Por mucho que uno lea, vea en vídeos o le cuenten las maravillas de tal o cual consola, lo cierto es que hasta que no cae en tus manos y la pruebas y ves con tus propios ojos no es posible sacar conclusiones más definitivas. Nintendo ha tenido una trayectoria ejemplar en el terreno de las portátiles, a diferencia de los sistemas de sobremesa, donde ha dominado desde finales de los 80 y se ha ido quitando de encima la competencia de Sega, en un primer momento, y Sony en una segunda etapa. Y lo ha hecho, curiosamente, con consolas peores a nivel técnico que la competencia, pero que han sido capaces de ganarse una audiencia incontestable que, nada más poner sus manos sobre ellas, sabía que ahí había un caballo ganador.

Tras el éxito arrollador de DS, la decisión de lanzar una máquina llamada 3DS que compartía no pocas características con su anterior modelo me dejó bastantes dudas. Sí, todo el mundo decía que el efecto 3D sin gafas era impresionante, y por aquel entonces se discutía si aquello podría modificar o no el panorama jugable de la industria portátil. No obstante, el continuismo de aquella máquina me parecía exagerado, con la doble pantalla, el lápiz para la táctil, etc… Por otro lado, los juegos que se anunciaban eran muy prometedores, pero la línea de lanzamiento fue bastante floja. A lo largo de 2011 solo unos pocos juegos, la mayoría ports de otras consolas, lograron alcanzar un nivel sobresaliente, y habría que esperar para poder hincarle el diente a las verdaderas joyas de su catálogo.

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Sin embargo, y como decía antes, mis dudas desaparecieron cuando pude probar la consola con Super Street Fighter IV. Fue ponerme a los mandos de Ryu, activar el 3D y sentir cómo se me desencajaba la mandíbula. Es cierto que finalmente el efecto 3D ha sido aprovechado menos de lo que debería, como suele pasarle siempre a Nintendo con sus inventos, y que quitando Super Mario 3D Land y algún otro la mayor parte del catálogo se puede disfrutar sin necesidad de dicho efecto.

También es verdad que, al margen de las ya esperadas versiones XL de la consola y la extraña jugada de 2DS, Nintendo cometió lo que a mi juicio es un error de bulto con la llamada New 3DS, una consola más potente que añadía una versión mejorada de hardware, lector NFC incorporado para los Amiibo y una especie de segundo stick para controlar la cámara en algunos juegos. La consola salió acompañada de una versión de Xenoblade Chronicles, el clásico de Wii, pero que solo se podía jugar en esta versión del sistema, algo que francamente me parece una puñalada trapera. Menos mal que solo ha ocurrido con este juego y que New 3DS no tiene más exclusivos que nos hagan tirarnos de los pelos, pero quizá sea el mayor «pero» que le podría poner a esta trayectoria.

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Aun así, y con la perspectiva que da este largo ciclo cumplido por la consola, que todo indica que llegará a su fin en este 2016 cuando se anuncie y devele todo lo relacionado con NX, me parece un buen momento para extraer 10 joyas del catálogo de la consola.

A fin de cuentas, y por más bondades técnicas que tenga un sistema, si no hay juegos que acompañen está condenada a la extinción. 3DS ha gozado de muy buena salud, a pesar de su arranque lento, y en concreto tuvo un 2013 sencillamente de antología del disparate, con prácticamente un clásico al mes. Y a un catálogo sensacional de juegos originales, el sistema ha contado con un alud de remakes de juegos de otras consolas en versiones prácticamente perfectas, así como una tienda virtual donde clásicos de otros tiempos añadían el efecto 3D, como le ocurrió a joyas de Sega como Sonic, Outrun o Streets of Rage 2. He tratado de recoger en este particular top 10 un poco de todo, pero dando por sentado que aquí bien podrían caber 50 juegos imprescindibles. Conozco pocas consolas que tengan un catálogo de tantísima calidad.

1.- Super Mario 3D Land

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Si tuviera que elegir un solo título de 3DS, el que mejor representa el sistema y es capaz de demostrar las virguerías técnicas de las que es capaz esta consola, sería sin duda Super Mario 3D Land. Ya no es solo que ofrezca una sensación tridimensional espectacular y que afecta directamente al desarrollo del juego (la perspectiva a veces es engañosa sin el efecto y nos puede jugar malas pasadas), sino que además incorpora, por primera vez, la posibilidad de alternar la tradicional imagen 3D con ese efecto de que todo está dentro de una pequeña caja con el efecto 3D que todos conocemos, el que hace que parezca que las imágenes salen hacia afuera. Y todo esto lo hace con un diseño de niveles perfectamente ajustado al formato portátil, breves e intensos, brillantes en su ejecución y que recogen todo lo bueno del universo del fontanero para proponer un plataformeo del bueno. Es un juego largo, mucho más complejo y difícil de lo que parece (ojo a la segunda vuelta, que se las trae), y con más de 100 niveles para poner a prueba nuestros reflejos. Es, con diferencia, la obra maestra original del sistema.

