Ya está aquí la última entrega de nuestro repaso de los considerados mejores 25 juegos de la generación por parte de El Rincón del Píxel. Recordad que esta lista contempla solo consolas de sobremesa y portátiles, dejando fuera el PC (así que tranquilos, fans de Starcraft II, Wow y Diablo, que nada tenemos contra ellos). Así pues, os dejamos con los cinco finalistas:

5.- Skyrim

The Elder Scrolls IV: Oblivion fue una de las razones que llevaron a muchos jugadores a comprarse una Xbox 360 y a dar el salto a la séptima generación. Bethesda tenía una libertad de movimientos casi absoluta para su siguiente entrega, tanto en tiempo de plazo como en cumplimiento de expectativas para un público fiel y, sin ánimo de ofender a nadie, de nicho. No obstante, cuando 2011 vio explotar el fenómeno Skyrim, la quinta entrega de la saga, nadie pudo entender bien cómo era posible que tanto talento hubiera estado oculto durante tanto tiempo. Ya no es solo que Skyrim sea el mejor juego de rol de toda la generación, que lo es y de largo, sino que se podría convertir tranquilamente en el favorito de buena parte de público y crítica, por encima de pesos pesados de cualquier calibre. Su apartado técnico es sencillamente apabullante, con una recreación de un mundo épico, fantástico y medieval como jamás hasta ahora se había visto.

Todos aquellos fans de El Señor de los Anillos, que llevan décadas viendo absolutas mediocridades hechas videojuegos con su licencia, habrán podido desquitarse de lo lindo con esta aventura que nos pone en las manos del domador de dragones, encargado de resolver misiones aquí y allá para los señores de la guerra, venciendo desafíos, mazmorras y encargos que nadie más podría lograr, y que encuentra en los numerosos y espectaculares duelos con los dragones un punto álgido que muy pocos juegos han conseguido hasta la fecha. La enormidad del mapeado, la cantidad de personajes secundarios con los que interactuar, las posibilidades de personalización del personaje, el sistema de mejoras de magia y las mecánicas de combate garantizan cientos de horas de juego y son prácticamente perfectas (salvo por el pequeño problema de golpear al aire cuando atacamos, algo de lo que nosotros nunca podemos olvidarnos al jugar), pero lo que se lleva la palma es la recreación, los movimientos y los efectos de fuego de unos dragones que son la verdadera alma y esencia del juego. Acompañado de varios DLC fenomenales, que pueden conseguirse con la Edición legendaria del juego que ha salido recientemente a precio reducido, nadie tiene excusas ya para perderse el que es, con diferencia, una de las cimas más destacadas de esta generación. Fus ro dah!

4.- Super Mario Galaxy

Ahora que estamos en tiempos de crisis para la compañía del fontanero (y para el propio fontanero, acusado de sobresaturar el mercado con juegos continuistas, por mucha calidad que tengan), conviene recordar que hubo otro tiempo. Hubo épocas en las que Nintendo acostumbró a sus usuarios a sacar sistemas con un Mario por bandera, juegos revolucionarios que redefinían el género de las plataformas, ya fuera Mario Bros en NES (1985), Super Mario World en SNES (1991) o Super Mario 64 en N64 (1996). Todos ellos fueron auténticos bombazos que contribuyeron a cimentar la imagen de una mascota infalible. Sin embargo, la tendencia se rompió con el algo decepcionante Mario Sunshine (GC, 2002) y aquella extraña mochila acuática que por suerte ya es historia. Había ganas de volver a la senda del éxito, a la senda de los campeones, y vaya si se logró. Super Mario Galaxy es un triunfo colosal porque, aunque toma muchos elementos en el control y en ciertos conceptos de Mario 64, aporta las suficientes novedades, técnicas y jugables, como para considerarlo una obra maestra por derecho propio y el mejor plataformas de toda la generación.

El enésimo intento de Bowser por raptar a la princesa obliga a nuestro fontanero a embarcarse en una aventura galáctica, recorriendo decenas de planetas con sus peculiares características. Los efectos de gravedad del juego son asombrosos, apoyados en un control preciso y justo, con una curva de dificultad apropiada para la locura de los mundos finales y unos enemigos de final de mundo que son antológicos. El juego recibió puntuaciones casi perfectas, solo igualadas en el sistema por un  magnífico Super Mario Galaxy 2 que era aún más directo y divertido, con la siempre gratificante presencia de Yoshi para animar la función, pero que nosotros no consideramos que supere, en mérito o impacto en su momento, lo conseguido por su excelente predecesor. Hay muchas ganas de ver qué depara la senda ganadora del fontanero en Wii U (nosotros no creemos que NSMBU o el inminente Mario 3d World jueguen en esa liga). A fin de cuentas, no es ninguna broma: el futuro de la consola depende de ello.

3.- Journey

Dentro del fenómeno de juegos independientes, que tanta notoriedad ha cobrado en esta generación, para nosotros hay uno que ha destacado por encima de todos, elevándolo a una categoría cualitativamente superior incluso a la de aquellos juegos que han gozado de mayor presupuestos, los considerados triple A. Cuando Sony contrató a Thatgamecompany para hacer tres juegos exclusivos en su consola, y especialmente después de ver los resultados de Flow (2008) y Flower (2010), sabían que habían logrado tener un desarrollador de corte diferente al del resto, que aportaba ideas nuevas, frescura y originalidad con cada propuesta, pero que seguía en un espacio relativamente limitado. Todo esto cambió cuando en 2012 aparece Journey, una joya inclasificable que a primera vista parece una simple aventura de plataformas y exploración en tercera persona, pero que conforme se avanza en su desarrollo permite descubrir una fabulosa experiencia emocional, completamente alejada de lo que hasta entonces habían logrado los videojuegos.

