La lucha de los dos súper héroes más grandes de todos los tiempos puede que esté recibiendo unos palos terribles en crítica (no tanto a nivel de público, que acude en masa a verla), pero lo cierto es que Batman vs Superman se ha convertido en un fenómeno que arrasa en la actualidad, y que me ha llevado a plantearme la suerte tan dispar que han tenido ambos en el sector del videojuego donde, un poco al modo del cine, el caballero oscuro ha conocido mejor suerte que el hombre de acero.

En esta entrada me propongo hacer un repaso breve de los juegos más importantes protagonizados por ambos. Mis disculpas por anticipado si se cae de la lista algún juego, ya que entiendo que es tarea titánica recogerlos absolutamente todos.

Batman: de la noche más oscura a la gloria de Arkham

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La andadura de Batman en el ocio digital comienza en 1986 bajo el título de Batman, que salió para MSX, Spectrum y Amstrad. Consistía en una aventura de puzzles y acción en perspectiva isométrica donde controlábamos al hombre murciélago en una serie de salas conectadas entre sí. A este le siguió, dos años después, Batman the Cape Crusader, una más que curiosa aventura hecha al modo de viñetas de cómics (con las pantallas por las que pasábamos superponiéndose unas a otras), y que también combinaba exploración y acción a partes iguales, aunque esta vez en perspectiva 2D.

Fue en 1989 cuando vio la luz la adaptación de la primera película, con el juego Batman, que salió para prácticamente todas las plataformas del momento. Desarrollado por Ocean Software (uno de los grandes de la época), se ceñía al argumento lo justo para ofrecer una aventura de acción en 2D sin apenas elementos de aventura o exploración.

La gente de Sunsoft se encargó de la versión de 16 bits de Mega Drive, a la que yo en su momento le eché sus buenos ratos, y que recuerdo con muchísimo aprecio. Era un juego bastante digno para la época, con una buena recreación de personajes y situaciones parecidas a las del filme (en ambientación, sobre todo), y que además de los pasajes de acción donde controlábamos a Batman incluía secciones para el Batmóvil y el Batplano, de acción horizontal, tan breves como divertidas.

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De la siguiente aventura cinematográfica, Batman Returns, hubo también versiones para todas las plataformas, pero me parece especialmente destacable dentro de todas ellas la de Sega CD. De todas las aventuras en 2D protagonizadas por el caballero oscuro esta me parece la mejor, con una diferencia aplastante por encima de todas las demás. Tenía unos gráficos muy por encima de todo lo visto hasta la fecha, con unos personajes enormes y bien animados, unos escenarios de excelente diseño vertical para aprovechar los diferentes gadgets de Batman, y unas secciones de Batmóvil sencillamente asombrosas para 1992. Se trata, sin dudas, del juego más importante que vio aquel desdichado periférico de Mega Drive junto a Sonic CD, una joya que no entiendo bien por qué no figura en esos catálogos virtuales de juegos clásicos, porque harían fortuna con él.

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A partir de aquí, y con la salvedad de The Adventures of Batman & Robin (1995, SNES), que tomaba el referente de la excelente serie animada de dibujos de principios de los 90 para aportar al encasillado género de la acción y plataforma en 2D un aire renovado (menudo diseño de niveles tenía aquel juego, gráficos soberbios aparte), todo lo demás que se hizo del hombre murciélago es de una calidad bastante mediocre: adaptaciones lamentables de las aún más lamentables Batman Forever y Batman & Robin, intentos penosos en 3D con Batman Beyond para PSone y N64, juegos de carreras de dudoso gusto como Gotham City Racer… La lista es interminable.

Con la llegada de las nuevas generaciones mejoraron los gráficos y los apartados técnicos, pero ninguna compañía era capaz de responder al verdadero reto de trasladar fielmente la esencia de un personaje que no era solo una máquina de repartir mamporros o de conducir un coche a toda pastilla por Gotham. Batman siempre ha tenido un componente de novela negra, de detective puro y duro, al que nadie osaba acercarse y al que, curiosamente, solo los primerísimos juegos de los 80 hacían algo de justicia. Títulos como Batman: Vengeance o Batman: Dark Tomorrow, lanzados en su momento para PS2, Gamecube o Xbox, ni siquiera lo intentaron, limitándose a ofrecer tiroteos absurdos y paseos por escenarios vacíos con resultados, lógicamente, bastante desastrosos.

Hubo que esperar a 2005 para ver algo interesante con el estreno de la nueva película, Batman Begins. A pesar de ser un juego orientado básicamente a la acción incluía la posibilidad de inspirar miedo en los enemigos, y seguía con bastante acierto el argumento de la cinta de Christopher Nolan, además de contar con espectaculares secuencias a los mandos del Tumblr. Aun así, técnicamente no estaba del todo a la altura del reto, por lo que terminó siendo más irregular de lo deseable.

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Y así las cosas, llegamos a 2009 con un título que lo cambió todo en la historia de los videojuegos basados en súper héroes. Batman Arkham Asylum, obra de Rocksteady Studios, puso el universo del hombre murciélago patas arriba con una aventura de acción y exploración en 3D sencillamente perfecta. Lanzado en su momento para Playstation3, Xbox 360, Windows y PC, arrasó con una propuesta tremendamente original, un diseño de niveles sensacional y toda la magia que cabía esperar del universo de Batman, lo que incluía un control que rayaba en la perfección en el terreno de los combates, un arsenal repleto de posibilidades y un elenco de secundarios con un Joker al que daba vida un inconmensurable Mark Hamill que hacía las delicias de los fans más acérrimos. Sencillamente, jamás se había reflejado de una manera tan fiel, divertida y jugable todo lo relacionado con Batman, a lo que hay que añadir las excelentes secuelas Arkham City (con toda una sección de la ciudad para recorrer y la posibilidad de manejar a Catwoman), Arkham Origins (quizá la más floja de todas, hecha por Warner Bros Montreal) y Arkham Knight, de nuevo con Rocksteady al mando tras la pausa necesaria y con el Batmobil como gran protagonista de la función.