2.- Resident Evil Revelations

110839190SZCapcom ha seguido una senda tortuosa con la que quizá sea una de sus sagas más populares, que comenzó en los 90 inaugurando el género del survival horror y después dio paso a una sucesión de entregas que, con mayor o menor fortuna, han ido haciendo incursiones en el género de la acción pura y dura hasta llegar a una actualidad llena de críticas. A caballo entre estos dos extremos, con un control algo complejo al que hizo falta acompañar de un tosco periférico para añadir la posibilidad de controlar la cámara, Resident Evil Revelations logró zafarse de todas estas polémicas con la fabulosa ambientación del Queen Zenobia, un barco al que llegan nuestros héroes para poner un poco de orden entre tanto puzzle y tanto monstruo. Es, con diferencia, el juego que explota más el hardware de la consola, tanto que incluso sufre alguna que otra ralentización cuando se juntan demasiados enemigos en pantalla. No obstante, la fluidez del control, el excelente sistema de apuntado y el magnífico trabajo a nivel audiovisual hacen de este juego una exclusiva impresionante del sistema, y el mejor juego de la saga en años.

3.- Fire Emblem: Awakening

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3DS se está convirtiendo, especialmente en estos últimos años, en una auténtica mina de oro para los amantes del rol. Las propuestas son muchas y variadas, incluyendo los fenomenales Pokémon X&Y, Bravely Default, Dragon Quest VII (y el inminente Dragon Quest X, exclusivo de 3DS), Heroes of Ruin, los port de los primeros Final Fantasy… La lista es interminable. No obstante, entre todos ellos destaca con fuerza la saga Fire Emblem, que en 2013 conoció este fabuloso Awakening y en poco más de un mes verá la salida de una nueva y prometedora entrega, Fates. Concebido como un ambicioso proyecto en el que nuestros personajes pueden llegar a morir tras haber invertido en ellos horas y horas, las decisiones y la estrategia se tornan cruciales para mantener las señas de identidad de un grupo dinámico en un mundo mucho más complejo de lo que su sencillo motor gráfico parece apuntar en un primer momento. Se trata de una excepcional forma de introducirse en el rol de corte japonés y de tenernos enganchados durante horas a la consola, gracias en buena medida a un soberbio trabajo en el área de diálogos y del diseño de unos personajes llenos de carisma.

4.- Mario Kart 7

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No lo tenía nada fácil Mario Kart 7 porque venía de una entrega, la de DS, que pasa por ser la mejor de toda la franquicia. Sin duda, este título es mucho menos revolucionario, por más que introduzca novedades tan bienvenidas como las secciones de buceo o vuelo y la selección de carrocerías, ruedas y parapentes, algo que ha dejado su huella en la siguiente entrega de sobremesa. La entrega de 3DS trató de innovar con el giroscopio o la cámara en primera persona, pero ni esos rasgos ni el efecto 3D lograron sobreponerse a la gran virtud de este juego, su excelsa selección de circuitos retro y el fastuoso diseño de los nuevos, algunos de los cuales huelen a clásico instantáneo nada más comenzar a correr por ellos, como el circuito musical. A ello se une una buena colección de personajes con alguna que otra sorpresa oculta muy de agradecer, y un más que competente modo online que mejora las prestaciones de su predecesor. A pesar de no suponer la revolución de Mario Kart DS en 2005, se trata de un más que digno representante de la saga, con mecánicas sólidas y jugabilidad a prueba de bomba.

5.- Monster Hunter 4

A779636La importancia de este título en las ventas de la consola es Japón solo se comprende cuando se compara con lo ocurrido en la anterior generación, donde la saga Monster Hunter arrasaba en PSP y ahora lo hace en la consola de Nintendo. Nada menos que tres entregas ha conocido en esta portátil (la conversión de 3 Ultimate, la que nos ocupa y la inminente Monster Hunter X, también exclusiva del sistema). Tener esta franquicia de tu parte es un caballo ganador, como lo era Final Fantasy en los 90, y Nintendo ha sabido jugar bien esta carta, más que nada porque hablamos de juegos largos, complejos y plagados de monstruos enormes a los que hay que vencer con armas imposibles. La cuarta entrega traía, además, la posibilidad de manejar personajes con skins de Link (todo un filón para mitómanos), y unos bichos absolutamente descomunales, bien animados y con mecánicas bastante complejas. Sigo pensando que los escenarios pecan de vacíos y que el sistema de profundidad de armas, combos y accesorios se puede mejorar, pero aun así es una aventura de acción ejemplar y algo que yo pensaba imposible en esta consola.

