Hace casi un año, Assassin’s Creed Origins llegó tras una más que necesaria pausa de dos cursos en blanco para devolver a la franquicia de asesinos y templarios al primer nivel del que, seguramente con una política más inteligente en cuanto a lanzamientos, nunca debería haber salido. Se trataba de un juego apasionante, con la que quizá sea la mejor ambientación nunca antes vivida en la saga, el Egipto de Cleopatra y Julio César, y con una cantidad y calidad de mejoras y matices que lo convirtieron en uno de mis juegos favoritos de 2017 y claro candidato a GOTY. Con el anuncio del inminente Odyssey, ambientado en la Grecia clásica y del que ya habrá tiempo de hablar en otro momento, se ha producido una rebaja en el precio de los DLC de Origins, y con la llegada del verano ha sido el momento perfecto para regresar a las Pirámides y explorar nuevos territorios y misiones.

El primero de los contenidos descargables, The Hidden Ones, indaga en el origen de la hermandad de los asesinos (llamados aquí Los Ocultos), y envía a Bayek a la región del Sinaí y el Mar Rojo. Se trata de una Península llena de fortalezas, templos y tumbas para explorar que nos permiten ampliar el nivel hasta el 45. Situada años después de los acontecimientos de Origins, se trata de una historia relativamente corta (en torno a 3-4 horas de juego, dedicándole tiempo y paciencia), pero que recompensa al jugador con una gran cantidad de armas de valor y experiencia.

El plato fuerte de los DLC del juego es, evidentemente, The Curse of the Pharaohs, planteado como una especie de historia complementaria y hasta cierto punto alternativa (algo así como el Majora’s Mask de este juego), donde Bayek viaja hasta Tebas y la región del Valle de los Reyes para investigar las misteriosas apariciones de una especie de sombras de antiguos faraones que aterrorizan a la población.

El salto a lo sobrenatural es más acentuado, lo que incluye enemigos nuevos como los impresionantes escorpiones o chacales. La investigación hasta llegar a cada uno de los cuatros jefes finales nos llevará incluso a explorar las cuatro áreas del mundo del más allá, con escenarios tan impresionantes como los campos de trigo del templo de Nefertiti, donde los barcos se desplazan sobrevolando los campos de una manera tan hermosa como enigmática.

Tebas, por su parte, es una ciudad a la altura de cualquiera de las grandes urbes del juego original, llena de habitantes y misiones secundarias para cumplir. Las grandes áreas que la rodean, que incluyen el impresionante Valle de los Reyes, amplían y completan definitivamente la geografía del juego, dándole una enormidad y escala que veo difícil que se pueda superar en juegos posteriores.

Es importante señalar que a nivel de mecánicas el juego no innova demasiado, salvo en lo que se refiere a los nuevos enemigos y sus habilidades (hay un tipo que revive a los caídos en combate, lo que nos obliga a ir a por él en primer lugar), pero Ubisoft sí ha incluido nuevas aptitudes en nuestro árbol, con algunas bastante necesarias para acometer con ciertas garantías los encuentros con los faraones. Respecto a las misiones, si bien tampoco se ha salido del patrón de las del juego original (escolta, búsqueda de objetos, asesinatos, exploración, caza de animales, etc.), hay algunas que nos proporcionan abundante botín, de nuevo más que necesario para afrontar el tramo final del juego, con enemigos en torno al nivel 53, 54, que nos exigen mucho más que en todo lo visto anteriormente.

 

 

 

La misión principal del juego es la más apasionante, sin duda, ya que todo lo relacionado con la sacerdotisa Isidora está estrechamente relacionado con cierto objeto que sin duda los fans de la saga reconocerán inmediatamente. El equipo de desarrollo ha sabido integrar muy bien dicho elemento en la trama de la aventura, lo cual, unido a lo apasionante que resulta explorar las zonas del más allá para encontrar las reliquias que despierten a los faraones, y a lo cuidado de una ambientación que nuevamente demuestra interés por la documentación, en este caso de la mitología y la historia del antiguo Egipto, completa de manera perfecta lo visto anteriormente y satisface, al menos en el caso del que esto escribe, todas sus ansias de exploración egipcia a través de la mirada de los asesinos.

