Con la lista oficial de juegos ya confirmada, Sega ha puesto punto y seguido con la información hasta el lanzamiento de su versión mini de Mega Drive, que será lanzada, recordemos, el 19 de septiembre: 42 títulos en total donde hay un poco de todo en cuanto a variedad, géneros pero no en cuanto a calidad, donde el nivel es sospechosamente altísimo para este tipo de colecciones: desde los dos primeros títulos de Sonic, pasando por clásicos indiscutibles de la compañía como Streets of Rage 2, Gunstar Heroes, Columns, Ecco the Dolphin, Golden Axe, Shinobi III, a títulos licenciados y que nadie se imaginaba como World of Illusion, Street Fighter 2, Earthworm Jim, Castlevania: Bloodlines, Mega Man: The Willy Wars o Tetris, pasando por algunas restituciones de plena justicia como Eternal Champions, Ghouls ‘n Ghosts, Contra: Hard Corps, Alisia Dragoon o Strider.

No creo que nadie pueda discutir que estamos ante un gran catálogo, seguramente con muchas de las joyas del sistema y muchos de los más representativos. Sin embargo, y aunque creo que de todos los sistemas mini lanzados hasta la fecha este es, sin duda, el mejor en cuanto a selección y a número de juegos, hay algunas ausencias que hubieran convertido esta colección en la locura absoluta, diez ausencias inexplicables en Sega Mega Drive Mini:

1.- Sonic 3

Lo de este juego es de auténtica traca. Con cada nuevo anuncio de 10 juegos de la versión mini en el que no era incluido, me venía temiendo lo peor, como ha así ha sido: Sonic 3 no estará tampoco aquí. Sinceramente, no logro entender cómo uno de los mejores y más exitosos títulos de la compañía, uno que llevó la consola a techos jugables, gráficos y sonoros en tantos aspectos es de nuevo obviado como si no existiera, ya que tampoco apareció en la Sega Mega Drive Classics de hace algunos meses en PS4 y Xbox One.

Lanzado en 1994, Sonic 3 logró mantener a Mega Drive en la pugna por la lucha de los 16 bits, aguantando el tirón nada menos que contra Donkey Kong Country. Que un juego tan relevante no se haya tenido en cuenta para esta colección me parece tan incomprensible como injustificable. Y no, no me valen ni los temas de licencias por la dichosa banda sonora ni gaitas (porque si se trata de pagar a los herederos de Michael Jackson, como he llegado a leer en lugares de no poco prestigio, que alguien busque a ver dónde está el señor Jackson en los créditos del juego; otra cosa es que estuviéramos hablando de Moonwalker, pero no parece el caso…)

Es evidente que la presencia de los dos primeros juegos del erizo azul, de indiscutible calidad, palia en cierto modo esta ausencia, pero a mi juicio tenían que haber estado al menos los tres originales. Esto no es como Streets of Rage 2, donde claramente la segunda parte es lo mejor de una trilogía que de no ser por dicho título no ocuparía el lugar que ocupa en el corazón de tantos jugadores de Mega Drive. No es el caso de Sonic, cuya trilogía tiene en cada uno de sus representantes un clásico inmortal. Ojalá aparezca como extra desbloqueable y me hagan tragarme mis palabras, pero para mí esta es con diferencia la ausencia más dolorosa de todas.

2.- Sonic & Knuckles

Puede que Sonic & Knuckles manifieste algo de prisa en su acabado gráfico por salir a la venta, como esos fondos horrorosos de Mushroom Hill Zone o el vacío en general de Flying Battery Zone, pero este juego fue un auténtico revolucionario de su tiempo al permitirnos volver sobre juegos como Sonic 2 o Sonic 3 y ponernos a los mandos del juego con Knuckles, dándole vida nueva a juegos que creíamos ya cogiendo polvo en la estantería. Aquello de unir cartuchos fue una auténtica locura, todo un acierto por parte de Sega que en el fondo nos daba lo que siempre quisimos: la excusa perfecta para volver a jugar a nuestros juegos favoritos y llevarnos, ya de paso, seis nuevos niveles que completaban Sonic 3 y nos daban escenarios tan memorables como Lava Reef Zone, Sky Sanctuary Zone o Death Egg Zone, que han pasado a ser clásicos de los juegos de Sonic.

Este juego, que a mi juicio es el primer DLC o Expansion Pack de la historia, debería haber figurado en la colección no solo como colofón a la saga Sonic de 16 bits, sino por todo lo que aportó en los márgenes del videojuego como concepto. Su ausencia es, de nuevo, tan inexplicable como dolorosa.

3.- Aladdin

Después de comprobar que los problemas de licencia con Disney no existían, habrá quien piense que aquí podrían haber aparecido joyas como The Lion King o Toy Story, pero para mí sin duda el inexplicable es Aladdín, el juego que a diferencia del 99% de las versiones existentes para Mega Drive y Super NES era claramente superior en el primero de los casos. Al margen de contar con un equipo de desarrollo diferente, incluía opciones como el manejo de la espada, un diseño de niveles muy superior y, sobre todo, unas animaciones y unos gráficos que nos trasladaban directamente el espíritu de la película como la versión para Super NES jamás logró.

Es una lástima haber perdido la oportunidad de rescatar este clásico olvidado del baúl, porque hubiera dado un pedrigrí al catálogo de Sega Mega Drive Mini inigualable. Se trata de un juego de acción y plataformas largo, difícil y divertidísimo, con todo el espíritu de un filme inolvidable que tanto está de moda ahora con su versión en imagen real.