El género del sandbox es sin duda el que mejor se ajustaba a las necesidades del personaje, y ahora por fin contaba con los medios para hacer una producción triple A con todos los valores que se esperan de este tipo de juegos, lo que incluye doblajes estelares, un guión cuidado y un apartado jugable a prueba de bomba. La saga Arkham ha permitido a Batman gozar de un prestigio impresionante desde 2009 hasta la fecha, si bien es cierto que conforme se sucedían los juegos y las novedades eran cada vez menos evidentes salían voces pidiendo un descanso para dar lugar a una evolución tan necesaria como deseada.

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El hombre de acero y la dolorosa irrelevancia

Pese a haber comenzado su andadura mucho antes que Batman, Superman no ha podido decir jamás que un videojuego haya hecho por él lo que la serie de Arkham hizo por su gran amigo. Tras debutar en 1978 con una más que discreta adaptación de la película homónima para Atari, Superman fue dando ejemplares tumbos por el mundo de los videojuegos, como le sucedió con Superman The Game o Man of Steel, aparecidos para Amstrad y Spectrum en 1985 y 1986-89, donde de manera bastante pobre los desarrolladores intentaban trasladar los súper poderes del héroe con unas limitaciones técnicas bastante notables, que daban como resultado juegos irregulares, sin trama y con muy escasa jugabilidad.

 

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Delirante fue la incursión de Sperman en NES en 1988, con un personaje pequeño y cabezón que para nada transmitía el poderío de un personaje que, francamente, no se podía hacer peor. Hubo que esperar hasta 1994 para que apareciera un juego que, más o menos, tuviera algo de nivel. Me refiero a The Death and Return of Superman, un juego de acción en 2D para SNES y Mega Drive basado en la serie de cómics «La muerte de Superman». Estaba planteado como un Final Fight al uso pero, al menos, tenía unos gráficos decentes, personajes grandes y bien animados y se dejaba jugar mínimamente. Quizás se le pueda achacar que, salvo las espectaculares escenas de vuelo, se daba más importancia a los puñetazos y patadas, propios de cualquier beat em up, que a los poderes en sí que hacen especial a Superman, pero insisto en que al menos este juego presentaba unos valores de producción y mecánicas decentes (al margen de que nos permitía también controlar a Superboy, Cyborg o incluso Doomsday), lo que lo convierte en toda una joya dentro del presente catálogo. Porque, aunque parezca increíble, todavía no habíamos tocado fondo.

(Créditos de vídeo: World of Longplays)

Y es que en 1999 llegamos a la auténtica «muerte» de Superman dentro del mundo de los videojuegos: Superman: The New Adventures, también conocido familiarmente como Superman 64, que está considerado como uno de los peores juegos de todos los tiempos. Gráficos lamentables (el término Popping se queda corto), controles absurdos, mecánicas delirantes y una propuesta de juego inexistente se dan la mano para construir una de las aberraciones más horribles que he tenido el «placer» de disfrutar en mi Nintendo 64, cuna por otra parte de decenas de obras maestras. Jamás ponernos en la piel del hombre de acero fue un sufrimiento tal, en esa especie de réplica virtual de Metrópolis donde hay que rescatar a los amigos del héroe al tiempo que pasamos por unos inexplicables aros y hacemos lo posible por no ceder ante las náuseas. Alejaos de él incluso en los vídeos de youtube, os lo advierto.

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La alargada sombra de Superman 64 y sus escenarios muertos se proyectó sobre los siguientes títulos aparecidos con el hombre de acero como protagonista, Shadow of Apokolips para PS2 y Gamecube, que a pesar de que mejoraba infinitamente (tampoco era muy difícil, la verdad) lo visto en su anterior aventura, no podía evitar incurrir en muchos de sus errores, especialmente en los vuelos soporíferos por una Metrópolis que parecía haber sido despojada de toda forma de vida, el soberano aburrimiento que producía su escaso argumento y la pobreza de sus mecánicas. No mucha mejor suerte tuvo Superman: The Man of Steel, que no superó un milímetro el nivel de calidad en Xbox a pesar de contar con un apartado técnico bastante superior, y así llegamos al último juego de Superman como protagonista, Superman Returns, basado en la película que… bueno, mejor dicho, lejanamente inspirado en la película que, siendo sinceros, estaba a la altura cinematográfica de Superman 64. Es muy triste que esta cosa sea lo que más cerca ha estado el personaje de la perfección en las 3D (en 2D ya quedó claro que el cetro es claramente para The Death and Return of Superman). Quizá para la siguiente generación alguien se atreva con la maldición de este personaje, que está claro que no ha tenido fortuna ninguna como absoluto titular de sus propios juegos.

 

Epílogo: Injustice y la justicia merecida. 

Hay que decir, en honor a la verdad, que Superman sí ha tenido un juego decente. Se trata del juego de lucha Injustice: Gods among us, donde todos los héroes de DC se reparten estopa de la buena de la mano de los desarrolladores de Mortal Kombat. Es un juego vibrante y lleno de personajes realmente bien reflejados, donde por encima de todos destacan, como siempre, el caballero de Gotham y el protector de Metrópolis. Con un duelo entre ambos os dejo, que yo necesito retirarme a mi batcueva o a mi palacio de la soledad, como prefiráis. ¡Hasta la próxima, pixeleros!

 

(créditos de video: IGN.COM)