Después de analizar ayer los juegos 25-16 de nuestro particular top 25 de la generación, seguimos nuestro repaso con una nueva galería de ilustres. Esperamos que os guste:

15.- Metroid Prime Trilogy

 

 

 

El mito de Retro Studios nace en 2002, con el alumbramiento de uno de los juegos más importantes en la historia de la industria: Metroid Prime. La revisión del clásico de Nintendo, convertido del tradicional plataforma y acción en scroll lateral a una aventura de acción en primera persona fue uno de los bombazos más importantes de su generación, conoció una secuela de una dificultad aplastante (Echoes) y, al fin, en 2007 tuvo una más que necesaria tercera entrega, Corruption. Para esta ocasión, Retro tuvo la posibilidad de interactuar con la propia Nintendo, que estaba enfrascada en el mando de detección de movimiento. Las sugerencias del estudio hicieron modificaciones esenciales en el nunchuck, que en el juego se emplea para tirar de puertas, escudos de enemigos y otros mecanismos, así como en el modo en que el wiimote sirve para apuntar, como si fuera el brazo armado de Samus. Corruption fue la culminación perfecta de la saga, permitiendo niveles de interacción y conversación inéditos en la franquicia, con un fabuloso diseño de niveles y enemigos que redondeaba un apartado técnico como los ha habido pocos en Wii. Por si esto fuera poco, Retro tuvo la genial idea de sacar una recopilación de los tres juegos de la saga Prime, ajustando los dos primeros al impecable sistema de control de Corruption, añadiendo vista panorámica y modificando la dificultad desmedida de Echoes. Todo ello hace del pack Metroid Prime Trilogy una compra absolutamente obligada para los usuarios de Wii, ya que se trata de una colección de juegazos donde prima la cabeza por encima del gatillo, algo nada fácil de decir en los tiempos que corren. Un clásico a la altura de su impagable protagonista, que aún hoy sigue esperando que se repita el éxito.

14.- Ni no Kuni

 

 

En una generación que ha conocido una de los mayores decepciones del referente obligado del rol en las últimas décadas, Final Fantasy XIII (y secuelas), y con colosos como Skyrim llevándose el gato al agua a la hora de la verdad, hizo falta una combinación de talentos inédita hasta la fecha, Studio Ghibli y Level 5, para dar vida a este magnífico exclusivo de PS3. Ni no Kuni es un jrpg de la vieja escuela, con su sistema de batallas por turnos (pero en un mundo dinámico, ojo), con ecos magníficos de Pokemon y con una historia entrañable, plagada de personajes carismáticos y una variedad de escenarios y situaciones como hacía tiempo que no se veían. Todo ello está acompañado de un apartado audiovisual sencillamente irrepetible, con Joe Hisaishi al frente de una partitura perfecta, y un diseño que hace parecer que estamos viviendo una auténtica película de dibujos animados. Todo en Ni no Kuni está cuidado al detalle, incluyendo las más de 15 horas de juego garantizadas tras haber terminado la historia principal, que oscila entre las 30 o 40 horas, dependiendo de la pericia del jugador. Un sistema de combate impecable, un interfaz de mejoras y una base de datos, el vademécum del mago, de total antología son solo algunos de los motivos por los que este juego se corona, sin dificultades, como el único y más digno heredero de una tradición ancestral de grandes juegos de rol japoneses. Una de las joyas del catálogo de PS3, sin lugar a dudas.

13.-Mario Kart DS

 

 

Que nadie se deje engañar por su aspecto sencillo y poligonal: Mario Kart DS es el mejor juego de toda la franquicia por lo que en su momento supuso, con novedades tan importantes como el modo online, un sistema de control que dejaba en pañales a todo lo visto hasta la fecha (y que varias secuelas posteriores no han llegado a igualar, por cierto), y un diseño de circuitos asombroso y magistral, acompañado de otra gran novedad que también es clásico gracias a MKDS: los circuitos retro. Este juego es pura dinamita, un compendio de enormes aciertos donde lo único que prima es la diversión por encima de cualquier otra consideración. Los personajes son equilibrados y tienen unos vehículos descacharrantes y llenos de homenajes de lo más simpático, como la moto-aspiradora de Luigi en claro homenaje a su saga de cazafantasmas. Es posible que otros juegos posteriores hayan mejorado, lógicamente, un apartado técnico que ahora mismo luce desfasado, pero insistimos: solo hace falta una partida para darse cuenta de que este juego es más vertiginoso, depurado y ajustado que un Mario Kart 7, por poner solo un ejemplo. Posiblemente, y con permiso de algún que otro peso pesado, estamos ante el mejor juego de todo el catálogo de Nintendo DS. Y eso es mucho decir.

