Alien (1979) es uno de los fenómenos cinematográficos más fascinantes de la historia del séptimo arte. Creador, junto con Tiburón (1975), del concepto del monstruo moderno, ese que no atiende a más razones que la de saciar su sed de sangre con la de los pobres humanos que salen a su encuentro, el filme recibió una consideración de culto que, casi cuarenta años más tarde, permanece en el imaginario popular gracias a unas cuestionables secuelas y a un sinnúmero de spin offs, adaptaciones literarias y videojuegos del que Alien: Isolation es, de momento, su último y quizá más ilustre exponente.

Al igual que sucedió con las películas, las adaptaciones al videojuego de esta franquicia de terror espacial han experimentado un carrusel de vaivenes de calidad, desde juegos notables como Alien 3 (1993) para Super Nintendo o Alien Trilogy (1996) para Playstation 1 y Sega Saturn a verdaderas mediocridades, con Aliens: Colonial Marines (2013) como su más reciente y claro exponente. La mayor parte de esta larga lista, que se remonta a los primeros años 80, se compone de juegos de acción pura y dura, meros mata-mata donde los aliens son carne de cañón para nuestras poderosas armas. No hay en ellos apenas rastro del terror, la intriga y el espectacular diseño de producción, que solo aparece con cuentagotas y de pasada en muchos de estos juegos, de nuevo en su mayoría, bastante pobres.

Tras el batacazo de Colonial Marines, recordado como uno de los fiascos más importantes de la industria en los últimos tiempos, parece que todo lo relacionado con Alien corría riesgo de parecer contaminante. Sin embargo, conforme los chicos de The Creative Assembly, perteneciente a Sega, anunciaron y fueron dando más datos acerca de Isolation, la expectación del respetable no hizo nada más que crecer. ¿Un survival horror, en la que quizá sea la ambientación más adecuada para ello en la historia de la cultura popular? ¿Un juego sólido técnicamente y capaz de ponernos en la piel, al fin, de las experiencias de la primera película? ¿Y realmente está a la altura de tanta expectación? Después de una buena paliza espacial, podemos decir que nos encontramos en condiciones de dar respuesta a todas estas preguntas.

AlienIsolation

Lo primero que habría que aclarar sobre Alien: Isolation es su relación con la franquicia, o con el canon, como se suele decir ahora. La historia transcurre 15 años después de los eventos narrados en la película original, en unos escenarios que parecen clavados a las localizaciones originales y donde controlamos a Amanda Ripley, hija de la heroína original, quien sigue buscando incansable el paradero de su madre. Una serie de catastróficas desdichas nos llevarán a coincidir, oh, sorpresa, con la criatura de marras, a la que al igual que Ripley Senior en su momento, deberemos burlar y/o aislar con poco más que una linterna y una llave inglesa como mejores aliados.

Aunque entendemos el sentido de homenaje de buena parte del diseño de producción del juego, que clava literalmente escenarios ya míticos en la iconografía cinematográfica, lo cierto es que a la gente de Sega se le ha ido la mano. En su intento por elevar a los altares la historia original y sus innumerables aciertos a nivel de diseño, Isolation ha perdido buena parte de la personalidad que podía haber tenido, y no tiene, por ese empeño en recordarnos constantemente que esta vez estamos ante el juego de alien bueno de verdad, el que está más y mejor relacionado con la primera película. La mayor parte de las situaciones, desde el despertar inicial hasta la autodestrucción de cuatro clavijas, son tan miméticas con el filme original como poco sorprendentes, de modo que todo parece reducirse a un bigger, stronger, louder respecto de la trama que todos ya conocemos, con la consiguiente pérdida de interés. A eso se suman unos personajes planos, una intriga nula y unas vueltas de guión tan convenientes como retorcidas sobre los verdaderos intereses de unos secundarios francamente olvidables.

A nivel técnico, Isolation es un juego que engaña. Lo que en principio parece un motor gráfico sólido y con una excelente iluminación pronto revela su estructura de cartón piedra: a pesar de su belleza, la mayor parte de los escenarios son escasamente explorables, llenos de detalles visuales dignos de mención pero con un aire a decorado de película que tira para atrás. El abuso de los pasillos oscuros, los vapores vaporosos y las luces intermitentes llega a impregnar a todo el juego de la sensación de que estamos recorriendo siempre los mismos escenarios, algo a lo que tampoco ayuda, desde luego, el hecho de tener que recorrerlos treinta veces para hacer los recados más insospechados (y traídos por los pelos) que recordamos en mucho tiempo. Los personajes son auténticamente desastrosos, mal animados y con menos polígonos que los luchadores del Virtua Fighter original, con mención especial para una Ripley que cada vez que sube escaleras nos recuerda que los brazos pueden adoptar posturas imposibles solo en el reino digital. Por su parte, las secuencias CGI no muestran nada del otro mundo a nivel facial o técnico, y por si eso fuera poco y a pesar de sus muchos parches, aún hay situaciones delirantes como abrir puertas inexistentes, fallos de clipping y bajones de frames de lo más evidente.

