegar a tiempo a la campaña navideña y la salida de las consolas Next gen.

No hablamos de pequeños bugs, que se vean de vez en cuando, sino de fallos como que se te borre la campaña entera, o no poder jugar al modo online por un lag terrible, o no encontrar servidores decentes. Tal ha sido la vergüenza, que EA ha decidido compensar a los jugadores durante el mes de Febrero con una serie de bonus y packs especiales de agradecimiento. Algo es algo.

Entrando ya en materia, y por si alguien todavía no conoce la saga, dejemos claro desde el principio que nos encontramos con un shooter en primera persona, ambientado en un conflicto bélico ficticio que sucede en la época actual, y que centra buena parte de sus esfuerzos en un excelente modo online.

Desde que la saga Call of  Duty se consagró como  una referencia en el sector, ha asentado unas bases que para bien o para mal la mayoría de juegos han copiado, centrándose en el modo multijugador  en detrimento de  una campaña corta, con mucha acción pasillera, scripts que ofrecen momentos espectaculares, pero que limitan la jugabilidad.

Es el caso de Battlefield 4. La campaña se divide en 7 misiones de unos 40 minutos de duración cada una, si lo jugamos la primera vez. Si conoces por dónde van a salir los enemigos en una segunda vuelta (en nuestro caso forzada por el bug que borró la partida) puedes recortar la duración hasta la mitad.

El comienzo del juego promete mucho, con una tensa y desconcertante escena, dentro de un coche sumergido en el mar, que sirve como enlace a la primera misión. Muy espectacular y con algunos scripts muy buenos. Durante la misión vamos comprobando las bondades del juego, nuevas mecánicas como marcar a los enemigos para tenerlos visibles, todo ello con una especie de puntero en la cabeza, dar ordenes básicas a los compañeros, así como conducir vehículos, la posibilidad de destrozar los escenarios gracias al aclamado motor Levolution (del que hablaremos más tarde) o la libertad para afrontar la misión.

Por lo general la campaña se vuelve pasillera y repetitiva, convirtiéndose en un “avanza, dispara, avanza” sin objetivos secundarios destacables, con unos scrips bien resueltos, pero sin llegar a ser sorprendentes.

Esperábamos encontrarnos con una campaña mucho más abierta. Es cierto que en ciertos momentos del juego podemos elegir cómo afrontar las situaciones, manejando varias opciones como en el caso de la segunda misión en Shangai a la hora de destruir los tanques. Pero no es lo habitual.

Desde el comienzo la trama está muy mal contada. Poco a poco nos vamos introduciendo en un conflicto muy enrevesado, donde no se sabe muy bien por qué, un dictador chino quiere dar un golpe de estado y, cómo no, los americanos tienen que intervenir para poner las cosas en su sitio. Pero en ningún momento se explica qué sucede: se nos trata como un soldado que cumple ordenes y no tiene que saber más. Hemos jugado un par de veces la campaña y todavía no sabemos de dónde salen los rusos, por ejemplo.

No podemos dejar pasar el lamentable final que tiene el juego. Durante las misiones vamos esperando a que más adelante se aclare la trama, pero esto no sucede nunca. La escena final del juego (por decir algo) es horrible. Parece que no se tuvo tiempo de cerrar la historia y cortaron por lo sano. De largo, una de las peores de la historia.

Por lo demás, las localizaciones que vamos visitando son muy variadas, pasando de batallas navales a montañas nevadas con una gran ambientación donde destaca especialmente el tratamiento del clima, con unos efectos de lluvia, viento y agua muy logrados. Una vez terminada la campaña, podemos volver a jugarla, ya que si completamos desafíos, nos desbloquearán ítems, como armas para el modo multijugador.

En general se nota claramente que la campaña está realizada como una imposición y sin ningún interés. Durante la presentación del juego DICE hizo hincapié en que iba a ser muy espectacular. Tiene buenos momentos, pero nada que sorprenda. Lo mejor, sin duda, es poder disfrutar de su apartado gráfico, que en el caso de la versión analizada corre a 900p y con una tasa de 60 fps, un poco por debajo de la versión de PC.