 12.- Heavy Rain

 

 

Se ha escrito mucho sobre Heavy Rain, para bien y para mal, pero lo cierto es que el paso del tiempo lo está colocando con total justicia en uno de los puestos de honor del catálogo de PS3. Se podrá discutir su mecánica de juego, el extraño control de los personajes o la sobreabundancia de Quick Time Events, pero lo que es innegable es que el jefe de Quantic Dream tiene un talento especial para contar historias con tecnología avanzada. El juego, en el que controlamos a cuatro personajes bien diferentes para seguir la pista del misterioso asesino del Origami, está estructurado en muy diversos y variados capítulos, con posibilidad de desenlace múltiple que afecta incluso a cuántos de nuestros héroes llegarán con vida al final de la historia. A nivel visual el juego es soberbio, con una recreación facial hasta entonces inédita, un doblaje estupendo y un universo creíble y plagado de detalles con los que podemos interactuar.

El uso del sixaxis, ese gran incomprendido del hardware de PS3, nos lleva a realizar desde acciones cotidianas como afeitarnos o darnos una ducha a salvar la vida de un volantazo en una autopista en sentido contrario. Heavy Rain es un portento narrativo que juega como ninguno con la intriga y el suspense, bebiendo sabiamente de grandes referentes del género tanto de literatura como de cine, para desembocar en un clímax de auténtico infarto. El hecho de que las decisiones de cada jugador determinen el tipo de desenlace que va a conocer es solo una muestra más de que juegos como este comienzan a bordear la frontera entre un videojuego y una película, lo que no gustará a todo el mundo, claro. Sin embargo, momentos como el citado de la autopista, las pruebas del asesino o la investigación del agente del FBI con su alta tecnología son solo algunos de los momentos inolvidables de una historia que todo el mundo debería jugar al menos una vez. Aunque solo fuera para opinar con criterio sobre un juego tan original como inclasificable.

11.- Assassin’s Creed II

 

 

Si ha habido una saga que ha destacado en esta generación, por lo apasionante de su historia y por lo prolífico de su presencia (salen ya a una entrega anual, y las que quedan), esa es Assassin’s Creed. La primera entrega nos ponía en la piel de un asesino en tiempos de las Cruzadas, que pese a lo magnífico de su ambientación pecó en exceso de resultar repetitiva y limitada. Los chicos de Ubisoft tomaron buena nota de las críticas y llevaron la segunda entrega a límites que, a nuestro juicio, no han sido superados por las restantes. En primer lugar, la ambientación es magnífica, con una Italia del Renacimiento que jamás se había visto antes en un videojuego, con ciudades tan emblemáticas como Venecia o Florencia, plagadas de personajes que se comportan de un modo creíble y situaciones mucho más variadas a la hora de ponernos en la piel de Ezio Auditore, con diferencia el mejor personaje de toda la saga. Sus andanzas para vengar una tragedia familiar nos pondrán, además, en la pista clave para desentrañar el misterio genérico de la saga, ese que vive Desmond Miles en un tiempo presente que resulta más entretenido y menos retórico que en la entrega anterior. Todo en el juego está hecho para disfrutar, con personajes como Leonardo da Vinci o la malvada familia Borgia para aportar su grano de veracidad histórica a un relato, no lo olvidemos, anclado en los cánones de la ciencia ficción más entretenida. ACII es un juego largo, profundo y variado, que solo por su fiel representación de la Europa renacentista ya merecería un puesto de honor en este listado, y al que únicamente la ausencia de Roma, protagonista absoluta de la siguiente entrega, y unas más que cuestionables decisiones sobre los DLC del juego apartan de puestos más altos. El resto, como ese impresionante final que a más de uno nos dejó con la boca abierta, son ya historia del videojuego.