6.- Kid Icarus: Uprising

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Con diferencia, una de las más refrescantes sorpresas del catálogo de 3DS, que revitalizó la olvidadísima figura de Kid Icarus, un personaje que protagonizó un juego discreto allá por los 80 en NES y del que poco más se había vuelto a saber, pero que volvió a la carga con un arsenal de enemigos mitológicos a los que combatir por tierra y aire de una manera tan divertida como espectacular, si bien acusó la falta de un sistema de control algo más complicado de lo que hubiera sido deseable. No obstante, una vez apañado al extraño pedestal que se incluía con el juego todo lo demás venía rodado: movimientos de cámara vertiginosos, escenarios imponentes y variados, y personajes bien animados que se batían el cobre en un auténtico festival que recordaba los mejores tiempos de los arcade clásicos. Ojalá este sea el comienzo de una gran amistad, como rezaba aquella gran película, porque este héroe volador bien lo vale.

7.- Luigi’s Mansion 2

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Luigi se lo merecía. Después de la sensacional primera parte que abrió fuego en Gamecube hace ya demasiados años, nada habíamos vuelto a saber del profesor Fesor y su obsesión por atrapar fantasmas. Si bien el juego termina haciéndose algo repetitivo por culpa de un sistema de misiones algo encorsetado, que resta la fluidez de libre exploración del original (algo lógico también, teniendo en cuenta el formato portátil), lo cierto es que el encanto en el diseño de las mansiones, los fantasmas y el carisma innegable de Luigi hacen que este juego termine por convertirse en una de las aventuras más apasionantes del sistema. Capturar fantasmas nunca ha sido tan divertido en los videojuegos como en esta saga, de la que esperamos saber más en el futuro.

8.- Starfox 64 3DS

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Ahora que hay tantas polémicas con la dichosa versión para Wii U, no está de más recordar que Starfox 64, el mejor juego de toda la saga, el mejor valorado por crítica y público, tiene una versión excelsa en 3DS que salió a los pocos meses del lanzamiento de la consola. Se trata de una versión con un nuevo motor gráfico, mucho más rico en polígonos y texturas que el original de 1997, con un magnífico doblaje al castellano y la posibilidad de emplear el giroscopio para controlar a la nave, opción esta última que, por suerte, se puede desactivar si queremos dejarnos de experimentos y disfrutar de toda la magia de un arcade imbatible que engaña en su duración (podemos pasarnos la campaña principal en apenas una hora y media), pero que exigirá meses de esfuerzo, sangre y lágrimas para alcanzar puntuaciones medianamente decentes. El arwing jamás se había movido con tal fluidez y nos había hecho soñar con otros mundos en un 3D tan bien traído. Es, con diferencia, una de las mejores conversiones de todos los tiempos, y un clásico imprescindible del catálogo de la consola.

9.- Super Street Fighter IV 3DS

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De todos los títulos que acompañaron la salida de la consola, ninguno hizo tanto por ella como esta magnífica adaptación del clásico de PS3 y Xbox 360. Nadie pensó que fuera posible hacer algo así, que pudiera caber en un cartucho tan pequeño semejante colección de mastodontes de la lucha y, sobre todo, que lograra el más difícil todavía: que el control no saliera perdiendo de manera clamorosa frente a esos complejos (y caros) arcade sticks con los que se juegan las grandes ligas de Street Fighter. Es cierto que para ello hizo falta tomar un par de atajos y permitir los combos con apenas apretar un botón de la pantalla táctil, pero todo ello se hizo en beneficio de un juego que, si bien pierde algunos personajes y detalles en los escenarios, conserva toda la magia y espectacularidad del título de lucha más importante desde que la segunda entrega de esta saga la elevara a los altares del género. Y además se permitió el lujo de incorporar una cámara que nos permitía seguir los combates desde el hombro, algo ni tan incómodo como podría parecer ni tan falto de espectacularidad. Qué gozada.

10.- Ocarina of Time 3DS

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3DS es un sistema glorioso por muchos motivos, pero que siempre recordaré por haberme dado la oportunidad de recuperar el sabor clásico de A Link to the Past (en esa joya que es A Link Between Worlds) y, sobre todo, de volver a vivir las dos entregas más alucinantes que ha dado jamás la saga Zelda: Majora’s Mask y Ocarina of Time. No exagero si digo que solo por este juego ya merece la pena hacerse con la consola, porque se trata de la mejor versión del mejor juego de todos los tiempos. A nivel gráfico todo luce como en su día debió lucir, con todo el universo de Hyrule recreado en perfectas 3D, una paleta de colores rebosante de vida y una conveniente actualización del motor gráfico, que en palabras de Miyamoto alcanzaba el nivel que les hubiera gustado en 1998 alcanzar en Nintendo 64. Y por si eso fuera poco, se incluyó el Master Quest en modo espejo para los amantes de los retos, y un más que acertado modo que nos permitía enfrentarnos a los jefes finales, a cual más memorable. Si los 9 juegos anteriores son imprescindible, este es sencillamente el que nadie se debería perder: todo está exactamente como lo recordamos, con todas y cada una de las virtudes que hacen de este juego una obra maestra sin paliativos, desde el diseño a la narrativa, desde la banda sonora a unas mazmorras épicas, desde el despertar en el bosque Kokiri a la batalla final con un Ganon que aún nos pone los pelos de punta en las noches más oscuras.