MULTIJUGADOR

Sin duda, el modo principal del juego. Se divide en 7 modos, Conquista (El modo por excelencia), TCT: Equipo, Erradicación, Asalto, TCT:Patrulla, Dominación, Desactivación. Junto con capturar la Bandera y Superioridad aérea, sólo accesibles comprando Dlcs.

Para un jugador de Call of Duty de toda la vida  este juego supone un cambio radical a la hora de afrontar las partidas. De hecho, para evitar perdernos, el propio juego ofrece un modo de entrenamiento, donde podemos familiarizarnos con las nuevas mecánicas, coberturas, disparar, probar armas y sobre todo aprender a manejar los vehículos.

Los modos de juego pueden dividirse en dos; por un lado, los “arcade” muy parecidos a todos los multis de este tipo de juegos, con el modo deathmatch clásico, donde el objetivo es acabar con el otro equipo, y los “simuladores bélicos”, mucho más estratégicos donde no importan tanto las muertes como si conseguir los objetivos.

En cualquier modalidad, siempre se parte con un numero de tickets que van disminuyendo a mediad que hacemos bajas o completamos los objetivos de cada modo. Capturar bandera, activar o desactivar la bomba etc. Y es aquí donde empiezan a surgir las diferencias con respecto a otros juegos, ya que independientemente de las bajas que hagas, puede ser el vencedor de la partida, si completamos un mayor número de objetivos.

Una vez acostumbrados a jugar en un entorno más abierto, con combates en todo tipo de terrenos y planos, descubrimos un juego muy profundo, técnico y satisfactorio. Jugar una partida al modo conquista supone, por ejemplo, comenzar en un helicóptero sobrevolando el mapa, disparando sin parar, recibiendo un impacto que te obliga a saltar en para caídas del mismo, caer en medio de la batalla, esquivar escombros de edificios que se derrumban a nuestro paso, y acabar con todos los rivales posibles.

Todo este largo proceso de acciones viene orquestado por el comandante, que te sugiere los puntos que atacar, indicaciones sobre enemigos que están bloqueando pasos marcar objetivos a los cazas, tanques y otros vehículos. Como curiosidad, un amigo puede utilizar su tablet con un mapa de vista aérea, para  jugar como comandante. Por otra parte, el uso de vehículos, acuáticos, aéreos y terrestres, aumenta el dinamismo de las partidas. Podemos pilotarlos, para transportar tropas, utilizar las armas que tenga o simplemente montar para ir de un punto a otro del mapa.

Si juntamos todo y le añadimos la cooperación entre jugadores, pudiendo incluso formar escuadrones, tenemos un juego increíblemente adictivo, que consigue que cada partida sea distinta, y puedas afrontarla de varias maneras.

Nota Técnica: FROSTBITE 3 : NEXT GEN y Apartado Sonoro.

Es una mejora del motor visto en el anterior juego, pero con un fichaje de renombre, que origina una variedad de situaciones incalculable. Levolution ofrece un verdadero espectáculo visual. Las primeras partidas serán campos de prueba para comprobar el poder destructivo de nuestras armas. No todo, pero casi todo es susceptible de ser destruido: palmeras, coches, puentes, edificios, vehículos…Y afecta a las partidas. Si un grupo enemigo está asentado en un edificio impenetrable, casi con toda seguridad se puede hacer un boquete en la pared e incluso derruir el edificio completo, eliminando de un plumazo a los odiados “camperos”.

En la campaña es mucho más secundario, pero es en esta donde Frosbite 3 se muestra en su máximo esplendor. Efectos de luz hiperrealista, texturas, expresiones faciales, cambios climáticos, explosiones.