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Desde el punto de vista del sonido, el juego vuelve a sumergirnos en la contradicción: efectos sonoros decentes en sus diferentes apartados se combinan con una banda sonora que es buena, sí, pero que plagia de forma descarada la partitura original de Jerry Goldsmith y que, como sucede en líneas generales con otros tantos aspectos del juego, no termina de aportar la novedad que se le presuponía.

Lo más destacado del juego es, evidentemente, el alien. Desde el punto de vista técnico hay poco reproche que hacerle, porque sus animaciones son espectaculares y constituyen, con diferencia, lo mejor de un juego cuyas mecánicas podrían denominarse como del ratón y el gato. Salvo por el pequeño tutorial de inicio y algunas zonas donde el alien no está presente, el resto del tiempo lo vamos a pasar agachados, mirando detrás de las esquinas y muy pendientes de nuestro sensor de movimiento. Y esto es algo que puede llegar a gustar al principio, incluso a enganchar teniendo en cuenta la fenomenal ambientación y el hecho, indiscutible, de que en este juego lo de ir corriendo y disparando a todo lo que se mueva es únicamente sinónimo de morir joven. Desde ese punto de vista, Isolation cumple como Survival Horror y es especialmente recomendable con auriculares potentes, la cámara de detección, oscuridad y soledad, ya que así se puede disfrutar de este juego en toda su plenitud.

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El problema del juego es que al cabo de varias horas, y por muy intensa que sea la ambientación, la mecánica tiende a hacerse excesivamente repetitiva. Para un juego de seis y ocho horas de duración esto no sería un problema, pero este juego dura más del doble de esa cantidad. Nosotros necesitamos en torno a 20 por nuestro afán de exploración y el gusto en tomarnos el tiempo necesario para atravesar todas las zonas con sigilo, pero entendemos perfectamente que haya quien se aburra de estar, literalmente, diez minutos esperando a que el alien se aburra a su vez de buscarnos y se vaya con su canción a otra parte.

Donde no hay justificación posible es en determinados errores de diseño que no podemos entender. Pondremos solo un ejemplo, aunque los hay a decenas: al principio del juego encontraremos personajes armados que nos atacan sin piedad. Si por un casual logramos abatirlos podemos recoger las balas de revólver que llevan encima, pero no podemos coger su revólver, por mucho que podamos golpearlo al pisar encima pues los rivales lo dejan caer. Tuvimos que matar a casi 10 rivales con la llave inglesa a pesar de que cada uno dejaba su pistola en el suelo porque el juego solo nos permitió coger una pistola en un momento posterior. (Eso sí, para entonces teníamos balas para parar un tren). Son aspectos como este los que empequeñecen la experiencia de este Alien: Isolation, porque demuestran prisas en el desarrollo y falta de planificación.

Por otro lado, si hay un juego del que Isolation bebe, y de qué manera, es Bioshock, no ya solo por la presencia de los dichosos voxófonos o esos personajes que a través de un conveniente cristal nos van mandando ir de aquí allá a hacer sus dichosos recados, sino por la estructura misma del juego, con amplias zonas sobre las que volver una y otra vez con el correspondiente gadget, por no hablar de la esencia misma de su ambientación, del horror, casi gore, con ese enemigo indestructible ante el que solo podemos correr (llámese alien, llámese Big Daddy). La sombra de la obra maestra de 2K es demasiado alargada como para no percibirla en el núcleo mismo de las mecánicas y jugabilidad, de su estructura y concepción narrativa de Isolation, aunque sobra decir que todas ellas están realmente por debajo de aquella joya inmortal de 2008.

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Isolation falla, y mucho, a la hora de un control absolutamente desesperante, tosco y que parece pertenecer a un juego primerizo de Playstation 3. Tanto el desplazamiento a paso normal como agachado, la selección de objetos, los menús y el mapa, todo está resuelto de un modo farragoso e incómodo, que nos juega auténticas malas pasadas en momentos de sigilo claves donde sería necesario una jugabilidad más fluida y depurada que aquí no aparece por ningún lado. La cámara se mueve de un modo excesivo, y especialmente en las secciones de los conductos nos vende de mala manera ante cualquier amenaza. Y esto es un problema de clase alfa, porque estamos hablando de un juego donde precisamente el manejo y control de estas mecánicas suponen la diferencia entre tener que repetir una fase mil y una veces o ninguna.

Y hablando del tema, capítulo aparte merecen unos puntos de guardado que podrían considerarse propios del Cretácico superior. No puede ser que en pleno 2014 salga un juego que nos mantenga en torno a media hora de progreso sin posibilidad de salvar, o que cada vez que muramos a manos del alien (y esto pasará mucho, os lo aseguramos), tengamos que repetir tediosas secciones de exploración, robots o pasillos vaporosos. Y que podamos morir incluso cuando estemos en pleno guardado de partida les habrá hecho mucha gracia en la sala de ideas pero no es divertido. De verdad, señores de Sega, que no es nada divertido.

