Te dejes la barba larga y teñida de pelirrojo o no, te tatues un dragón chino o a Pac-Man en el brazo o no, debes saber que hay una sub-cultura que ha nacido bajo el Wi-Fi de Starbucks aunque ahora lo repudien y prefieran “esa nueva cafetería con libros donde soy el Alcande de Foursquare”. Además, juega a videojuegos modernos pero con un toque retro. De hecho en eso se basa ser “hipster”: ser tan moderno que uno ha ido al futuro y ha vuelto y se ha quedado en una época intermedia entre los años 70 u 85, en las bicicletas italianas y las máquinas de Nintendo.

Esta sub-cultura es tan influyente en el mundo de los videojuegos que muchos (y muy buenos títulos) tienen ese aire que a todo hipster le hace suspirar por su más tierna infancia: las máquinas recreativas.

OlliOlli

OlliOlli

Un juego actual lanzado para Vita pero al más puro estilo clásico: píxeles enormes, buena jugabilidad y endiabladamente difícil. El equipo de OlliOlli, roll7 ha creado el juego hipster por excelencia. Sé la envidia de la tienda de skates compartiendo tus puntuaciones. Siempre puedes hacer una foto a la pantalla de la consola, meterle un filtro de Instagram y subirla a Twitter. ¡No olvides hacerte una foto de perfil con un gorro de lana puesto en la coronilla!

Hotline Miami

Hotline Miami

Un juego hecho por hipsters para hipsters que envidian a sus amigos “mainstream” cuando juegan a GTA5 y quieren una dosis de violencia extrema con salpicones de píxeles rojos. Más allá de la pretensión de la campaña de YouTube de Hotline Miami se encuentra un juego excelente, divertidísimo y un candidato perfecto para llenar la tarjeta de memoria de la consola. También para Vita.

FEZ

FEZ
Fish, el tuitero (y después desarrollador) más impertinente de Internet creó en 2012 la maravilla de puzzle FEZ. Este juego, también pixelado, muestra un entorno precioso en un falso 2D que juega con las perspectivas de un escenario tridimensional moviendo la cámara. Nuestro personaje debe ir buscando unas piezas de un cubo por unos escenarios cargados de secretos. La banda sonora del juego es increíblemente buena para tratarse de un juego independiente.

Super Mario World en SNES

Super Mario World
El salto a los 16 bits a Mario le vinieron genial. Además contar con Yoshi, el dinosaurio verde que come manzanas y defeca huevos es una de las adiciones más inteligentes de Nintendo.

Eso sí, si uno quiere ser realmente un hipster, en lo que se trata a videojuegos lo ideal es jugar a uno de los juegos de Mario anteriores en la NES. Olvídate de los emuladores. Todo el mundo sabe que estos programas pierden muchísima calidad respecto a la versión del cartucho original y que la música de sintetizador no se escucha igual. Es como comparar la calidad de sonido del CD con el vinilo: no hay color. La “experiencia” de meter el cartucho en la consola es parte de la jugabilidad.

Rodéate de varios amigos un viernes por la tarde para jugar a Mario en torno a una tele de tubo y una consola de Nintendo. Eso sí, ¡no olvides poner el candado a la bici que en Malasaña también roban!

Tetris en Game Boy

Tetris-game-boy
Seamos sinceros, lo que realmente mola de ser hipster no es jugar solo en casa, sino que el resto de la gente te vea. De eso se trata: de uno mismo y de nadie más. Si estás en el Metro saca del bolsillo una Game Boy gris con los botones rosas y a pilas para jugar a Tetris. ¡No saques el móvil! Recuerda que la versión emulada del Tetris en la aplicación de iOS no es “basura mainstream”.

La estética de los bits en los videojuegos parece tener el pretexto de la originalidad, la buena jugabilidad y los mundos que se pueden crear en base al pixel-art. Más allá de ser juegos para hipsters, son en muchos casos grandes juegos creados por desarrolladores que nacieron en los setenta u ochenta y crecieron metiendo monedas en recreativas. Al fin y al cabo los desarrolladores fueron en su día jugadores.