4.- FIFA 95

La historia de Mega Drive es muy difícil de explicar sin el éxito de los juegos deportivos que EA desarrolló para ella, donde destacan los Madden NFL, NHL o FIFA. Esta última fue la gran franquicia de deporte en Europa para la 16 bits de Sega y cimentó una leyenda que a día de hoy continúa con un éxito incomparable. Pero es que allá por 1995 este juego era ya una auténtica locura en cuanto a animaciones, posibilidades de juego y opciones, mientras que cada año aumentaba sobre este excelente punto de partida la base de datos de equipos, jugadores, ligas y torneos. Y en concreto, la versión de 1995 tocó techo en muchos sentidos, por lo que bien podría haber aparecido en esta colección, a la que si algo le falta es claramente juegos deportivos para dos jugadores tan excitantes, apasionantes y llenos de ritmo y emoción como esta leyenda de la historia del fútbol de los videojuegos.

5.- Flashback

Si hay un juego que destacó en aquella generación por poseer un planteamiento mucho más maduro, adulto y cinematográfico fue, sin duda, Flashback, que tuvo en Mega Drive una versión sin censura, a diferencia de la de Super Nintendo, donde se recoloreó a ciertos personajes para parecer menos humanos, se cambió el logo de ciertos lugares (Death Tower pasó a llamarse Cyber Tower, o se cambiaba el bar por un café, desvirtuando bastante el tono adulto de la visión de sus creadores).

Flashback, como ya comentamos en su versión remasterizada para la presente generación, es una obra maestra de la aventura de acción, donde hay espacio para investigar, hablar con personajes, cumplir misiones secundarias y profundizar en un universo que, pese a las limitaciones del sistema, ofrecía una complejidad como no se había visto, ni se volvió a ver, en todo el catálogo de una Mega Drive a la que este juego le vendría de perlas en su versión mini.

6.- TMNT Hyperstone Heist

Allá por principios de los 90, las Tortugas Ninja eran todo un fenómeno global, que Konami supo explotar de manera magnífica tanto en la versión de recreativa como en las que aparecieron tanto para Super Nintendo (Turtles in Time, una maravilla) como la de Mega Drive, Hyperstone Heist, muy similares en concepto pero distintas en niveles y desarrollo. La posibilidad de poder controlar a estos carismáticos personajes y batirse el cobre por escenarios plagados de enemigos y situaciones extremas fue suficiente para convencer a toda una generación de que comer pizza y hacer malabares con palos era lo más de lo más. Y en el caso de esta Mega Drive Mini, le hubiera dado un digno competidor a Streets of Rage 2 en ese género del beat em up que tan bien se le dio a Konami en aquellos años.

7.- Mortal Kombat

No es posible entender los 16 bits sin esta saga, que tanta polémica generó en su momento por su visión extrema, gore y adulta de un género tan apropiado para ello como la lucha. Si bien jamás llegó a alcanzar la excelencia jugable de su gran rival, Street Fighter 2, su magnífico apartado gráfico y el carisma indiscutible de este juego, que con sus apenas 8 personajes era capaz de generar toda una ola de sensaciones y emociones como pocos juegos de su época, es algo que hubiera venido fenomenal a un catálogo como el que nos ocupa. Mortal Kombat, que aún conocería dos secuelas muy superiores en Mega Drive (cualquiera de los tres me hubiera valido, realmente), fue un juego clave que además en la versión para Sega no contaba con la censura relativa a la sangre, lo que daba al juego de un aire mucho más realista, (dentro de lo realista que es el universo MK, dicho sea de paso)

8.- Jurassic Park

Un poco en la línea de lo que pasó con Aladdin, la versión de la película más famosa de toda aquella generación tuvo en Mega Drive la mejor, más completa y de calidad de todas. Poder controlar a Alan Grant o a un Velociraptor y poder contemplar los diseños de los dinosaurios la película en acción, los mismos sonidos, un diseño de niveles endiablado y una atmósfera que recogía hasta pasajes de la novela desechadas de la película, como la escena del bote… si hasta eliminaba a los niños plastas, y tenía un final en el centro de visitantes tan épico como complejo de resolver. Para alguien que creció con el entusiasmo generado por el clásico de Spielberg, no habría habido menor homenaje que esta olvidada versión, a mi juicio una de las mejores que se ha hecho en videojuego sobre el mundo jurásico, y que lamento enormemente que se haya quedado fuera (aunque lo entiendo un poco más por lo complejo de la licencia, que conste también).

9.- Ristar

Volviendo ya a los juegos First Party, que Ristar no esté en esta colección tampoco lo veo lógico, ni comprensible, ni siquiera perdonable. Se trata de una de las últimas joyas que aparecieron para el sistema antes de que la fiebre de los 32 bits entrase en escena, un juego lleno de belleza y amor al estilo de animación del píxel clásico, con un protagonista carismático y lleno de mecánicas divertidísimas. Es una lástima que Sega haya dejado fuera este clásico porque ya ha demostrado su valor en colecciones anteriores, y aporta la frescura y variedad suficiente dentro del género como para justificar sobradamente su presencia al lado del colosal erizo azul.

10.- Virtua Racing

Termino este reportaje con el que para mí es, junto con Sonic 3, la auténtica ocasión perdida para Sega Mega Drive Mini. Lanzado en 1996 con un chip especial (el SVP) que permitía mover la carga poligonal de un título que la pobre Mega Drive jamás habría logrado por sus propios medios, esta conversión de Virtua Racing puede considerarse como la más pobre a nivel técnico de todas o, como hago yo, un auténtico milagro en 16 bits que está muy, muy por encima de cualquier otro intento poligonal en aquella generación, y como tal tiene un valor histórico, casi arqueológico, impagable. Qué pena no haber podido tener la ocasión de echarle un buen tiento a este juego en aquella ya mítica conversión que supuso, sin lugar a dudas, la cima técnica de su consola.