10.- Metal Gear Solid IV: Guns of the Patriots

 

No podía comenzar la cuenta atrás definitiva de la generación sin que Solid Snake tuviera algo que decir al respecto. Adorado por muchos y criticado por otros tantos, Hideo Kojima puede presumir de haber creado una de las sagas más fascinantes y polémicas de la historia del sector con las andanzas de este espía y las múltiples derivaciones de su compleja historia familiar y laboral. Aunque sea necesario un curso intensivo para estar al corriente de todo lo que cuenta su cuarta entrega, incluyendo el haber jugado a todos los juegos anteriores, Guns of the Patriots supuso un antes y un después en muchos sentidos. Fue la primera vez en que el control o la cámara no nos traicionaban en el peor momento, pero además de eso tenía un aspecto técnico impecable, un doblaje magnífico y hasta un modo online que ha sido una de las joyas de la corona hasta que fue cancelado en previsión del futuro lanzamiento de la quinta entrega, prevista para 2014. De vuelta a 2008 Kojima planteó este juego como la despedida final, y por ello planteó decenas de cameos, momentos para el recuerdo (ay, esa base nevada a la que volvemos, qué ganas de echarse a llorar de emoción) y apariciones estelares, entre ellas la resurrección del personaje maldito de Raiden, que hacen de este juego algo realmente especial dentro de la saga. No obstante, nada de esto funcionaría sin un Solid Snake más avejentado, irónico y sagaz que nunca, capaz de medirse él solito a cuantos desafíos le plantee la amenaza nuclear de turno para salir airoso, una última vez, y poner un broche de oro a su participación en la saga. Puede que alguno haya arrojado al mando de pura desesperación durante alguna de sus 9 horas de vídeo, en especial con ese final que se alarga en exceso, pero el que haya tenido paciencia habrá descubierto un juego que, más que ningún otro, hace verdadero honor a su leyenda. MGSIV no es perfecto, pero es lo más cerca de la perfección que ha estado nunca la franquicia.

9.- The legend of Zelda: Skyward Sword

 

De todas las sagas míticas de Nintendo, tanto Mario como Samus Aran tuvieron su ración de gloria en Wii con sus respectivas entregas de Galaxy y Prime 3. No obstante, el bueno de Link había tenido un estreno algo tibio en el sistema, a pesar de estar ahí de salida con el fenomenal Twilight Princess. No es que fuera un mal juego, ni muchísimo menos, pero sí es cierto que en realidad aquello fue pensado inicialmente para Gamecube, y por todo ello el sistema de movimiento no era todo lo preciso que hubiéramos querido. Todo esto lo solventó, y de qué manera, Skyward Sword, una entrega que sirve de prólogo a toda la saga y que nos permite, de verdad, controlar la espada y el escudo de Link como nunca hasta entonces habíamos hecho. El juego explota la consola hasta límites insospechados, escondiendo las carencias técnicas del sistema con un ingenioso sistema de difuminado que permite resaltar los objetos en primer plano y suaviza el entorno restante, sin que la acción pierda fluidez en ningún momento. El diseño del juego es fabuloso e introduce ideas más que interesantes, como por ejemplo la falta de división entre mundo por explorar y mazmorra, así como una mayor agilidad en el acceso a los diferentes mundos. No obstante, el juego encontró críticas por la falta de misiones secundarias o de más personajes y ciudades con las que interactuar, ya que todo se limita bastante a la trama principal y a dos o tres zonas recurrentes sobre las que se vuelve una y otra vez. Aun así, los jefes finales y su desafiante y apoteósico control en todas y cada una de las situaciones del juego son capaces de vencer cualquier prejuicio para ponernos auténticamente en la piel de este elfo mítico. Puede que ya ningún Zelda esté a la altura de Ocarina of Time o A Link to the Past, pero mientras sigan ofreciendo novedades en el control y en el diseño tan absorbentes como las de este grandísimo juego, bienvenido seas una y mil veces, Link.

8.- Red Dead Redemption

 

Pocos géneros hay tan apasionantes en el cine como el Western, por su historia y tradición, y sin embargo hasta 2010 nadie les había hecho justicia en el mundo del videojuego. Tuvo que llegar Rockstar, quién si no, para sacarse de la manga esta obra maestra que deja en pañales incluso muchos de los logros adquiridos con su magno GTA IV. La historia de John Marston, un cowboy que debe redimirse de su turbio pasado si quiere volver a ver a su familia, está plagada de emoción, acción y disparos, así como de todos y cada uno de los lugares comunes que uno podría esperar de un sandbox del oeste: el asalto al tren de mercancías, las diligencias, los duelos en calles polvorientas, los salones con sus bailes y su tequila, los indios y los soldados… Todo ello está envuelto en uno de los apartados técnicos más bestias que se han creado jamás, con una climatología propia y un sentido de la belleza paisajística nada habitual en la generación. Cruzar el río hasta la frontera con México y cabalgar a lomos de la luna mientras el Far away de José González resuena en nuestros oídos es uno de los momentos más enigmáticos, llenos de magia y fuerza que hemos vivido en los últimos 8 años. Hay pocos estudios capaces de crear obras maestras de este calibre, con tantos y tan buenos instantes para el recuerdo, o con un DLC tan glorioso y lleno de humor negro como Undead Nightmare, que se puede conseguir con la edición especial de un juego que nadie debe perderse. Y para el que crea que esto del sandbox está lleno de lugares comunes, que haga el favor de jugarlo bien y de prestar atención a ese final que a nosotros nos dejó el alma pendiente de un hilo. Red Dead Redemption es más que un juego del oeste, es EL juego del oeste, con mayúsculas.

