Nintendo ha hecho oficiales hoy sus datos económicos del último trimestre. Y aunque el caso de 3DS sigue siendo una fuente de alegrías (11 millones de juegos vendidos solo en este tramo, con un total de 39 millones de unidades vendidas de la consola en total, sumando 3DS y 3DS XL), no puede decirse lo mismo de Wii U, que apenas ha llegado al millón de juegos vendidos y sigue anclada en 3.61 millones de consolas desde hace meses, con la desoladora cifra de 160.000 consolas vendidas en el último trimestre en t-o-d-o el mundo. Para que los lectores se hagan una idea del descalabro que esto supone, estas cifras están por debajo incluso de  Wii (¿?), que ha vendido en el mismo periodo 210.000 consolas.

Por mucho que como usuarios de Nintendo esto nos duela, por lo que significa en pérdidas económicas para la empresa y, sobre todo, para el futuro del sistema y de sus juegos, esto no deja de ser la crónica de un desastre anunciado. Ya dedicamos en su momento una serie de análisis monográficos al tema, por lo que nos dedicaremos aquí a actualizar cómo ha ido evolucionando el problema, dividido en los mismos apartados que entonces.

A) El hardware: Nintendo ha hecho una serie de actualizaciones al sistema para que el interfaz sea más rápido e intuitivo, algo que se juzgaba extremadamente necesario después de lo visto el día de lanzamiento. Ha sido una reacción buena y necesaria, pero no deja de esconder las muchas carencias de un hardware que se considera por buena parte de la industria como obsoleto ya desde su mismo lanzamiento. La sombra de las poderosas Xbox One y PS4 no hace sino agravar aún más esa impresión. Por lo demás, seguimos a la espera de descubrir ese juego que transmita todo el potencial que tiene la consola, que sigue completamente inexplorado. Pero claro, mientras muchos usuarios sigan pensando que el Gamepad es un periférico de la Wii, apañados estamos…

B) El catálogo first party y third party: A nuestro juicio, el verdadero caballo de batalla de Nintendo en estos momentos. No puede ser que una ventaja de 12 meses respecto de la competencia no solo no se aproveche, sino que apenas haya juegos potentes. Que hayamos tenido que esperar a Pikmin 3, que tampoco es precisamente un vendeconsolas, la friolera de 9 meses es de juzgado de guardia. Lo de Rayman Legends, que acaban de anunciar que va a salir hasta para PC, roza ya el despropósito, con Ubi Soft declarando que no hará más exclusivos para Wii U si no vende más consolas, y que ha cancelado el proyecto de una segunda entrega de Zombie U. Electronic Arts va a sacar, en el colmo de los colmos, un FIFA 14 para Wii pero no para Wii U, porque según la compañía esta consola no es compatible con un motor gráfico que se va a adaptar hasta para móviles. Por su parte, Konami también anunció que su Pro Evolution Soccer, que no saldrá en consolas next-gen, tampoco hará aparición en Wii U a pesar de que esta cuenta con una potencia muy similar. De Call of Duty: Ghosts o GTA V tampoco se sabe nada, ni se les espera. Menos mal que Watch Dogs y Assassin’s Creed IV van a estar presentes, porque de lo contrario estaríamos hablando de un auténtico desierto third party para lo que queda de 2013.

C) Los grandes títulos: Parece que después de la resaca del E3 comienzan a florecer las verdaderas consecuencias de aquellos fantásticos anuncios que en su momento nublaron la razón de más de uno. El tramo que va de aquí a diciembre es sencillamente desolador, así que nos tendremos que conformar con la revisión en HD de Wind Waker, el enésimo Donkey Kong Country y, finalmente, ese Mario 3D World que, francamente, a nosotros es que no nos ilusiona lo más mínimo. Hay que irse a marzo (¡a marzo!) para encontrar Mario Kart 8, que a este paso lleva camino de convertirse en el único bote salvavidas de verdad del sistema (un año y cuatro meses después de su lanzamiento). Nada se sabe de Metroid, ni de Zelda, ni de un Mario en condiciones… nada de nada. A día de hoy, sigue sin haber un solo juego exclusivo por el que alguien se plantee seriamente comprarse la consola, ni uno solo. Y por si esto fuera poco, no se sabe nada del catálogo de juegos de Gamecube en la consola virtual, que sigue desnuda de novedades o de reediciones para SNES o NES.

Así las cosas, solo nos queda cruzar los dedos y esperar que este anuncio de Nintendo tenga consecuencias dentro de la propia empresa. Hace pocas semanas, una reunión de la junta directiva arrojó el ilustrador dato de que los inversores han perdido un 20% de confianza en la gestión de Satoru Iwata al frente de Nintendo. Todo esto no puede tener otra solución que un impulso en el plan de lanzamientos de una compañía cuya consola de sobremesa, en la que se basa la principal fuente de ingresos de la empresa, está haciendo aguas por todas partes. Hacen falta grandes juegos que hagan levantar el vuelo de Wii U, nuevos acuerdos con desarrolladoras third party y, en definitiva, pruebas que devuelvan la confianza a inversores y usuarios a una Nintendo que está perdiendo crédito y dinero a espuertas.