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Así las cosas, Alien: Isolation pierde fuelle por una historia de correveidile que no tiene pies ni cabeza, unas mecánicas repetitivas y oxidadas que nos harán maldecir en arameo y un sistema de salvado por el que nos hemos remontado al árbol genealógico de todos y cada uno de sus responsables. Sí, tiene una excelente ambientación y su personaje principal, el alien, tiene el carisma y está hecho con el detalle suficiente como para compensar ciertos errores, pero no todos. Después de las primeras 3-4 horas de juego Isolation nos ha ofrecido toda su posible variedad, y estamos a menos de un tercio de un juego que alarga en exceso situaciones realmente frustrantes, como esos atajos de ventilación que no van a ningún lado pero por los que podemos perder horas de exploración, o esos dichosos robots que lo único que hacen es entorpecer una trama que maldita la falta que los necesitaba.

¿Estamos ante el mejor juego de la saga de Alien? Por su ambientación y potencial, posiblemente. Sin embargo, una ejecución muy mejorable y ese empeño en no salir jamás de la sombra de la película original lastra de manera excesiva el desarrollo de un título al que seguramente medio año más de trabajo y un buen replanteamiento argumental le hubieran venido de perlas. Lo que hay es desde luego digno de la saga a la que pertenece y evidentemente está a años luz de las mediocridades del pasado, pero nosotros esperábamos más que esto. Mucho más.

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Alien (1979) es uno de los fenómenos cinematográficos más fascinantes de la historia del séptimo arte. Creador, junto con Tiburón (1975), del concepto del monstruo moderno, ese que no atiende a más razones que la de saciar su sed de sangre con la de los pobres humanos que salen a su encuentro, el filme recibió una consideración de culto que, casi cuarenta años más tarde, permanece en el imaginario popular gracias a unas cuestionables secuelas y a un sinnúmero de spin offs, adaptaciones literarias y videojuegos del que Alien: Isolation es, de momento, su último y quizá más ilustre exponente. Al igual que sucedió con las películas, las adaptaciones al videojuego de esta franquicia de terror espacial han experimentado un carrusel de vaivenes de calidad, desde juegos notables como Alien 3 (1993) para Super Nintendo o Alien Trilogy (1996) para Playstation 1 y Sega Saturn a verdaderas mediocridades, con Aliens: Colonial Marines (2013) como su más reciente y claro exponente. La mayor parte de esta larga lista, que se remonta a los primeros años 80, se compone de juegos de acción pura y dura, meros mata-mata donde los aliens son carne de cañón para nuestras poderosas armas. No hay en ellos apenas rastro del terror, la intriga y el espectacular diseño de producción, que solo aparece con cuentagotas y de pasada en muchos de estos juegos, de nuevo en su mayoría, bastante pobres. Tras el batacazo de Colonial Marines, recordado como uno de los fiascos más importantes de la industria en los últimos tiempos, parece que todo lo relacionado con Alien corría riesgo de parecer contaminante. Sin embargo, conforme los chicos de The Creative Assembly, perteneciente a Sega, anunciaron y fueron dando más datos acerca de Isolation, la expectación del respetable no hizo nada más que crecer. ¿Un survival horror, en la que quizá sea la ambientación más adecuada para ello en la historia de la cultura popular? ¿Un juego sólido técnicamente y capaz de ponernos en la piel, al fin, de las experiencias de la primera película? ¿Y realmente está a la altura de tanta expectación? Después de una buena paliza espacial, podemos decir que nos encontramos en condiciones de dar respuesta a todas estas preguntas. Lo primero que habría que aclarar sobre Alien: Isolation es su relación con la franquicia, o con el canon, como se suele decir ahora. La historia transcurre 15 años después de los eventos narrados en la película original, en unos escenarios que parecen clavados a las localizaciones originales y donde controlamos a Amanda Ripley, hija de la heroína original, quien sigue buscando incansable el paradero de su madre. Una serie de catastróficas desdichas nos llevarán a coincidir, oh, sorpresa, con la criatura de marras, a la que al igual que Ripley Senior en su momento, deberemos burlar y/o aislar con poco más que una linterna y una llave inglesa como mejores aliados. Aunque entendemos el sentido de homenaje de buena parte del diseño de producción del juego, que clava literalmente escenarios ya míticos en la iconografía cinematográfica, lo cierto…
Gráficos - 77%
Sonido - 79%
Banda Sonora - 78%
Mecánicas/Jugabilidad - 43%
Oiriginalidad - 48%
Argumento - 47%

62%

Sensaciones encontradas con Alien: Isolation. Tiene virtudes suficientes para satisfacer al fan más acérrimo de la película original, pero desesperará a aquel que vaya buscando un juego variado y fluido en mecánicas, por no mencionar un apartado técnico engañoso. Cuenta con el atractivo indudable de su monstruo titular, pero más allá de eso y un buen diseño de producción, ofrece pocos alicientes para el auténtico jugón. A pesar de los innegables méritos de este título, la corona del Survival Horror sigue vacía, y ya van unos cuantos candidatos fallidos...

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