A ello contribuye, sin lugar a dudas, un apartado audiovisual de antología, con una mezcla de cell shading  y juegos de luz fastuosos, un diseño de niveles soberbio y una banda sonora, de Austin Wintory, que para nosotros es lo mejor que se ha hecho a nivel musical en esta generación. También es obligado hacer referencia a su modo online, tan mágico como el resto del juego, que nos permite compartir nuestra aventura con otros jugadores, multiplicando el valor emocional del juego a niveles insospechados. Será mejor que no digamos nada del argumento de este juego, tan breve como impactante, que remite a aquellas experiencias de antaño donde uno no tenía que dedicar meses de su vida a ver el The End. Lo que sí podemos decir, sin temor a equivocarnos, es que cualquier jugador que se haga con la fantástica edición coleccionista del juego, (que incluye documentales y los anteriores juegos publicados por la compañía para Sony), tenga el placer de jugarlo y no llore de pura emoción al ver el final es que no tiene corazón. Así de claro.

2.- The Last of Us

Seguramente, y a tenor de cómo se ha ido desarrollando la generación, nadie diría que Playstation 3 iba a terminar con tanta fuerza, mientras Wii se desinflaba durante sus últimos largos años y Xbox 360 entraba en coma, claramente desatendida en nuevas IP’s mientras Microsoft preparaba la caballería para su siguiente consola. Quizá porque salió más tarde y le costó coger el ritmo, quizá porque sabía que tenía mucho por lo que compensar a sus sufridos usuarios, Sony encargó a Naughty Dog un último esfuerzo, tras el éxito de su trilogía de Uncharted, con el que despedirse de un sistema que le ha reportado los mayores éxitos como desarrolladora de juegos. The Last of Us nace con vocación de nueva franquicia, una muy poderosa, madura y que se aleja completamente de todo lo visto antes, apoyada en una producción digna de Hollywood (con doblaje y banda sonora de Oscar incluidos) y con un apartado técnico y sonoro que toca techo no solo en el sistema, sino seguramente en toda la generación.

La aventura de Joel y Ellie en un devastado futuro es el punto de partida para una aventura de acción y exploración tan fascinante como bien estructurada, donde desde cualquier enfrentamiento con los infectados hasta el menor puzzle encajan como una pieza del mejor reloj suizo. La intensidad de los personajes, secundarios incluidos, lo acertado de su desarrollo emocional y la interacción con la estupenda inteligencia artificial de Ellie hacen de este juego algo obligado para cualquier usuario de PS3, que este 2013 debe estar dando palmas con las orejas ante tanto bombazo exclusivo. The Last of Us es posiblemente el mejor juego del año, uno de los mejores de la generación y un paso más en la evolución del videojuego hacia una experiencia cinematográfica e interactiva llena de calidad, emoción y gusto por el detalle. 

1.- Mass Effect 2

El momento en el que Bioware anunció que su nueva IP galáctica no tendría nada que ver con Star Wars, muchos fans se temieron lo peor. Cuando se anunció que sería una aventura de conversaciones donde habría algo de acción, casi se tiran por la ventana. Sin embargo, cuando Mass Effect salió al mercado en 2007, hubo que admitir que aquello era un paso definitivo en la séptima generación, algo que nunca antes se podría haber hecho. Las opciones eran realmente enormes, y la experiencia de juego, con esa mezcla de decisiones personales y moral, terminó por convencernos junto a unos personajes sólidos y una historia muy entretenida. Tres años después, Mass Effect 2 se convirtió por derecho propio en la obra maestra que la primera parte, por su extraño y confuso interfaz de arsenal, sistema de control y pobres mecánicas de combate, no pudo ser. Todos y cada uno de los aspectos se potenciaron, se mejoraron y se pulieron para hacer de este juego la experiencia definitiva de la saga, por encima de una tercera entrega que aun así es también magistral: un sistema de combate excelente, un interfaz sencillo e intuitivo, un apartado de diseño y técnico brutal (en especial en la versión de PS3, que además incluía casi todos los DLC), sin olvidar la excelente banda sonora de Jack Wall. Mass Effect 2 nos pone al mando de una nueva Normandía para explorar hasta el último rincón de la galaxia con una trama apasionante, donde los auténticos protagonistas son los miembros de una tripulación inigualable, plagada de personajes memorables con los que compartimos batallas contra los colectores, conversaciones y algo más, si es nuestro deseo y tenemos la suficiente habilidad y paciencia.

Pero lo mejor de todo es que el juego no falla en nada, tomando elementos con gran sabiduría de Gears of War para la parte de acción con cobertura, pero con la profundidad, complejidad y emoción que esa saga jamás podrá alcanzar por su propia naturaleza. Cada personaje que incorporamos al equipo, sus misiones de confianza, la trama principal y, muy en especial, esa misión suicida que se ha convertido por derecho propio en el final más apoteósico de un videojuego hasta la fecha, son elementos que explican el éxito incontestable de esta saga entre aficionados de todo el mundo, que la reverencian por haberse convertido, con total justicia, en el equivalente de los videojuegos a Star Wars. No hay nada, absolutamente nada, que hayamos encontrado comparable a las últimas horas de este juego, donde cada decisión pone en riesgo la vida de uno de nuestros compañeros y está determinada, además, por todo lo que hayamos hecho o dejado de hacer hasta ese instante. No hay nada, absolutamente nada, comparable al alivio por triunfar al final o a la desolación (y las ganas inmediatas de empezar de nuevo) si fracasamos. Para todos aquellos que se quedaron decepcionados con el final de la tercera entrega, que no olviden que hasta ese instante esta saga ha deparado momentos realmente inolvidables, y que en especial en la segunda parte, rozan la perfección absoluta.