7.- Uncharted 2

 

Pocos juegos han hecho tanto por levantar a PS3 de la mediocridad en la que andaba metida allá por 2007 como Uncharted. Nadie hubiera dicho que detrás de aquella aventura de acción explosiva, digna heredera del espíritu de Indiana Jones y de Tomb Raider, estaba Naughty Dog, un estudio del que nadie esperaba grandes milagros pese a haber creado notables títulos en anteriores generaciones de Playstation, como Crash Bandicoot o Jak & Daxter. Nadie hubiera dicho, tampoco, que solo dos años después el mismo estudio era capaz de enmendarse la plana a sí mismo con esta auténtica obra maestra que recogía todo lo bueno de su predecesor y lo elevaba a la enésima potencia, con escenas tan absolutamente demoledoras como la carrera por los tejados de Nepal o la escena de la persecución en el tren, que pasará a la historia de los videojuegos como una de las secuencias de acción más apasionantes de todos los tiempos. Todo en Uncharted 2: El Reino de los Ladrones es puro espectáculo, del bueno y del digerible, sin grandes dramas ni complejidades que entorpezcan el interés, único y evidente, de que el jugador se lo pase bomba desde el primer hasta el último minuto del juego. Un sistema de control depurado al extremo, una mecánica de disparos sencilla e intuitiva y un sentido del humor bastante infrecuente en la generación son motivos más que suficientes para hacer grande a un juego que combina, con gran sabiduría, la aventura, la acción y la exploración, y que descansa básicamente en la frescura de un Nathan Drake y un Sully que están pidiendo a gritos que alguien los lleve a la gran pantalla. Por mucho que la tercera entrega quisiera competir en esta en tono épico y espectacularidad, no llegó a la altura del perfecto equilibrio conseguido por El reino de los ladrones. Y, en otro orden de cosas, qué tema principal de su banda sonora, madre mía. Qué temazo.

6.- Bioshock

 

 

Anunciado en principio como un exclusivo de Xbox 360, Bioshock nace de la mente de un Ken Levine empeñado en reinventar los cimientos del género del First Person Shooter, encallado como pocos en una serie de clichés sobre el pasillo y el tiro al pato sin sentido. El sueño de Levine era el de contar una historia a través de un género tradicionalmente destinado a la acción más que a la aventura, al gatillo fácil más que a la exploración o interacción con otros personajes. Hay quien sostiene que aún estamos lejos de alcanzar ese sueño, pero en El rincón del píxel creemos que, gracias a Bioshock, estamos un poco más cerca. Este juego nos traslada a la ciudad submarina de Rapture, que en los años 50 floreció bajo la batuta del impagable villano Andrew Ryan, un megalómano empeñado en desarrollar una civilización al margen de las normas establecidas por la sociedad. A lo largo de nuestro viaje por la decadente y destruida ciudad, nos encontraremos con todo tipo de personajes, a cual más loco y desfasado, que intentarán por todos los medios que no lleguemos ante el líder supremo. El viaje que propone Bioshock está plagado de momentos inolvidables, desde la entrada a la ciudad hasta un final de esos que quitan el hipo, y por el camino atravesamos todo tipo de escenarios submarinos, de atmósfera opresiva y agobiante, por los que únicamente nuestro instinto de supervivencia y unos súper poderes llamados plásmidos nos mantendrán con vida. La palma, no obstante, se la llevan esos magníficos personajes llamados Big Daddy, que con esas inquietantes niñas a sus hombros recorren los oscuros recovecos de la ciudad esperando a que alguien cometa la osadía de enfrentarse a ellos y su temible arsenal andante. Una ciudad, un hombre, un desafío. Y vaya desafío.

 

(Mañana publicaremos la última entrega, con el Top 5 final de la generación)