En cuanto al sonido, el juego está doblado al castellano, destacando la participación de Imanol Arias, destacando pero para mal. Se recurre muchas veces a actores para poner voces, sin tener en cuenta su experiencia en doblajes de videojuego, lo que al final, más que aportar calidad, lastra el resultado final. Si nos ponemos mínimamente exigentes podemos ver una clara diferencia entre las voces de los personajes, lo que da pie a confusiones. ¿Cómo es posible que en plena batalla, un soldado grite histérico y el general hable tan tranquilo, como si estuviera viendo la tele?

Respecto al sonido FX, todo suena muy bien, disparos, explosiones …  es altamente recomendable jugar con algún equipo 5.1 para aprovechar completamente la experiencia.

 

Ya no es ningún secreto: cada 2 años vamos a tener nuestra ración de Battlefield. A pesar de que sus desarrolladores se han llenado la boca de decir que su juego está muy mimado y negar que vaya a ser una franquicia anual, se ha convertido… en bianual. Lógicamente, su discurso está centrado en atacar a su mayor rival, cuando la realidad es que Call of Duty, auque sale cada año, tiene un desarrollo de 24 meses por juego, ya que trabajan estudios distintos. Recientemente se ha confirmado que entra a jugar Sledgehammer como nuevo estudio, por lo que se suma a Infinity Ward y Treyarch y provocará que en la siguiente generación el tiempo se amplíe un año más por lanzamiento. Con esta competencia, este era el momento de ver si DICE cumplía con lo que había prometido. Evidentemente, NO. Se ha querido mejorar el juego partiendo de las bases del anterior, sin cambiar mucho las mecánicas ni estilos, pero aprovechando todo el potencial del nuevo motor gráfico Frostbite 3, que viene a ser una actualización del Frostbite 2 de la anterior entrega. Pero esto no es del todo malo (por ahora)  ya que es el segundo juego que viene con este motor, por lo que no llega a la sobreexplotación de la saga de Activision. Y gracias a Levolution, aporta alguna novedad, que sin querer ser reiterativo, era lo mínimo exigible para una saga tan mimada. El problema que hemos visto a la hora de analizar el juego es que DICE tenía razón. 2 años no han sido suficientes, y a grandes rasgos parece que  ha salido antes de estar terminado, para poder competir con sus rivales y llegar a tiempo a la campaña navideña y la salida de las consolas Next gen. No hablamos de pequeños bugs, que se vean de vez en cuando, sino de fallos como que se te borre la campaña entera, o no poder jugar al modo online por un lag terrible, o no encontrar servidores decentes. Tal ha sido la vergüenza, que EA ha decidido compensar a los jugadores durante el mes de Febrero con una serie de bonus y packs especiales de agradecimiento. Algo es algo. Entrando ya en materia, y por si alguien todavía no conoce la saga, dejemos claro desde el principio que nos encontramos con un shooter en primera persona, ambientado en un conflicto bélico ficticio que sucede en la época actual, y que centra buena parte de sus esfuerzos en un excelente modo online. Desde que la saga Call of  Duty se consagró como  una referencia en el sector, ha asentado unas bases que para bien o para mal la mayoría de juegos han copiado, centrándose en el modo multijugador  en detrimento de  una campaña corta, con mucha acción pasillera, scripts que ofrecen momentos espectaculares, pero que limitan la jugabilidad. Es el caso de Battlefield 4. La campaña se divide en 7 misiones de unos 40 minutos de duración cada una, si lo jugamos la primera vez.…

Valoración

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Muy bueno

Estamos ante un juego continuista, con un apartado gráfico imponente y una jugabilidad a prueba de años. Lamentablemente, y como suele pasar no pocas veces, los jugadores que compramos el juego en su lanzamiento sufrimos los problemas de no terminar el trabajo a tiempo. El único consuelo es que se esta resolviendo a base de parches, pero nos gustaría que la próxima vez el juego estuviera completo antes de pagar por él. Si no es mucho pedir, claro.

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