The Curse of the Pharaohs es un ejemplo de DLC largo, profundo, variado y completo que complementa a la perfección al juego original, con horas y horas de exploración y ampliación de experiencia (aquí hasta el nivel 55), y que nos enfrenta a cuatro de los jefes más difíciles de toda la saga (las batallas contra Nefertiti, Tutankamón, Akenatón y Ramses son sencillamente espectaculares), exigiendo al jugador el máximo en el uso de las habilidades especiales, armas legendarias y una buena dosis de paciencia. Ello, unido al placer que supone explorar cada una de las zonas nuevas, y en especial un más allá plagado de grandes aciertos visuales, sonoros y paisajísticos, hace que nos encontremos ante uno de los DLC, si no el DLC, más trabajado de la presente generación, y que supone la guinda del pastel de un juego que, con este nuevo contenido, se vuelve aún más irresistible.

Hace casi un año, Assassin's Creed Origins llegó tras una más que necesaria pausa de dos cursos en blanco para devolver a la franquicia de asesinos y templarios al primer nivel del que, seguramente con una política más inteligente en cuanto a lanzamientos, nunca debería haber salido. Se trataba de un juego apasionante, con la que quizá sea la mejor ambientación nunca antes vivida en la saga, el Egipto de Cleopatra y Julio César, y con una cantidad y calidad de mejoras y matices que lo convirtieron en uno de mis juegos favoritos de 2017 y claro candidato a GOTY. Con el anuncio del inminente Odyssey, ambientado en la Grecia clásica y del que ya habrá tiempo de hablar en otro momento, se ha producido una rebaja en el precio de los DLC de Origins, y con la llegada del verano ha sido el momento perfecto para regresar a las Pirámides y explorar nuevos territorios y misiones. El primero de los contenidos descargables, The Hidden Ones, indaga en el origen de la hermandad de los asesinos (llamados aquí Los Ocultos), y envía a Bayek a la región del Sinaí y el Mar Rojo. Se trata de una Península llena de fortalezas, templos y tumbas para explorar que nos permiten ampliar el nivel hasta el 45. Situada años después de los acontecimientos de Origins, se trata de una historia relativamente corta (en torno a 3-4 horas de juego, dedicándole tiempo y paciencia), pero que recompensa al jugador con una gran cantidad de armas de valor y experiencia. El plato fuerte de los DLC del juego es, evidentemente, The Curse of the Pharaohs, planteado como una especie de historia complementaria y hasta cierto punto alternativa (algo así como el Majora's Mask de este juego), donde Bayek viaja hasta Tebas y la región del Valle de los Reyes para investigar las misteriosas apariciones de una especie de sombras de antiguos faraones que aterrorizan a la población. El salto a lo sobrenatural es más acentuado, lo que incluye enemigos nuevos como los impresionantes escorpiones o chacales. La investigación hasta llegar a cada uno de los cuatros jefes finales nos llevará incluso a explorar las cuatro áreas del mundo del más allá, con escenarios tan impresionantes como los campos de trigo del templo de Nefertiti, donde los barcos se desplazan sobrevolando los campos de una manera tan hermosa como enigmática. Tebas, por su parte, es una ciudad a la altura de cualquiera de las grandes urbes del juego original, llena de habitantes y misiones secundarias para cumplir. Las grandes áreas que la rodean, que incluyen el impresionante Valle de los Reyes, amplían y completan definitivamente la geografía del juego, dándole una enormidad y escala que veo difícil que se pueda superar en juegos posteriores. Es importante señalar que a nivel de mecánicas el juego no innova demasiado, salvo en lo que se refiere a los nuevos enemigos y sus habilidades (hay un tipo que revive a los caídos en combate, lo que nos obliga a ir a…
Valoración global - 90%

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Si bien The Hidden Ones se muestra más discreto, viene a sumarse al fenomenal The Curse of the Pharaohs para hacer, en conjunto, el DLC más completo que recordamos en mucho tiempo para un juego de estas características. Estamos hablando de muchas horas de contenido, nuevos enemigos, zonas para explorar y grandes momentos que suponen el complemento perfecto a un juego ya de por sí sobresaliente. Si disfrutaste con Origins simplemente no puedes perderte esto.

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